Telefónica comenzará el miércoles la negociación con sus sindicatos del nuevo Plan de Suspensión Individual de Empleo (PSI) que en principio se presentará sobre las bases del PSI de 2015 y con condiciones similares. Un plan para el que la compañía debería provisionar en torno a 1.700 millones de euros, según los cálculos de los sindicatos con los que ha hablado EL ESPAÑOL.

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Una cifra que sin embargo no es definitiva, ya que dependerá de las condiciones en que finalmente se cierre el plan, que podrían variar respecto de las propuestas iniciales y en base a las que se hace este cálculo. De hecho, la compañía solo podrá realizar una provisión oficial en sus cuentas de 2019 o 2020 cuando el plan con los sindicatos esté cerrado y firmado.

No obstante, las fuentes consultadas insisten en que esta cifra está en línea con el PSI de 2015 y que apunta a las condiciones base: esto es manteniendo el salario del 68% para que se acojan los 5.000 empleados que están sujetos al plan. La idea es mantener algunos de los beneficios sociales, la antigüedad y el pago de la Seguridad Social por parte de la empresa.

Son las mismas condiciones del plan de 2015 y que en esta oportunidad abarcará a los 5.000 empleados que están por encima de los 53 años y los que cumplen esta edad en 2020, siempre con quince años de antigüedad en la empresa. Sería en cualquier caso un plan con un coste inferior al de 2015.

Provisión del plan de 2015

La compañía provisionó 2.900 millones de euros para este plan cuando lo anunció en 2016 y luego destinó una partida adicional de 856 millones de euros, cuando lo amplió otro año más. En cuanto a la racionalización de costes, el objetivo era ahorrar 1.400 millones de euros durante los próximos cuatro años a partir de su primer curso de aplicación en el año 2016.

Este Plan de Suspensión Individual de Empleo de 2015 se enmarcó dentro de los acuerdos para cerrar el Convenio Colectivo de la compañía que sigue vigente a la espera de las negociaciones que comenzaron en junio. A finales de 2016 el convenio se amplió un año más, hasta diciembre de 2018. Lo que además incluyó una prórroga de un año para el PSI.

El acuerdo de convenio contempló un aumento salarial de las tres filiales de España de un 1,5% para 2018 y 2017. La prórroga del convenio amplió a 2018 las garantías sobre no movilidad forzosa interprovincial y no adscripción forzosa en caso de segregación de actividad.

6.500 adscritos desde 2016

Poco más de 6.500 personas abandonaron Telefónica en el plan de 2015 que la operadora mantuvo en marcha desde enero de 2016 y que se prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2018. Según ha confirmado EL ESPAÑOL con fuentes sindicales, esto supuso una adscripción del 85% respecto de los casi 7.700 empleados que se encontraban en condiciones de adscribirse a este plan de bajas voluntarias.

Después del plan, sindicatos de la operadora estiman que la plantilla de Telefónica de España SAU, donde se agrupa el grueso de los trabajadores de la compañía, llega a 16.070 trabajadores al cierre de diciembre. A ellos habría que sumar otros 4.000 trabajadores de Telefónica Móviles y mil de Telefónica Soluciones.

El objetivo de Telefónica era reducir de una manera menos traumática la plantilla en España después de sucesivos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE). Entre 2003 y 2007 se adhirieron 13.870 empleados a este tipo de procesos, mientras que el plan entre 2011 y 2013 acarreó el despido de 6.830 trabajadores.

Las estimaciones de los sindicatos indican que sólo en Telefónica de España habían 21.700 empleados en noviembre de 2014 y actualmente llegan a los 16.070.