Los caprichos del destino han querido que Telefónica anunciase el mayor cambio organizativo y estructural de las últimas décadas, el mismo día en el que se ha comenzado a especular con una mega fusión entre Deutsche Telekom y Orange, dos de sus principales rivales europeos.

Noticias relacionadas

Dos noticias que reflejan en buena medida el rumbo que quieren tomar estas compañías acostumbradas a competir desde hace años de igual a igual en todas las plazas del continente. Informaciones que reflejan dos maneras diferentes de entender el futuro del negocio.

Mientras Telefónica apuesta por una refundación para recorrer la última milla que les falta para ser una gran compañía de servicios tecnológicos, el gigante telco alemán Deutsche Telekom y el número uno francés  Orange (ex France Telecom) estudian la posibilidad de unir fuerzas ante el complejo panorama que enfrenta el sector en los próximos años.

El presidente de Telefónica José María Álvarez Pallete insistió este miércoles en la presentación de los cambios de la compañía en que no podían mantener el statu quo  ante el desafío tecnológico y que con un modelo telco agotado, había que "ir mas allá" combinando lo mejor de la vieja Telefónica -infraestructura de redes, capilaridad comercial, marcas fuertes y experiencia de cliente- junto con lo mejor de la nueva: unidades tecnológicas punteras e infraestructuras de última generación.

Las claves del nuevo plan

Esta nueva estructura pone el foco y las inversiones en sus cuatro principales mercados -Alemania, Reino Unido, España y Brasil- los que les reportan el 80% de sus ingresos y reduce fuertemente su exposición en Latinoamérica, negocios que han dejado de crecer por encima de la inflación y que, por tanto, ya no son rentables.

Del mismo modo, se crean dos nuevas divisiones: Telefonica Tech y Telefónica Infra. La primera destinada a potenciar todos los negocios digitales con ciberseguridad, IoT/Big data y cloud como ejes de desarrollo y la segunda, poniendo el foco en los activos de red y de infraestructura, con vocación de abrirse a nuevos socios estratégicos.

Esta es probablemente la última piedra que faltaba a Telefónica para convertirse en esa empresa tecnológica que Pallete quiere que sea. Es el último tramo del recorrido. "Estamos más cerca de la compañía que queremos ser, de una empresa de redes a una compañía de servicios tecnológica", dijo Pallete en la última Junta de Accionistas de junio, donde recordó que ya se había pasado el ecuador de este camino.

Unas piezas claves en el puzzle de esa reconversión digital en la que cree Pallete y que comenzó hace más de tres años cuando asumió la presidencia en abril de 2016. La actual Telefónica ha consolidado el crecimiento orgánico precisamente focalizado en sus cuatro mercados clave, reduce a buen ritmo la deuda y ha redimensionado la plantilla para los nuevos desafíos.

Conectividad y reducción de deuda

Los ingresos asociados a la conectividad de banda ancha junto a los servicios más allá de la conectividad representan el 55% del total (un crecimiento de 2,2 puntos porcentuales en términos interanuales), reflejando la transformación de los ingresos y aumentando la sostenibilidad del negocio, mientras que la voz y el acceso se reducen en tres puntos porcentuales hasta menos de un tercio del total.

Del mismo modo, la política de de Pallete de desinvertir en activos no estratégicos, ventas de negocios puntuales y de gestión de capital, ha logrado reducir la deuda en 11.600 millones de euros en los últimos cuatro ejercicios. Un impacto al que hay que sumarle venta de activos por 700 millones que se han producido fuera del trimestre y que dejarían la deuda en torno a los 37.500 millones de euros.

La última gran decisión previa a esta nueva estructura se tomó en septiembre al anunciar un nuevo plan de suspensión individual de empleo (PSI) que finalmente se tradujo en la salida de 2.636 empleados. El antecedente del cambio organizativo y la nueva estructura corporativa anunciada el miércoles. 

Un momento, en el que además se confirmó otra de las grandes apuestas de Telefónica para las próximas décadas: la venta de hasta 5.000 torres y activos físicos con los que se espera rentabilizar de mejor manera el 'asalto' digital.

Deutsche Telekom y Orange

¿Y la competencia? Deutsche Telekom contempla una potencial fusión con su competidora francesa Orange, según el diario alemán Handelsblatt. La operación, que podría llevarse a cabo mediante un canje de acciones, se encuentra en una fase inicial. Para ello el consejero delegado de Deutsche Telekom, Timotheus Höttges, se reunió en julio con el de Orange, Stéphane Richard.

Para nadie es un misterio que el sector atraviesa por turbulencias generadas por el peso de la regulación en Europa, la reducción de márgenes por la guerra comercial de las operadoras y las fuertes necesidades de inversión en fibra óptica y en el futuro 5G. Ante ello, el gigante alemán y el francés parece que se decantan por unir fuerzas concentrados en seguir siendo una teleco.

Telefónica, en tanto, ha decidido que quiere estar más cerca de Google, Amazon y Microsoft, que de Deutsche Telekom, BT, Orange o Vodafone. De hecho, como el propio Pallete ha dicho en varias ocasiones, la operadora española debería convertirse en una compañía de servicios tecnológicos y para ello la fibra y los datos móviles, serán solo la puerta de entrada a los hogares de sus clientes.

Pallete confirmó este miércoles que las nuevas divisiones, incluyendo Telefónica Tech, están abiertas a acuerdos con otras compañías, incluso con modelos de participación directa en determinandos negocios. La operadora ya lleva un tiempo colaborando con Facebook o Microsoft, por lo que no sería raro ver alguna gran tech de la mano de Telefónica en futuros desarrollos. Todo está abierto.