El Sistema Nacional de Salud (SNS) es motivo de orgullo del Estado del Bienestar del que nos hemos dotado. Una sanidad de la que todos los políticos sacan pecho, pero a la que no terminan de mimar como debieran. Fruto de ello son las listas de espera a las que se enfrentan los pacientes, y que se han convertido en la vergüenza de un sistema que tiene esperando 115 días de media a una persona para someterse a una operación quirúrgica. 

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Son datos que ha publicado el propio Ministerio de Sanidad actualizados hasta junio de este año. Un mes en el que había 671.494 personas esperando para operarse. El dato más alto desde el año 2016 cuando había algo más de 614.100. También es justo señalar que en este tiempo la población protegida por el SNS se ha incrementado en casi 12 millones de personas. 

De esos 671.494 pacientes que están en listas de espera, el 15,8% lleva esperando más de seis meses a que le operen. Una situación que es especialmente crítica en Castilla-La Mancha y Cataluña, en donde casi el 30% de las personas que está en una lista de espera lleva más de 180 días esperando. 

Lista de espera quirúrgica en el Sistema Nacional de Salud.

Andalucía es la Comunidad en la que más tarda un paciente en pasar por el quirófano: 164 días. Le siguen Castilla-La Mancha con 149 y Cataluña con 146. La autonomía que lidera Quim Torra que, por cierto, es la región en la que hay más pacientes dependientes con 168.108. En el otro lado de la tabla, los mejores tiempos los tienen Madrid con 46, La Rioja con 47 y el País Vasco con 49. 

Si se miran los datos por especialidades la cosa va por barrios. Es la cirugía plástica en la que más tardan las operaciones con 351 días de media. Le sigue la neurocirugía con 153 y la cirugía torácica con 139. La mayor diligencia se da en la cirugía cardíaca con 51 días, la oftalmología y la cirugía vascular.

Es cierto que desde diciembre se han logrado reducir en 14 días la media de las listas de espera, pero aún parece insuficiente. Unos retrasos crónicos del sistema de salud en los que también han influido los recortes llevados a cabo durante la crisis económica. Así lo dejaba entrever esta misma semana Alfonso Jiménez, director del Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesad) quien destacaba que el nuevo ejecutivo “tendrá que revertir esa situación”. 

Por hacernos una idea, en 2017, el gasto sanitario per cápita (ajustado en función de las diferencias en el poder adquisitivo) era de 2.371 euros, un 15% por debajo de la media de la UE (2.884 euros).

La situación no es mucho mejor en las consultas externas. Ahí el tiempo medio de espera es de 81 días. Traumatología es la especialidad en la que hay que tener más paciencia para ver al médico con 96 días, mientras que para ir al oculista hay que esperar 83. ¿Dónde nos recibirá antes el médico? El ginecólogo ‘sólo’ tarda 45, mientras que el otorrino necesita 55 para poder recibir a un nuevo paciente. 

Estos datos se conocen 24 horas después de que la Unión Europea haya dado un toque de atención a nuestro sistema sanitario. Dice en su informe anual que las listas de espera “son un problema” e insta al Ejecutivo a incrementar la inversión en sanidad hasta situarla en niveles del resto de países de nuestro entorno. Eso supondría subir el gasto sanitario en unos dos puntos del PIB en los próximos años. 

Lista de espera de consultas externas en el Sistema Nacional de Salud.

Destaca la Comisión que hay que escuchar las alertas que nos llega en un sistema donde el principal factor de riesgo sigue siendo el tabaquismo. Un 22% de los adultos fuma a diario, tres puntos por encima de la media de la Unión Europea. La obesidad afecta ya al 17% de los adultos, aunque es verdad que el consumo de alcohol ha ido disminuyendo y se sitúa ya en el 9%.