Más de dos años después, el fin del conflicto entre empresa y sindicatos por el nuevo convenio de Endesa está cada vez más cerca. Esta misma semana, como muy tarde el jueves, el árbitro designado por las partes, el ex ministro de Trabajo Manuel Pimentel, comunicará su decisión.

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En este sentido, Pimentel lleva desde comienzos de diciembre estudiando las propuestas y los documentos que le han entregado cada una de las partes. Por un lado, Endesa; por otro, UGT -a solas-, ya que la unidad sindical se rompió ya en noviembre y CCOO y SIE optaron por no sumarse al arbitraje.

Así, las partes han entregado al árbitro las proposiciones más polémicas y que han llevado la negociación hasta estos términos, como es el caso de la tarifa de empleado, el gran escollo hasta hoy. 

Su postura, por tanto, se ha mantenido hasta el final. La oferta de Endesa pasa mantener por 3.500 kWh de consumo eléctrico gratuito para trabajadores activos y pasivos; la de los sindicatos, en cambio, busca establecer un consumo 15.000 kWh para todos los trabajadores.

Antes del jueves, Pimentel emitirá un laudo arbitral en el que dictará cuál es la cifra final. A partir de ahí, empresa y sindicatos tendrán que asumirlo y las negociaciones por el convenio, esperan fuentes cercanas a las reuniones, se verán aceleradas.

En este sentido, estas mismas fuentes destacan que el resto de los puntos del convenio ya están casi terminados y acordados por las partes, por lo que una vez superado este escollo todo debería sucederse sin grandes sobresaltos.

La cara B

Ya ahora, y desde el pasado 1 de octubre, los 26.000 jubilados de Endesa no se benefician del descuento en la factura que tenían como empleados; una decisión que avaló la Audiencia Nacional.

No obstante, la ruptura sindical sitúa ahora a CCOO y SIE en un lugar complicado, puesto que ambos continúan con su recurso al Tribunal Supremo por la decisión de retirar los beneficios a los exempleados.

Con el laudo arbitral sobre la mesa, la lucha en los tribunales adquiere tintes aún más complicados, por lo que se prevé que el recurso no dé sus frutos.