Bruselas

Es una disputa que dura ya 15 años de forma soterrada, pero que ahora está a punto de estallar en una guerra comercial abierta entre Bruselas y Washington de consecuencias impredecibles. En 2004, EEUU denunció ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) a la UE y a Reino Unido, Alemania, Francia y España por ayudas públicas ilegales al gigante aeronáutico Airbus. La UE respondió con una queja paralela por las subvenciones norteamericanas a su rival Boeing. El órgano arbitral con sede en Ginebra ha dictaminado que los dos bloques son culpables: ambos han vulnerado reiteradamente las reglas internacionales sobre ayudas de Estado.

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Ahora, la OMC acaba de autorizar a EEUU a imponer aranceles a productos europeos por valor de 7.500 millones de euros (6.800 millones de euros). Es una medida compensatoria con la que se pretende paliar el daño que las subvenciones de la UE a Airbus han causado a Boeing. El presidente Donald Trump ha confirmado que lo hará a partir del 18 de octubre. En cuestión de meses se espera un dictamen similar pero en sentido contrario. La UE podrá adoptar recargos punitivos contra productos estadounidenses por valor de hasta 12.000 millones de euros. Un circulo vicioso sin salida aparente.

"La UE lamenta que EEUU haya decidido imponer aranceles adicionales a las exportaciones europeas", ha dicho este jueves el portavoz de la Comisión, Daniel Rosario. "Se trata de un movimiento que perjudicará sobre todo a los consumidores y las empresas estadounidenses", sostiene el portavoz. Dado que tanto Bruselas como Washington están en falta en este caso, el Ejecutivo comunitario sostiene que la mejor solución sería sentarse a la mesa, perdonarse mutuamente las sanciones y pactar un nuevo sistema que acote las ayudas a los gigantes aeronáuticos, con el objetivo de aplicarlo también a China y Rusia.

Pero de momento Trump ha hecho oídos sordos a esta oferta de diálogo y parece decidido a seguir adelante con los aranceles. "Si EEUU impone represalias, estará empujando a la UE a una situación en la que tendremos que hacer lo mismo", ha avisado el portavoz.

La guerra arancelaria de Donald Trump "es una mala decisión y en el peor momento", explica a EL ESPAÑOL la eurodiputada socialista Inmaculada Rodríguez-Piñero, que es miembro de la comisión de Comercio del Parlamento Europeo. "Siempre una imposición de aranceles tiene un efecto contractivo en la economía internacional, pero además en un momento en el que la economía se está ralentizando, el impacto va a ser peor", señala.

"Además, esto genera más incertidumbre. Por lo tanto, las decisiones de inversión se retraen, lo que afecta a la actividad económica, afecta al empleo, afecta de nuevo a la demanda y ya estamos en un círculo. Es terrible. Es francamente una muy mala noticia", lamenta la eurodiputada socialista. 

El aceite de oliva, uno de los productos más afectados

El grueso de los aranceles punitivos de Trump se concentrarán en las exportaciones de Alemania, Reino Unido, Francia y España, los países que han dado subvenciones a Airbus. El recargo será del 10% en el caso de los componentes aeronáuticos y del 25% para los productos agrícolas y alimentarios, según ha anunciado la administración estadounidense. La gran paradoja es que la agricultura acabará pagando los platos rotos de una disputa comercial entre Airbus y Boeing.

"En el caso de España, el aceite de oliva se va a ver muy afectado, porque además las sanciones excluyen al aceite de oliva italiano, con lo cual el daño va a ser mucho mayor en nuestro caso", apunta Rodríguez-Piñero. Otros productos españoles que se verán muy perjudicados son el vino, la aceituna, la carne de cerdo, los cítricos y frutas como la pera, el melocotón o la cereza. 

¿Qué debe hacer ahora Bruselas? "Hay que intentar por todos los medios que esto no entre en vigor. Sentarse a hablar, dialogar y buscar una solución alternativa a la imposición arancelaria", sostiene la eurodiputada socialista, que reconoce no obstante que será "muy difícil". Para lograrlo, la UE debería intentar reclutar a los sectores económicos norteamericanos y convencerles de que le ayuden a parar a Trump, dado que los aranceles "le hacen daño a la economía norteamericana también".

"Vivimos en una economía en la que toda la cadena de valor está absolutamente entrelazada. No hay ningún país que produzca ningún producto por sí solo, todo está absolutamente dependiente de las importaciones de terceros países. Y que tú incrementes tus costes en tu producción te hace menos competitivo", alega Rodríguez-Piñero.

¿Y qué pasa si Trump no da su brazo a torcer? Entonces, la UE no tendrá otra alternativa que imponer sus propios aranceles cuando la OMC le autorice a hacerlo. "Tendremos que actuar en consecuencia. Porque lo que no podemos es ser ingenuos, sobre todo frente a un actor como Trump. Tiene que ver que tú puedes hacer lo mismo que él hace y que produce daño y no le va bien. Para intentar convencerle de que esa no es la buena vía,  ya que con diálogo no lo conseguimos. Pero esto es un desastre", apunta.