Recreación de un trazado de Texas Central

Recreación de un trazado de Texas Central

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Una delegación de Texas Central visita España para conocer cómo opera Renfe la alta velocidad

La operadora española es el socia del proyecto ferroviario estadounidense que pretende unir Houston con Dallas. 

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Texas Central y Renfe estrechan lazos. Una delegación de la compañía que quiere impulsar la primera línea ferroviaria de alta velocidad entre Houston y Dallas ha visitado durante los últimos días España. El objetivo de este encuentro ha sido conocer de primera mano la operativa de Renfe de servicios de alta velocidad. 

Renfe y Adif anunciaron el pasado mes de octubre un acuerdo con Texas Central que les convertía en socios estratégicos. El proyecto cuenta con una primera fase en la que ambas empresas actuarán como asesores técnicos en el desarrollo, diseño y construcción de la línea.

Una vez terminada esta etapa la operadora española podría colaborar en la operación de los trenes, el mantenimiento de los equipos y otros servicios relacionados con la comercialización de billetes cuando arranque el servicio que unirá las ciudades más grandes del estado de Texas en menos de 90 minutos.

La delegación de Texas Central pasó unos días en España en los que recopiló multitud de información sobre el conjunto de la operación ferroviaria de los servicios de alta velocidad. Del mismo modo, realizaron un viaje entre Madrid y Barcelona para comprobar in situ la experiencia de viaje de los usuarios de Renfe.

Dentro de los elementos que analizaron los representantes de la compañía estadounidense destacan la logística de la operación ferroviaria y la venta de billetes. Dos puntos que, pese a que en el acuerdo firmado con Renfe podría realizar la compañía española, han querido ser analizados en persona por miembros del equipo de Texas Central.

En lo que tiene que ver con el viaje, realizaron un Madrid-Barcelona. Durante el trayecto los representantes de la compañía estadounidense valoraron desde la experiencia en la estación, tanto previa como posterior al viaje, a los servicios que los viajeros reciben durante el viaje tanto en sus asientos como en la cafetería. 

Proyecto 100% privado

El proyecto estadounidense consta de un corredor alta velocidad de 240 kilómetros, que cuenta con un presupuesto de más de 10.000 millones de euros y la participación de fondos de capital privado y entidades públicas japonesas. Además de contar con el asesoramiento de Renfe, utilizará tecnología basada en los famosos tren bala Shinkansen nipones.

Esta iniciativa lleva en marcha desde 2014. Este año los representantes de Texas Central comenzaron a mantener los primeros contactos con las autoridades federales y estatales para desarrollar un proyecto que prevé conectar la cuarta y la quinta región económica más grande de Estados Unidos.

El proyecto supondrá la creación de 10.000 puestos de trabajo al año en la fase de construcción y unos 1.500 puestos de trabajo permanentes una vez entre en servicio la línea.

Se trata del primer proyecto de alta velocidad ferroviaria del mundo basado en inversión 100% privada, lo que para Renfe y Adif "pone de manifiesto la viabilidad del negocio de la alta velocidad".

Otro elemento destacable del proyecto es que, pese a nacer en un Estado referente en el desarrollo de combustibles fósiles, apuesta por un sistema de movilidad sostenible con el medio ambiente. Una circunstancia que desde Renfe destacan como "un ejemplo del cambio cultural y social que se está produciendo globalmente".

Arranque de las obras antes de 2020

Las obras de la línea de alta velocidad que unirá Dallas y Houston comenzarán a finales de 2019. El proyecto tardará unos cinco años en ponerse en marcha según las estimaciones que maneja la compañía impulsora del proyecto.

Según estos mismos cálculos, los pasajeros podrían viajar unos 50 minutos más rápido en comparación con la duración del trayecto en avión y una hora y 10 minutos más rápido que si se realizara el viaje en coche.

El plan de negocio de los impulsores del proyecto contempla unos ingresos de 36.000 millones de dólares a lo largo de los primeros 25 años de operación. Un objetivo que arranca con estas primeras visitas, pero que aún tiene un largo camino hasta que se convierta en una realidad.