Javier Monzón (Prisa) y Rafael Domínguez de Gor (Mayoral)

Javier Monzón (Prisa) y Rafael Domínguez de Gor (Mayoral)

Empresas A LOS LEONES

A LOS LEONES: Javier Monzón (Prisa) y Rafael Domínguez de Gor (Mayoral)

Monzón se aferra a la poltrona en Prisa

Javier Monzón ha vivido una de sus semanas más negras al frente del grupo Prisa. El lunes se conocía su imputación en la operación Púnica y minutos después El País anunciaba las medidas que tomaría el grupo. Su código ético les obliga a poner en marcha un informe que debe evaluar el consejo de administración, para decidir el futuro de su presidente no ejecutivo.  

Con el código ético en la mano, la lógica indica que Monzón debe ser cesado para que no salpique la reputación corporativa de Prisa, pero el ex presidente de Indra se aferra al cargo y no se plantea renunciar. Ello, pese a que el 39% del capital de la compañía representado por Amber (29,7%) y HSBC (9,1%) apoyan abiertamente su destitución.

La negativa a renunciar de Monzón abre una nueva guerra en Prisa, una batalla que las fuentes consultadas prevén larga y dura. Una lucha que se vivirá en paralelo a las comparecencias de Monzón en los juzgados y que enfrentará nuevamente al consejo de administración, un órgano que estaba aparentemente pacificado desde que hace más de un año Juan Luis Cebrián abandonara el grupo. 

De Gor se estanca con Mayoral

Domínguez de Gor ha visto cómo su niña mimada se ha estancado. La firma de moda juvenil Mayoral obtuvo en 2018 el peor resultado desde el año 2011. En total ganó 50,8 millones de euros lo que supone una caída del 26% respecto al año anterior, y en el que influyeron dos aspectos: la evolución del negocio y la aplicación de deterioros por valor de 50 millones de euros. 

Mayoral es una de las firmas de moda más reconocidas de nuestro país, pero el negocio parece no pasar por su mejor momento. El año pasado sólo logró un beneficio de 344 millones de euros, lo que supone medio punto mas que el año anterior y muy por debajo de los 365 millones que se habían fijado en las previsiones. 

De Gor y todo el equipo de Mayoral tendrán que ponerse las pilas para lograr que Mayoral vuelva a ser lo que fue, la marca que todos los padres quieren para vestir a sus hijos. Tiempo tienen, pero conviene no descuidarse porque el sector de la moda está al rojo vivo y la competencia es máxima. 

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