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Empresas

La apuesta de Bayer por su división agrícola le cuesta 50.000 millones de euros

La adquisición del grupo estadounidense Monsanto, en el que la empresa puso grandes esperanzas se ha confirmado como un fiasco.

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La apuesta de Bayer por potenciar su división agrícola ha resultado ser una de las decisiones menos acertadas de la historia de la compañía. La empresa alemana compró el grupo estadounidense de agroquímicos Monsanto por 63.000 millones en 2016. Una operación que en su día fue muy positivamente valorada por el potencial de sinergias que podía tener para Bayer, ha terminado siendo un gran fiasco valorado en 50.000 millones de euros según cálculos del Financial Times.

Los tribunales de los Estados Unidos han vinculado casos de cáncer al Roundup, un herbicida muy utilizado fabricado por Monsanto. Con más de 18.000 casos pendientes, Bayer se enfrenta posiblemente el pago de miles de millones en compensación por esta situación.

La compañía alemana ha visto como el precio de sus acciones ha caído más del 50% desde mediados de 2017, lo que ha hecho esfumarse 50.000 millones de su valoración bursátil. Esta circunstancia provocó que durante el pasado mes  de abril, la ira de los inversores estallara en la reunión anual de la empresa.

La dramática caída en el precio de las acciones plantea la cuestión de si Bayer ha cometido un terrible error. Un análisis de Lex muestra que las acciones de Bayer podrían haber generado retornos cómodamente de dos dígitos desde principios de 2016 si Bayer hubiera vendido su negocio agrícola a Monsanto.

Los accionistas de Bayer se preguntan si ahora tendría sentido dividir el conglomerado alemán. Esta decisión permitiría separar los problemas de Monsanto de los negocios de atención médica, que de todos modos tienen poco que ver con los agroquímicos. 

La caída en el valor de Bayer tiene su origen en que los inversores de la empresa prevén que el litigio por los herbicidas de Monsanto tenga un coste para la empresa de miles de millones de euros.

La reacción inicial de Bayer fue defensiva en un principio. Tras la reunión de accionistas de abril, la compañía ha adoptado un tono más pragmático. Las posibilidades de que Bayer llegue a un acuerdo rápido podrían aumentar a finales de este año a medida que se escuchen las apelaciones en los Estados Unidos. El mes pasado, un juez californiano redujo los daños ocasionados por el caso más costoso de 2.000 millones a 87 millones de dólares.

Desde el mercado señalan que si el coste total de los problemas con Monsanto se queda en los 10.000 millones de dólares, Bayer aún podría llegar a hacer rentable la compra de la estadounidense. Una operación que, por el momento, está lejos de cumplir las expectativas que levantó en su día.