Los viajes sorpresa, esos que hasta pocos días antes de la fecha no se comunica el destino, han venido para quedarse. Tanto es así que FlyKube, una de las empresa del sector, asegura que este tipo de viajes crecerán un 500% este año.

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Se trata de un producto novedoso que empezó hace cinco años de la mano de Waynabox y al que posteriormente se sumaron otras muchas empresas. Aunque la idea inicial no contemplaba el factor sorpresa "se vio que eso era lo que quería el público, se estudió el mercado y acabó saliendo" este modelo de negocio, explica la Responsable de Comunicación de Waynabox, Laura Lázaro.

Ese público que lo demandaba empezó siendo “el más joven, atrevido, el más urbano y con ganas de vivir experiencias (personas de entre 18 y 25 años)”, destaca el responsable de Marketing de FlyKube, Pol Clavell, aunque con el paso de los años se expandió a edades más maduras, alcanzando incluso los 50 y 60 años, afirman los responsables de ambas empresas.

Este aumento del target ha sido “consecuencia del lanzamiento de nuevos productos por España y el resto del mundo y del boca a boca de hijos a padres y abuelos”, añade Lázaro. Tanto es así que actualmente no es raro encontrarse a “abuelos viajando con sus nietos”, manifiesta Clavell.

“Esto demuestra no solo como están cambiando las nuevas generaciones, sino también las personas mayores”, afirma el responsable de marketing de FlyKube. Y es que, al fin y al cabo, “es gente que también quiere vivir experiencias emocionantes porque han dejado de tener este tipo de experiencias y ya han viajado a muchos sitios“, añade.

El elemento diferenciador

Valga la redundancia, el factor sorpresa es “el elemento diferenciador de este tipo de viajes”, argumenta Clavell, porque es el beneficio que perciben los usuarios de manera más directa. Sin embargo, a ello cabe sumar otra serie de elementos.

Uno de ellos es el coste de oportunidad. Clavell explica que decidir entre una opción y otra provoca tener que desechar una de ellas. “Cuando vamos a elegir algo, estamos dejando de escoger una cosa y esto para nuestra cabeza es un problema”.

Además, los indecisos, cuando tienen que escoger entre “viajar a Londres o a París, por ejemplo, les da igual. Entonces, ven en este tipo de viajes soluciones a sus problemas.

A ello cabe sumar el papel de la comodidad de no tener que planificar el viaje. Simplemente se elige el fin de semana (y a veces ni eso, por que también hay ofertas de destino sorpresa y fecha sorpresa), lo contratan a través de la página web y se olvidan de todo lo demás. “Ahorran tiempo y no tienen que tomar ninguna decisión”, expone.

El destino no importa

Otro de los factores, afirma Clavel, es la indiferencia respecto al destino. “La gente no va tanto por el destino sino por la experiencia en sí. Les importa más con quien viajan que a donde viajan”, explica el responsable de FlyKube.

Una tendencia que se ha extendido de los viajes de fin de semana (el concepto con el que se empezó) a las vacaciones del año. “Cada vez están adoptando más este tipo de viajes no solo para hacer escapadas de fin de semana, que fueron la primicia, sino que se ha trascendido ya a las vacaciones”, explica Clavell. Y es que cada vez más usuarios se arriesgan para “vivir una experiencia única de una manera distinta y con más días”, añade.

En definitiva, una forma de viajar completamente distinta que cada vez gana más adeptos debido a un cambio en los hábitos de los españoles. Cambios que han provocado el nacimiento de cada vez más empresas de este tipo, su diversificación y hasta su expansión internacional porque algunas, como FlyKube, ya contempla instalarse en otras regiones europeas.