México se ha convertido en una de las grandes apuestas de Ana Botín en los últimos años y la estrategia está dando sus frutos. Pese a las dudas del momento político que atraviesa el país con Andrés Manuel López Obrador en el poder, el negocio del Banco Santander en el país de los mayas ha crecido un 12% en el último año en términos constantes. Si se aplica el efecto del tipo de cambio, el incremento alcanza el 19%.

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Según los datos que presentó ayer la entidad, el beneficio ordinario atribuido de su filial mexicana ha pasado de 357 millones de euros en el primer semestre del año a 424 millones de euros en los seis primeros meses de 2019.

La cuenta de resultados del grupo en México "crece de arriba a abajo tanto por el aumento del número de clientes, como por el número de productos contratados por esos clientes. Esa transformación que iniciamos hace dos años está dando muy buenos réditos", explicó este martes el director financiero del banco, José García Cantera, en la rueda de prensa de resultados semestrales que ofreció junto al consejero delegado, José Antonio Álvarez.

En los últimos meses, el banco ha lanzado nuevos productos en México y ha añadido nuevas prestaciones a su servicio Supermóvil. Entre ellas, Santander Tap, un sistema de transferencias por mensajería instantánea gratuito para operaciones entre sus clientes. 

Todo ello, en un país en el que el número de clientes digitales aumentó un 57%, hasta 3,5 millones de euros, dato que se sitúa muy por encima del de Sudamérica en conjunto, donde los clientes digitales de la entidad aumentaron en ese periodo un 26%.

El potencial que el banco ve en el país latinoamericano se entiende bien con los datos que maneja la entidad para comparar ese mercado con el español. Si en España, los préstamos hipotecarios en relación al PIB representan el 130%, en México, esa relación es todavía del 30%, de acuerdo con los datos que expuso ayer Cantera.

Apoyo a la estrategia

Sus declaraciones se producían horas después de que la Junta General de Accionistas diera luz verde a completar la ampliación de capital en México para integrar en el grupo el 25% de la filial mexicana que aún no controla por estar en manos de accionistas minoritarios.

Una operación que supondrá la emisión y puesta en circulación de nuevas acciones por un importe máximo de 2.560 millones de euros y que está sujeta a la autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México y la Securities and Exchange Comission (SEC) de Estados Unidos.

Si los minoritarios deciden acudir a la OPA, que ofrece una prima del 14% frente al cierre de la cotización del banco a cierre del día anterior a la oferta, Santander consolidará su apuesta mexicana.

El banco estima que esta operación tendrá un impacto neutro en el beneficio por acción para 2020-2021, pero tendrá un efecto positivo en la generación orgánica de capital. Si se cumplen sus estimaciones el retorno sobre la inversión se situará en torno al 14,5% en 2021.