No hay acuerdos en el seno de la gran empresa respecto del futuro político de España. El Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC) que hace más de un lustro logró sentar bajo directrices comunes a los primeros espadas del Ibex 35, ha dado paso a una fragmentación bajo la que la CEOE mantiene un tibio liderazgo.

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“Cada uno va por libre” comenta a EL ESPAÑOL un directivo que ha conversado con varios popes del Ibex recientemente. Una situación que queda de manifiesto en la posición de cada uno de ellos frente al futuro político de España y en las diferentes posturas que ha manifestado la propia patronal durante los últimos meses.

Este jueves Pedro Sánchez se reúne con el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, y de Cepyme, Gerardo Cuerva. Y lo hace minutos después del encuentro con los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo, y UGT, Pepe Álvarez, y  tras un multitudinario encuentro este miércoles con asociaciones sectoriales de empresarios del automóvil, el turismo, la hostelería, el textil o la industria.

Fuentes de la patronal han manifestado su disposición a asistir al encuentro para escuchar de primera mano los mensajes de Sánchez. Otras fuentes indican que el objetivo del encuentro es transmitir al presidente de Gobierno que los empresarios no quieren sorpresas y que apuestan por la estabilidad.

Impuestos y reforma laboral

Para el sector hay dos líneas rojas: los impuestos y la reforma laboral. Aunque en las últimas semanas se hayan flexibilizado sus posturas, los empresarios siguen insistiendo en que un nuevo gobierno, del color que sea, debe moderar sus intenciones recaudatorias y no castigar al tejido empresarial español.

En el caso de la reforma laboral que ha prometido el PSOE y Podemos, ya no se niegan a revisar algunos puntos, pero piden que se aleje de extremismos y de movimientos que generen incertidumbre en el mercado y en los empresarios.

En este contexto siguen insistiendo en que es clave llegar a acuerdos con los sindicatos, pero que es más importante un gran pacto entre todos los partidos para consensuar ciertas líneas económicas que den a España las armas para protegerse ante una crisis económica mundial de la que cada vez tenemos más indicios.

Estos son los puntos en común, porque es difícil definir una postura clara de la patronal respecto de la fallida investidura. En su última comparecencia esta misma semana, su presidente Antonio Garamendi se mostraba proclive a un acuerdo a la portuguesa planteado por Sánchez con apoyo, pero sin ministros de Podemos.

Cambio de postura 

No obstante, desde abril su postura ha cambiado en varias ocasiones. Desde mostrarse confiado en un acuerdo “de centro-izquierda” en alusión a un pacto PSOE-Ciudadanos, pasando por un gobierno monocolor con la abstención de Ciudadanos y PP y terminando con la solicitud de nuevas elecciones ante el miedo de que Podemos se quedase con ministerios emblemáticos como Hacienda o Trabajo.

Como ha contado este periódico, dentro de las propias empresas, y en particular en las grandes del Ibex, la principal opción siempre ha sido un gobierno socialista con el apoyo de Ciudadanos en torno a un gran pacto en temas económicos, en los que se garantizase una subida moderada de impuestos y un blindaje de la legislación laboral.

Esta sigue siendo la primera opción, aunque en la empresa son conscientes de que esta se encuentra cada vez más lejana. Otra de las certezas de los empresarios es el temor a un gobierno de cooperación con Podemos que estuvo cerca de constituirse hace unas semanas. Al igual que en la CEOE, la posibilidad de tener al equipo de Pablo Iglesias en el Ministerio de Trabajo era uno de los mayores temores de empresariado.

Es por ello que la opción que gana peso es que se convoquen nuevas elecciones en el entendido que el PSOE podría sacar una mayoría más holgada y que no necesitase de Podemos para gobernar.