Tras sobrevivir a no pocos avatares, Madrid Nuevo Norte ha recibido el visto bueno del Ayuntamiento de Madrid por unanimidad. Todos los partidos políticos han dado el visto bueno a la conocida Operación Chamartín. De este modo, se superan 26 años de diferencias entre los promotores y los responsables políticos. Contempla la construcción de 10.500 viviendas y un nuevo distrito financiero en el norte de la capital. 

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La aprobación llega con Distrito Castellana Norte (DCN) sumida en una inesperada sucesión en la presidencia, después de que sus accionistas BBVA y San José decidieran cesar a Antonio Béjar el pasado viernes, después de que la Fiscalía solicitara para él libertad provisional bajo fianza por el 'caso Cenyt'.

Sin embargo, esa sucesión es vista en la compañía como un mero trámite para "salvaguardar el proyecto" y que las obras puedan arrancar lo antes posible. Esto es, en el mejor escenario ya el próximo año, según el calendario al que ha tenido acceso este diario. Las grúas empezarán a trabajar, además, con una "amplia aceptación" por parte de los madrileños y de todas las fuerzas políticas. Se espera que su aprobación cuente con un amplio consenso.

Madrid Nuevo Norte -como se rebautizó el proyecto para tratar de impulsarlo tras años de retrasos- cuenta con el apoyo del ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, lo que demuestra que es una operación respaldada por los socialistas.

Calendario 

Tras un cuarto de siglo esperando que el proyecto pasara este trámite, la gran pregunta que se harán a partir de este lunes los madrileños será ¿y ahora qué? En el mejor de los escenarios, habrá que esperar a finales de 2020 o principios de 2021 para que sea posible arrancar la edificación de las primeras viviendas. Será en Las Tablas Oeste, un área que al estar ya urbanizada facilita mucho la burocracia.

La 'Operación Chamartín' fue auspiciada por iniciativa privada a través de una sociedad creada por BBVA y la Inmobiliaria San José, hoy conocida como DCN. Sin embargo, el proyecto que permitirá a Madrid saldar una deuda con una de sus vías más importantes, el Paseo de la Castellana, va a ser aprobado como un ambicioso ejemplo de colaboración público privada. Ayuntamiento, Comunidad de Madrid y Gobierno central (a través del Ministerio de Fomento) están implicados en el desarrollo.

Un gran 'hub' en Chamartín

Tanto es así que, por ilustrarlo con una metáfora, podría decirse que la primera piedra del gran desarrollo ha sido puesta ya por Fomento. Los retrasos que ha sufrido el proyecto por los vaivenes políticos obligó al Ministerio a iniciar las obras de la estación de Chamartín para poder atender a la demanda de conexiones ferroviarias.

La renovación de la estación es uno de los ejes centrales del proyecto. Madrid Nuevo Norte unirá Chamartín con la estación de Atocha (a través de un túnel, ya construido) y con el aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Esto convertirá a los rascacielos colindantes en el centro empresarial de Europa mejor conectado con Latinoamérica.

Sin embargo, para que Madrid pueda lucir ese nuevo 'hub' todavía falta tiempo. Con el visto bueno que los concejales del Ayuntamiento darán este lunes a la antigua 'Operación Chamartín', Madrid Nuevo Norte culminará la fase de Planeamiento.

No obstante, lo que se votará este lunes será una aprobación provisional que después pasará a la Comunidad de Madrid para recibir el aprobado definitivo.

Para ello, el Gobierno regional cuenta con un plazo máximo de cuatro meses que comienzan a contar desde este 29 de julio. Las incógnitas sobre la formación de Gobierno no deberían afectar a este trámite, puesto que en caso de que la Comunidad no se pronuncie, el silencio administrativo sería considerado como "positivo", con lo que su aprobación sería automática.

De este modo, es posible asegurar que, antes de final de año, Madrid Nuevo Norte iniciará su fase de Ejecución. 

Juntas de compensación

En esta nueva etapa, DCN tendrá que colaborar con todas las administraciones púbicas implicadas en el proyecto para lanzarlo. Agilizar esta fase será vital para los accionistas, que tras años de demoras deberían comenzar a construir lo antes posible para rentabilizar su inversión.

El primer paso de este trámite será constituir las llamadas Juntas de Compensación, entidades jurídicas público-privadas en las que la Administración delegará sus funciones para ejecutar el planeamiento urbanístico sin renunciar a la tutela del proceso. 

Según fuentes conocedoras del proyecto, podrían constituirse dos o tres Juntas en función de cómo se fijen las áreas. Es seguro que se formarán al menos dos, una para los barrios Malmea-San Roque-Tres Olivos y otra para el Centro de Negocios Chamartín.

Dada la complejidad de la propiedad, para coordinar a todos los implicados, podrían crearse también unas Comisiones Gestoras que funcionasen como entidades para facilitar la adhesión de los propietarios y las Juntas de Compensación.

Dentro de la fase de Planeamiento, también se llevará a cabo el proyecto de reparcelación que agrupará las parcelas existentes y después las distribuirá. Este trámite también debe contar con la aprobación del Ayuntamiento de Madrid para proceder a inscribir las parcelas en los registros de la Propiedad y dotar al proyecto de la seguridad jurídica necesaria para poder plantear la promoción de viviendas y su comercialización.

El último paso antes de poder empezar a construir las viviendas será redactar los proyectos de urbanización. Un trámite que implica no sólo a la iniciativa privada, sino también a las infraestructuras que se van a levantar con Metro de Madrid y el Canal de Isabel II.

Pese a que no hay calendario oficial sobre los tiempos que podría llevar esta fase, en el escenario más optimista, pasará al menos otro año para pasar esta burocracia. Para que puedan entrar las grúas a iniciar las obras de edificación, el Ayuntamiento debe certificar que la ejecución ha sido bien planteada y podrá empezar a emitir licencias de primera ocupación para las viviendas. 

Acortar los tiempos

Fuentes conocedoras del plan de urbanismo reconocen que existen fórmulas para acortar los tiempos y trámites burocráticos que rodean a un proyecto muy complejo, pero también muy esperado por los madrileños, en especial, por los que viven o trabajan en la zona norte.

Por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid podría suscribir convenios de ejecución simultánea con las Juntas de Compensación para empezar a construir cuando las obras de urbanización estén lo suficientemente avanzadas.

También sería posible, dentro de lo que establece la Ley de Suelo de la Comunidad de Madrid de 2018, emitir licencias de obra y de primera ocupación en parcelas que se consideren funcionalmente autónomas, esto es terrenos ya integrados en la ciudad, pero que no están urbanizados como tal.

El respaldo que todas las Adminsitraciones implicadas y los grandes partidos políticos han acabado dando al proyecto hace que en el sector sean optimistas con la posibilidad de agilizar los largos plazos.

Otros 25 años

Con todo esto, Madrid Nuevo Norte comenzará a ser habitado en un plazo inferior a cinco años. Sin embargo, su desarrollo podría extenderse otros 25 años, hasta 2045, según fuentes del sector.

Será entonces cuando Madrid salde por completo la deuda de "dar una muerte digna a la Castellana". Una metáfora que el arquitecto encargado del urbanismo del proyecto de DCN, el prestigioso Richard Rogers, ha empleado en sus croquis para explicarlo. 

Y es que la principal arteria empresarial de Madrid nace en la estación de Atocha, cambia de nombre (Paseo del Prado, Paseo de Recoletos y Paseo de la Castellana) y desemboca en una playa de vías de tren que pronto se fundirán en un nuevo paisaje más acorde con una ciudad desarrollada del siglo XXI.

Más allá de Madrid Nuevo Norte, el Paseo de la Castellana no podrá seguir creciendo por encontrarse el Monte de El Pardo. Con lo que habrán transcurrido nada menos que dos siglos desde que esa arteria fue inaugurada en 1834 como Paseo de las Delicias de la Princesa hasta que sea cerrada por Paseo de la Castellana de Madrid Nuevo Norte.