Nueva crisis en Euskaltel. La operadora de telecomunicaciones vasca ha confirmado a la CNMV este jueves que ha iniciado un proceso de sustitución de su presidente Alberto García Erauzkin. La versión oficial indica que García ha manifestado su decisión de no continuar en el cargo durante 2020 "por razones personales", aunque la realidad indica ha sido imposible su convivencia con la nueva gestión de la compañía liderada por José Miguel García y el fondo Zegona.

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De esta manera, pone fin a dos décadas de trayectoria en la compañía. García Erauzkin llegó a Euskaltel en 1998, inicialmente como director de Finanzas y Control (1998-2000), posteriormente como consejero Director General (2000-2011) y, en la actualidad, como presidente de la compañía.

Con su salida cae también el último bastión de la vieja guardia de Euskaltel, que desde su nacimiento había dirigido los destinos de la compañía. Apoyados en un accionista fuerte como Kutxabank y la ayuda de Corporación Alba y el Gobierno vasco, el presidente saliente consolidó a la compañía como la operadora más fuerte del norte de España.

Salida de Francisco Arteche

No obstante, la entrada del fondo británico Zegona, tras la compra de Telecable en mayo de 2017, lo cambió todo. Durante todo el año 2018, el fondo presionó para que la compañía fuese más agresiva en su expansión nacional y así pudiesen reatabilizar su inversión. Un proceso que comenzó con el aumento de su participación hasta el 21% y la reducción de Kutxabank.

Después de más de doce meses de una operación de acoso y derribo, a comienzos de este año se convirtieron en el mayor accionista de la operadora y en junio forzaron la salida del entonces consejero delegado Francisco Arteche. En su lugar nombraron a su propio gestor, José Miguel García, que prometió poner en marcha una estrategia más agresiva de captación de clientes, de la mano del lanzamiento a nivel nacional y de la llegada de la marca Virgin.

Como parte de los acuerdos suscritos para hacer este cambio de poderes en la gestión de la manera menos traumática posible, Kutxabank se aseguró que García Erauzkin siguiese como presidente, un pacto que sin embargo duró solo tres meses. Las fuentes consultadas indican que la gestión de García -agresiva, personalista y con intención de cambiar todo lo que había construido el anterior equipo- hizo que sus relaciones con García se hiciesen insostenibles.

Reorientación de la estrategia

Una batalla subterránea que se ha saldado con la salida del presidente -que cada vez fue teniendo menos peso en la representación de la compañía- y un acuerdo para anunciar su salida de manera voluntaria. A partir de ahora, lo más probable es que Zegona nombre un presidente a su medida, aunque no se descarta que se nombre una nueva figura meramente decorativa con un guiño a los accionistas históricos.

Lo cierto es que la salida de García, consolida aún más el poder de Zegona en el control de Euskaltel, además en plena reconversión para intentar atacar el mercado nacional. Una estrategia que, no obstante, ha sufrido una reorientación en las ultimas semanas.

Como ya contó este periódico, los movimientos que en un comienzo iban a ser muy agresivos se han sustituido por una entrada lenta y sostenida en el mercado nacional. Un replanteamiento que ha postergado para mediados del próximo año el lanzamiento de Virgin. En el medio, Euskaltel ha vivido un verano en el que sus clientes han caído por primera vez en más de un año, pese a lanzar al mercado las ofertas más agresivas de su historia.