El beneficio neto de Acciona se situó en 155 millones de euros durante los primeros seis meses del año, lo que supone una disminución del 16,5% con respecto al mismo periodo de 2018. Un semestre en el que la compañía contabilizó operaciones corporativas extraordinarias. Sin considerar el efecto de las mismas, el resultado se incrementó un 54,4%.

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La compañía generó unos ingresos de 3.570 millones de euros, lo que ha supuesto un crecimiento del 1,3% en comparación al primer semestre de 2018. El ebitda ascendió a 659 millones, un 6,6% por encima del generado el primer semestre del año anterior. Excluyendo la contribución de los activos desconsolidados (el negocio termosolar en España, Trasmediterránea y Rodovia do Aço), el cese anticipado de operación de ATLL y eliminando el efecto de la NIIF16 (en vigor desde inicio de 2019), el ebitda aumentó un 16,6% durante ese periodo.

La división de energía redujo su contribución de ebitda un 0,8%. En términos homogéneos (excluyendo la contribución del negocio termosolar y el efecto NIIF16) el ebitda de energía creció un 4,8%. En el mercado nacional, el ebitda de generación descendió un 16,3% por la menor producción (sobre todo hidráulica), la venta de los activos termosolares y a pesar del nivel más alto de precios realizados. El negocio de generación internacional creció un 15,2% impulsado por la contribución de los nuevos activos en operación.

El ebitda de infraestructuras aumentó un 27,5%, apoyado por el crecimiento de los ingresos en construcción, que incluye ingresos asociados al Metro Ligero de Sídney tras alcanzar un acuerdo global con el cliente, y a pesar de los cambios de perímetro (cese anticipado en la operación de ATLL desde 1 de marzo y la venta de Rodovia do Aço) y el lento arranque de las nuevas adjudicaciones de Agua.

Destaca el crecimiento de la cartera del negocio de construcción, industrial y agua, que aumentó durante el primer semestre en 901 millones hasta los 8.027 millones a cierre de junio 2019, gracias al éxito en los procesos de adjudicación.

La inversión neta ordinaria durante el periodo ascendió a 540 millones. Esta cifra incluye 281 millones del impacto del acuerdo global con el cliente en la concesión del Metro Ligero de Sídney. A este importe total hay que añadir 161 millones de inversión en existencias del negocio de desarrollo inmobiliario.

La deuda financiera neta se situó en 4.738 millones frente a 4.333 millones registrados a cierre de 2018. Una magnitud que permaneciendo estable respecto a la reportada en el primer trimestre.

La inversión en capital circulante se redujo hasta los 39 millones de euros principalmente por el efecto de la cesión de derechos de cobro futuros de la reclamación de ATLL.