La tensa negociación in extremis entre Podemos y el PSOE para investir a Pedro Sánchez presidente del Gobierno el próximo jueves obligó este lunes al candidato socialista a guardar en el cajón sus propuestas en materia fiscal para esta legislatura.

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El Partido Socialista presentó el pasado jueves un documento bajo el título España Avanza en el que dejó por escrito las propuestas en las que se basaría su proyecto para los próximos cuatro años.

En el citado texto, había algunas medidas concretas en materia impositiva que el dirigente socialista prefirió omitir este lunes, pese a que la política fiscal es una de las más determinantes para cualquier proyecto de Gobierno.

Así, si en el terreno político fue elocuente la ausencia de referencias a Cataluña, en el plano económico la falta de alusiones concretas a la fiscalidad fue muy significativa. Sobre todo porque las medidas que se cocinan en el Ministerio de Hacienda siempre han estado en el punto de mira de Podemos. Y también, porque en caso de fracasar la negociación con Iglesias, Sánchez podría buscar un acuerdo con el constitucionalismo a la vuelta del verano y los impuestos serían una parte central del mismo.

Pablo Iglesias reconoció ayer que llegó a reclamar a Sánchez la cartera de Hacienda y recibió un "no" por respuesta. El líder del partido morado dijo sentirse "humillado" por el presidente en funciones.

Se abren así dos escenarios. Si cierra un pacto con él, Iglesias necesitará poder escenificar ahora que es capaz de imponer reformas de calado en materias como la política fiscal, que tanto preocupa a las grandes empresas. Si no lo cierra, podrá regalar a PP y Cs el argumento de que el marco fiscal es vital para impulsar el crecimiento económico y por tanto, es necesario un acuerdo a tres bandas.

Impuestos para el Ibex

En el documento que el PSOE había preparado para lanzar la candidatura de Sánchez para seguir en La Moncloa, el candidato se comprometía, por ejemplo, a impulsar el Impuesto de Transacciones Financieras, aplaudido también por Podemos, y a aumentar los impuestos a grandes empresas en varias direcciones.

La primera, ya avanzada en la anterior legislatura, con una reforma sobre el Impuesto sobre Sociedades. El objetivo del PSOE era garantizar que las grandes corporaciones estén sometidas a una tributación mínima del 15%. Una medida que se compensaría con una rebaja del 25% al 23% para las pymes.

Otra de las ideas, ya promovidas en 2018 y que más dañaría al Ibex 35 en caso de aprobarse, también fue omitida el lunes. Se trata de la limitación a las exenciones de dividendos y plusvalías de sociedades por su participación en filiales.

Por otra parte, el candidato a la presidencia del Gobierno llevaba en el documento del jueves una revisión del régimen fiscal de cooperativas y sociedades laborales para recuperar la eficacia tributaria en el fomento de este tipo de empresas.

Banderas de Podemos

Pedro Sánchez también se comprometía la pasada semana a retomar la guerra contra las SICAV con un mayor control sobre ellas. Del mismo modo, prometía recuperar el impulso a la llamada 'tasa Tobin', duramente criticada por el sector financiero y aplaudida por su potencial socio.

Pese a que estos últimos puntos son, precisamente, dos de las banderas más enarboladas por Podemos, el partido de Pablo Iglesias quiere ir mucho más allá tanto en el control de las SICAV como en los nuevos tributos para el sector financiero.

En el discurso de Iglesias es recurrente escuchar acusaciones contra la banca, a la que acusa de haber sido beneficiaria (sin distinciones) de un rescate de 60.000 millones de euros costeado por los contribuyentes.

En materia digital, Sánchez sí se refirió este lunes a la necesidad de mejorar la protección de los derechos de los usuarios digitales. Sin embargo, prefirió no hacer referencia a la polémica 'tasa Google', que también fue incluida en el documento del pasado jueves.

Pese a que el todavía presidente en funciones daba a entender que esperaría a que fuera Bruselas quien liderase la imposición de esa tasa, en el texto afirmaba que, si era elegido presidente y la Unión Europea (UE) se atascaba en este debate, crearía un impuesto sobre "determinados" servicios digitales. En el Congreso, tampoco hizo alusión a ello.

La'tasa Google' llegó a tener la 'luz verde' del Consejo de Ministros en la pasada legislatura, pero acabó en nada con la convocatoria de elecciones. Mientras, el impuesto a la banca, que salió a la palestra con la idea de utilizarlo para pagar las pensiones, fue retirado del debate público ante las presiones de los bancos y las dudas sobre su legalidad por varios motivos, como la doble imposición o la creación de un impuesto finalista.

Protagonismo para Iglesias

El candidato del PSOE sí hizo alusiones retóricas a los impuestos al hablar de "justicia fiscal" y de la necesidad de "modernizar nuestro sistema fiscal" para "sostener nuestro Estado del Bienestar". Pero no dijo una palabra sobre el cómo. Esto podría explicarse por la importancia que está teniendo en las negociaciones el Ministerio de Hacienda o por el deseo de dar protagonismo a su socio si finalmente logra el apoyo del partido morado.

De hecho, en su réplica a Pablo Iglesias, el líder socialista mencionó expresamente los posibles acuerdos en materia fiscal, de pensiones o de vivienda, entre otros, que podría cerrar con su formación para formar un Ejecutivo de coalición de izquierdas. 

Ya en la pasada legislatura, Sánchez cedió el papel protagonista a Iglesias en materia impositiva cuando presentó el borrador de programa que sirvió como base para el frustrado proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Medidas sí mencionadas

En materia económica, Pedro Sánchez sí se refirió a otras de sus propuestas. El presidente en funciones explicó que quiere seguir avanzando en el fomento de las políticas verdes e incluso se refirió a Madrid Central, el proyecto estrella de Manuela Carmena.

Por otra parte, se ofreció a negociar un acuerdo con el dañado sector de la automoción para facilitar su transformación hacia las nuevas exigencias de producción de vehículos cada vez menos contaminantes. Y se ratificó en su compromiso de impulsar una Ley de Plásticos de un solo uso.

En materia laboral, el PSOE destacó la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) o la derogación de "los aspectos más lesivos" de la reforma laboral que ya aventuró antes de las elecciones generales del pasado marzo.

Por último, Sánchez prometió impulsar la primera Ley Estatal de Vivienda para garantizar "arrendamientos asequibles" y garantizar que la política de vivienda cumpla una "función social". Se trata, también, de postulados que pueden encajar muy bien en el discurso de Podemos.