La ministra de Economía, Nadia Calviño, durante el Ecofin celebrado este jueves en Bruselas

La ministra de Economía, Nadia Calviño, durante el Ecofin celebrado este jueves en Bruselas UE

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El empleo y la OCDE dejan a España en la cola de una posible estabilización de la economía global

El paro de noviembre y la OCDE anticipan la dirección que pueden marcar las previsiones que los servicios de estudios presentarán de aquí a final de año.

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Tras conseguir esquivar la recesión por la mínima en el tercer trimestre, la economía alemana se está estabilizando. La OCDE lanzó ese mensaje tranquilizador este lunes, tras detectar que sus indicadores avanzados han dejado de bajar en el mes de octubre en el caso de la locomotora de Europa.

Una buena noticia que coincide con la estabilización, también, de Estados Unidos y de Reino Unido, pero que no ha llegado a España, donde el ritmo de crecimiento sigue debilitándose.

Los datos del organismo con sede en París coincidieron este lunes con la publicación de los indicadores de confianza de los inversores en la zona euro que elabora Sentix. Según este índice, en diciembre la confianza ha experimentado su segundo incremento consecutivo y ha logrado alcanzar su mejor nivel desde mayo. La agencia alemana achacaba este hecho a la mejora de las perspectivas a nivel global.

Sin embargo, ese mejor tono de la economía a nivel planetario no acaba de llegar a países como España o Francia. En el caso del vecino galo, el Banco de Francia acaba de mantener sus previsiones macroeconómicas para este trimestre y a falta de incorporar a sus estimaciones el golpe económico de la huelga general que ha paralizado la economía del país en los últimos días, el organismo certificó que la economía francesa crecerá un 0,2% en el trimestre con el que se despedirá 2019.

Datos fríos para España

En el caso de España, en los próximos días serán varias las instituciones y servicios de estudios que revisen sus previsiones para la economía en la recta final de este año. 

Pese a que el director de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, avanzó hace unas semanas (aludiendo a datos del mes de octubre) que el deterioro del crecimiento del PIB podría estar conteniéndose, lo cierto es que los últimos datos de paro del mes de noviembre han supuesto un jarro de agua fría a ese optimismo.

El penúltimo mes del año ha sido el peor desde 2013 -es decir, desde el año en el que se emprendió la recuperación económica- con la pérdida de 53.114 empleos.

Los indicadores de la OCDE inciden en este pesimismo, al señalar a España como el país de los grandes del euro que más ha retrocedido en sus indicadores avanzados. Solo sería superado por Estonia y Eslovenia de todas las economías analizadas.

Este indicador compuesto avanzado bajó en 18 centésimas en octubre, en el que fue su mayor descenso mensual para España desde que comenzó a deteriorarse hace ya más de un año. Con él, la OCDE anticipa inflexiones en el ciclo económico con una antelación de entre seis y nueve meses, un periodo en el que el brexit podría sufrir novedades y afectar a España.

En un escenario de incertidumbre política, que según los economistas está teniendo un impacto directo en la evolución de la economía, las agencias de calificación crediticia que se han pronunciado recientemente sobre España tampoco han sido optimistas. La última ha sido Moody's que ha advertido sobre los riesgos de la desaceleración.

Todo ello, en un contexto en el que no se está trabajando para sanear las finanzas públicas, puesto que no solo se está descuidando la consolidación del déficit, sino que también se están aplazando las medidas que permitirían devolver la confianza para apuntalar el crecimiento en caso de que la locomotora europea vuelva a tirar de los vagones del continente.