UBS hizo saltar la banca a comienzos del mes de agosto al anunciar que desde noviembre empezará a cobrar un 0,75% anual sobre los balances en efectivo de particulares con más de dos millones de francos suizos en sus cuentas.

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Del mismo modo, esta semana se conoció que el banco danés Jyske empezará a cobrar en diciembre por los depósitos de clientes particulares que superen las 7,5 millones de coronas danesas, cerca de un millón de euros. La entidad aplicará un tipo del 0,6% a los grandes depósitos.

En términos prácticos esto significa que el banco suizo y el danés cobrarán a sus clientes más pudientes por guardar su dinero, una estrategia obligada por los históricamente bajos tipos de interés instaurados desde hace cinco años por el Banco Central Europeo (BCE).

En estos momentos los tipos de interés están prácticamente en cero, lo que obliga a las entidades financieras europeas a pagar al BCE un 0,4% de comisión por guardar su dinero en Fráncfort, un coste que de momento no trasladan a sus clientes.

Cobros al dinero de las empresas

Para nadie es un misterio que el sector no lo está pasando bien y que su rentabilidad está al límite y que en la medida que se sigan recortando los tipos, las entidades lo tendrán más difícil para equilibrar sus cuentas.

Esto les ha obligado a buscar nuevas fórmulas para buscar ingresos y una de ellas precisamente ha sido cobrar por guardar su dinero. De hecho, hace poco menos de tres años, las entidades financieras españolas empezaron a cobrar por los depósitos de grandes inversores institucionales como fondos de inversión, aseguradoras y gestoras de patrimonio.

Una estrategia que las entidades quieren aplicar en España a algunas empresas. Hasta ahora los bancos aplican tipos negativos a las imposiciones que realizan las grandes compañías, unas tasas que podrían ampliarse en breve como ya hacen algunos países europeos como Países Bajos o Alemania.

¿Y los particulares? Los bancos españoles se niegan a cruzar esa línea roja y casi todas las entidades niegan tajantemente que vayan a cobrar a sus clientes por administrar el dinero de sus cuentas.

Remuneraciones al mínimo

No obstante, algunos analistas indican que será inevitable en el mediano plazo. De hecho, desde el comparador de productos financieros iAhorro indican que lo más probable es que los bancos pequeños y medianos serán los primeros que empezarán a cobrar a los particulares por guardar el dinero.

Estas entidades son las que más sufren los bajos márgenes ante el contexto de tipos de interés en mínimos históricos. Entre estos bancos medianos encontramos a la mayoría de las entidades que nacieron de las cajas de ahorros y de las que se excluyen solo Santander, BBVA, Caixabank o Bankia.

De momento, las entidades españolas han decidido reducir al mínimo la remuneración por las cuentas de particulares, lo que muchos ven como la antesala de un cobro en el futuro. Según datos del Banco de España, la media de intereses aplicados a 30 de abril en un depósito a la vista (una cuenta corriente) era del 0,03%. Si miramos lo que ocurría en abril de 2011, era del 0,3% y en abril de 2007 era un 0,77%.

Lo mismo ocurre con los depósitos a más de dos años. Si en abril de 2007 hablábamos de un 3,14%; en 2011 era del 3,3% y del 0,19% en abril de este año. El mejor ejemplo de esta estrategia la tenemos en ING que desembarcó en España hace dos décadas con atractivas remuneraciones y que en 2018 acabó con su producto estrella: la cuenta naranja.