El año 2017 tiene que ser el primero en el que el déficit de la Seguridad Social deje de dispararse por primera vez en la crisis. Después de cerrar 2016 con más de 18.000 millones de déficit, la ‘hucha de las pensiones’ está a punto de agotarse y el Gobierno, junto con el Pacto de Toledo, tienen el objetivo de empezar a reducir este déficit.

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El Ejecutivo cree que el agujero del sistema se puede corregir creando empleo y los datos del inicio del año van en esa dirección. En 2016 se creaba empleo, pero entre las reducciones en las cuotas a la Seguridad Social y la precariedad de los nuevos contratos, el ritmo de los ingresos era muy inferior al de los gastos. En este inicio del año los ingresos por cotizaciones están mejorando.

Entre enero y febrero, las cotizaciones sociales generaron más de 17.400 millones de euros de ingresos a la Seguridad Social, esto es, un 4,4% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior. Un dato que mejora claramente el ritmo de 2016, cuando las cotizaciones crecieron un 3,15%.

El régimen general es el que más tira de este incremento de los ingresos, y no sólo porque aporte tres de cada cuatro euros de las cotizaciones, sino porque avanzan a un ritmo del 5,22%. En total, ha generado 13.300 millones de euros a las arcas de la Seguridad Social en los dos primeros meses del año.

Por su parte, el Régimen General de Trabajadores Autónomos (RETA), acumula unos ingresos próximos a los 1.600 millones de euros, un incremento del 3,56%, frente al 2,16% del ejercicio anterior.

Crece el gasto en pensiones

A la vez que crecen los ingresos de la Seguridad, también lo hacen los gastos, como no podía ser de otra manera, ya que cada vez se jubilan más trabajadores y entran cobrando pensiones más altas. El conjunto de pensiones abonadas por la Seguridad Social hasta febrero ascendió hasta 16.400 millones de euros, un 3,52% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior.

El que más crece es el gasto en jubilación, a la que la Seguridad Social destinó 11.700 millones de euros en los dos primeros meses del año, un 4,14% más que en el mismo periodo de 2016. Esto significa que el ritmo de incremento del gasto en pensiones está estabilizado, aunque, eso sí, en una tasa elevada, superior al 4%.

De este modo, la Seguridad Social cerró los dos primeros meses del ejercicio con un superávit de 2.700 millones de euros. El déficit no aparecerá hasta el mes de junio, que es cuando se paga la extraordinaria de verano a los pensionistas y que es cuando el sistema ya no genera suficientes ingresos para costear todos los gastos.