Ni un paso atrás. En un momento en el que el sector del automóvil confiaba en que el Gobierno no hablara de prohibición, el PSOE es claro en su Propuesta abierta para un programa común progresista: "Prohibiremos a partir de 2040 la venta en España de turismo y vehículos comerciales ligeros con emisiones directas de dióxido de carbono".

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Un mensaje que ha causado gran polémica durante la pasada legislatura y que ahora queda plasmado en este documento oficial, en el que la formación que dirige Pedro Sánchez matiza: quedarían excluidos de esta prohibición "los matriculados como vehículos históricos, siempre que se destinen a usos no comerciales".

Este documento, que habla claro de prohibición, llega pocos días después de que la comisaria europea de Industria y Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska, haya asegurado que una prohibición completa de la matriculación de vehículos nuevos con motores de gasolina y diésel por parte de los Estados miembros "no es compatible" con la legislación comunitaria. 

También pone en jaque el papel que la ministra de Industria, Reyes Maroto, ha mantenido durante los últimos meses, animando a comprar coches "de cualquier tecnología". "La ministra ha defendido que el vehículo de combustión va a convivir con el eléctrico muchos años", recordaba hace unos días a este periódico Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de Anfac, la asociación española de fabricantes de vehículos y camiones.

Conocida la propuesta del PSOE, Anfac, que está estudiando el documento en estos momentos, deja clara su reacción: "Nos sorprende esta propuesta realizada, ya que hemos estado trabajando con ambos ministerios, Industria y Transición Ecológica, por elaborar un plan que ayude a potenciar a la industria de la automoción e incentive la venta de nuevos vehículos que cumplan los estándares de bajas o cero emisiones".

Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam), Raúl Palacios, apunta a este diario que "no es coherente que por un lado se le esté exigiendo al sector automoción un elevado esfuerzo inversor en innovación para reducir el impacto ambiental de los motores y por otro, se impida que esas innovaciones lleguen al mercado". E insiste: "Conseguir una movilidad sostenible pasa por impulsar la renovación progresiva del parque".

Transformar la automoción

Además de anunciar la prohibición, en el documento el PSOE asegura que establecerá "una línea de inversión público privada de alto impacto" para desarrollar en España nuevas tecnologías de baterías.

"Apoyaremos el desarrollo del acuerdo del gobierno con el sector de la automoción para facilitar su transformación y potenciación, conforme a las nuevas exigencias de producción de vehículos cada vez menos contaminantes", recoge el texto, que asegura que es la forma de que dicha actividad pueda seguir realizándose en España "con criterios de sostenibilidad".

Asimismo, insiste el PSOE, se pondrá en marcha "un esquema" de ayudas económicas para el vehículo eléctrico, "estable e ininterrumpido", que, a su juicio evite que las ventas se concentren en momentos determinados o queden paralizadas hasta la aprobación de nuevas ayudas.

En el apartado Emergencia climática, transición ecológica de la economía, agricultura y pesca, el documento del PSOE recalca que elaborarán una Ley de Movilidad Sostenible y financiación del transporte público. "Adoptaremos un nuevo enfoque de la política de infraestructuras, para garantizar el derecho a la movilidad de forma segura y sostenible tanto en el ámbito urbano como en el ámbito rural", reza el texto.

Del mismo modo, la formación insiste en que propondrá un "Pacto por la Industria", que incluirá una nueva Ley de Industria para que, explica el texto, el sector pueda adaptarse a la globalización, a la transición ecológica y a la transición digital.