Australia lleva años amagando con convertirse en el gran mercado para las compañías de infraestructuras y servicios. Los ingentes planes de inversiones presentados tanto a nivel estatal como a nivel local van poniéndose en marcha. Un territorio en el que ACS ya cuenta con una importante presencia y que tiene en el punto de mira de cara al futuro mientras se consolida como la segunda región más importante para la empresa tras EEUU.

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Cimic, filial de la compañía española, ha anunciado la firma del contrato para realizar y mantener la línea de metro que atraviese el río de Brisbane por 1.700 millones. Una obra que forma parte del mayor contrato de la historia del Estado de Queensland y que está valorado en 3.325 millones de euros.

Para esta infraestructura Cimic participa en un consorcio a través de sus filiales Pacific Partnerships, CPB Contractors y UGL, y que completan DIF, BAM y Ghella.

El proyecto supone construir una línea de metro de diez kilómetros, de los que 5,9 kilómetros discurren en un túnel bajo el río de la ciudad. Además de este trazado la el consorcio se responsabilizará de la ejecución de seis estaciones.

Cuando la línea entre en servicio Cimic también se encargará de su mantenimiento durante 24 años. El objetivo de esta infraestructura es reducir la congestión del tráfico de la ciudad de Brisbane y hacer la ciudad más "habitable", según indicó la promotora del proyecto.

La expansión de Cimic

Cimic ha conseguido varias adjudicaciones en Australia y Nueva Zelanda en los últimos meses. Entre ellas destacan los proyectos concesionales del centro correccional y de tratamiento de Waikeria por valor de 500 millones de euros y más recientemente el proyecto regional ferroviario en Sydney por valor de 500 millones de euros este año.

Asimismo, Cimic ha sido adjudicatario de los principales proyectos de infraestructuras en Sydney como el intercambiador de Rozelle por valor de 2.500 millones de euros; las obras del Metro por valor de 900 millones de euros y las obras ligadas a la alianza ferroviaria para el metro de Melbourne por valor de 600 millones de euros, que actualmente está en proceso de diseño y posterior construcción.