Bruselas

Los tres socios que fundaron en 1980 el bar musical Café del Mar mantienen ahora una guerra sin cuartel por el control de una de las marcas más icónicas de Ibiza. El Tribunal General de la Unión Europea (TJUE) ha dictaminado este viernes que uno de los propietarios, Ramón Guiral Broto, actuó de mala fe al registrar la marca ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE (EUIPO), con sede en Alicante, a espaldas del resto de los socios.

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"Al solicitar el registro de las marcas controvertidas a su nombre, generando así riesgo de confusión con el signo anterior Café del Mar (...), el señor Guiral Broto se comportó de un modo que se aparta de los principios de comportamiento ético comúnmente aceptados o de las prácticas leales en el comercio o en los negocios, y actuó, por tanto, de mala fe", concluye la sentencia.

La creación del Café del Mar se remonta al año 1978: Ramón Guiral y sus socios Carlos Andrea González y José Les Viamonte adquirieron un local en Ibiza para instalar en él un bar musical. Un bar que se inauguró en 1980. Con el transcurso de los años, el Café del Mar ganó notoriedad y sus actividades se ampliaron a la venta de música, de prendas de vestir y de productos de merchandising. A partir de 2004, se abrieron nuevos establecimientos en régimen de franquicia y se multiplicó su visibilidad gracias a sus actividades y la difusión de internet.

A partir de 1987, los tres socios constituyeron una serie de sociedades conjuntas para gestionar estas actividades: Café del Mar, Variedades y Can Ganguil. En 1998, Can Ganguil otorgó un poder a Guiral en virtud del cual éste podía realizar distintos actos jurídicos en nombre de la sociedad. A partir de 1999, Guiral, residente en Marbella, presentó en la EUIPO varias solicitudes para registrar como marcas 'Café del Mar' y 'C d M', que fueron aceptadas.

Los otros dos propietarios, Andrea y Les, recurrieron todas las decisiones ante el TJUE. Aducen que Guiral actuó de mala fe porque el registro privó al resto de socios de la condición de titulares de estas marcas y de la posibilidad de gestionarlas, pese a que las habían creado conjuntamente y habían contribuido económicamente a partes iguales. Sostiene además que el poder que le otorgó Can Ganguil no le autorizaba a adquirir todos los derechos en su propio nombre.

Aunque en teoría mantenían una relación de plena confianza, Guiral no les informó previamente de que iba a proceder al registro y además cargó los gastos a las sociedades Café del Mar y Can Canguil, ambas pertenecientes a los tres a partes iguales.

En su sentencia de este viernes, el Tribunal da la razón a los socios de Guiral y anula el registro de 'Café del Mar' a su nombre. La EUIPO tendrá que analizar de nuevo el caso.

El fallo resalta que el hecho de que Guiral ingresara los beneficios obtenidos con la explotación de las marcas del Café del Mar en las cuentas de Can Ganguil hasta 2009 no invalida su conclusión de actuó de mala fe. El propio interesado admite que interrumpió el pago de los beneficios obtenidos a Andrea y Les a partir del momento en que surgieron desavenencias entre ellos.

"Este hecho demuestra la naturaleza perjudicial del registro de las marcas controvertidas exclusivamente a nombre del señor Guiral Broto, que le confirió la posibilidad de obtener a título privativo los beneficios de la explotación de las marcas controvertidas", concluye el TJUE.