Barcelona

Dentro de unos años, el paso de Luca de Meo por la presidencia de Seat será recordado como un punto y a parte en la historia de la compañía. Tanto si estamos ante los últimos coletazos de su mandato -la nueva Renault parece haberle hecho una oferta difícil de rechazar- como si continúa al frente de la marca española, este directivo nacido en Milán hace 52 años será el culpable de haber relanzado una marca que tenía un complejo futuro cuando cogió el timón en noviembre de 2015.

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No conforme con volver a dotar de atractivo a la firma española entre los más jóvenes y convertirla en una de las principales puertas de entrada de los consumidores al grupo Volkswagen, De Meo ha enfocado la compañía hacia un nuevo mercado: la movilidad urbana.

Para conquistar este negocio de ingente potencial, Seat ha tenido que cambiar sustancialmente el concepto tradicional del coche. Ya no hablamos de un producto mayoritariamente dirigido al usuario final. El modelo tradicional ha mutado a un servicio cuyo cliente cada vez es más diverso ya que el pago por uso o las flotas de renting han modificado para siempre el negocio de la fabricación de coches. Un largo camino del que Seat ha recorrido una parte importante y que ya comienza a encarar con máximas garantías.

En un encuentro con periodistas celebrado este martes durante el Smart Mobility Congress, De Meo se muestra satisfecho con el momento de Seat. “Empezamos a ver los resultados del trabajo de un par de años. Nuestro equipo de diseño ha demostrado que no sólo puede crear coches. Hemos presentado la segunda generación de nuestro patinete y nuestra primera motocicleta. Dos vehículos en los que hemos demostrado que nuestra experiencia como fabricantes nos ha permitido subir la calidad en estos segmentos”.

Unos vehículos que, además de los clientes finales, tienen a las plataformas de renting en su punto de mira. “El patinete de Segway estaba 100% enfocado al cliente final, pero nosotros les hemos convencido y demostrado el potencial que tenía reorientarlo a las flotas de movilidad. Con un diseño más robusto, más duradero, capaz de adaptarse a las necesidades de estas empresas”.

Plataformas de movilidad

Las plataformas de movilidad van a jugar un papel clave en esta nueva era de la movilidad urbana. Unos potenciales clientes que De Meo considera como una gran oportunidad de negocio. “Nos necesitan. Tenemos la capacidad y la estructura para dotarlas de los vehículos que mejor responden a lo que demanda el usuario de un servicio de movilidad compartida. Pero no nos conformamos, también estamos convencidos que podemos crear nuestra propia plataforma”.

Y es que, la micromovilidad se presenta como una oportunidad para explotar todo el potencial de Seat. “Consideramos micromovilidad a todos los desplazamientos por debajo de los siete kilómetros. Una tipología de viaje que representa el 70% de los que se realizan en una ciudad. Nuestras estimaciones señalan que estamos hablando de un negocio de 140.000 millones al año sólo en Europa. Para atender a este mercado van a ser necesarios nueve millones de vehículos adaptados a este servicio. Nosotros podemos jugar un papel muy importante en este segmento”.

Para atacar esta oportunidad, la marca española acaba de anunciar la creación de una división 100% centrada en este segmento: Seat Urban Mobility. “Tenemos un equipo de 25 personas dedicado a ello. Van trabajar con su propio enfoque. Van a estar situadas fuera de las instalaciones tradicionales de la empresa, posiblemente en el centro de la ciudad. Pero van a poder apoyarse en todo el potencial de nuestra estructura”.

En este sentido, Seat está repensando cómo sacar partido de toda su estructura. “Podemos aprovechar nuestros concesionarios como hubs de movilidad. Tenemos que experimentar. Contamos con los espacios físicos para que nuestros clientes recojan y entreguen coches que sólo utilicen unas horas. Pero no nos quedamos ahí. En Barcelona estamos trabajando para poder prestar servicios entre distintos aparcamientos”. 

La regulación municipal va a jugar un papel clave tanto en la creación de estos nuevos negocios como en su limitación. Un punto en el que De Meo se muestra optimista hasta para el caso de Barcelona donde, por el momento, el Ayuntamiento se ha mostrado menos propenso que otras ciudades como Madrid a la hora de legislar a favor de estos servicios.

Barcelona tiene un potencial un 60% superior para la micromovilidad y o la movilidad compartida que una ciudad como Múnich. El clima, las distancias y la densidad de población la convierten en una ciudad ideal para la implementación de estas nuevas opciones de movilidad. Soy optimista en la evolución de la regulación de estos servicios”.

Llegar a todos los tipos de ciudades

Pero el mundo no se termina en Barcelona -o Madrid- para el modelo que De Meo tiene en mente. “Cada ciudad es un mundo. Tenemos que ser capaces de llegar de enchufar nuestra oferta al sistema de movilidad de la ciudad, sea del tamaño que sea. Debemos aportar algo que mejore sustancialmente la vida de la gente. Ahora parece que para que el carsharing funcione necesitas poblaciones de 1,5 millones de personas, pero los patinetes o las motos bajan sustancialmente esta necesidad de volumen de usuarios y ya pueden ser útiles para ciudades de otros tamaños”.

Unos objetivos que, para ser alcanzados, necesitan que las plantas de Seat puedan trabajar sin los problemas derivados de la ola de disturbios que ha vivido Barcelona en las últimas semanas. “Recibimos 16 millones de piezas al día en Martorell. Trabajamos con un sistema just in time con márgenes de tres horas. Nuestras necesidades logísticas soy muy complejas y no pueden verse afectadas porque los materiales necesarios no puedan entrar o salir de nuestra planta. No podemos sacar un coche sin volante. A los políticos solo les pido que nos dejen trabajar”.

En este contexto, Luca de Meo afronta un fin de año tras el que, tome la decisión que tome respecto a su continuidad en Seat o su salto a Renault (compañía en la que dio sus primeros pasos en la industria del automóvil), tendrá en sus manos la oportunidad de formar parte de la terna de directivos elegida para modificar para siempre las entrañas de un negocio tan tradicional como el de la automoción. Por el momento, al ser preguntado por su futuro evita hacer cualquier comentario y se limita a responder con una sonrisa. Sea cual sea su decisión final es evidente que le gusta lo que está por venir.