Entre los negocios de El Corte Inglés e Inditex hay grandes diferencias. Pero también algunas similitudes. Además de compartir sector, ambos gigantes nacieron gracias al esfuerzo de emprendedores visionarios, su germen fue un pequeño establecimiento textil y su expansión estuvo vinculada a la gestión familiar.

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Jesús Nuño de la Rosa y Víctor del Pozo.

Sin embargo, mientras el fundador de Inditex, Amancio Ortega, allanó el terreno para su jubilación dejando al margen a sus hijas y cediendo testigo a un gestor externo, como Pablo Isla, la cadena de grandes almacenes que fundó César Rodríguez optó por pasar el mando generación tras generación hasta llegar a 2018 con Dimas Gimeno.

Tras una convulsa y aireada batalla familiar entre primos, la compañía confió el pasado años u presidencia a un independiente, Jesús Nuño de la Rosa. Todo ello para ahora dar un paso atrás y volver a colocar a una figura vinculada a la familia al frente del grupo. Aunque sea con funciones limitadas, el nombramiento de Marta Álvarez Guil como presidenta de El Corte Inglés es una vuelta a los orígenes familiares.

Así se sigue separando el camino recorrido por el comercio nacido en La Coruña y el de la calle Preciados de Madrid. Como presidente ejecutivo, Pablo Isla, nombraba el pasado mayo como nuevo consejero delegado de Inditex a Carlos Crespo y justo un mes después, se anunciaba que Nuño de la Rosa cederá su testigo al frente de El Corte Inglés para pasar a ser consejero delegado, junto con Víctor del Pozo, y presidente de algunas filiales de la compañía.

Tricefalia

El mensaje está claro: los propietarios de la compañía siguen teniendo el mando. De hecho, la nueva presidenta será ejecutiva, aunque se acotarán sus funciones. La estructura que aprobará el consejo de administración de El Corte Inglés el próximo julio lo dejará claro cuando se nombre a Marta Álvarez presidenta del grupo. En ese consejo, se establecerá que su labor se centre en la representación institucional de los grandes almacenes y también de los accionistas presentes en el consejo de administración. Además, participará en el diseño de la estrategia de la compañía junto con Nuño de la Rosa y del Pozo, según fuentes próximas a la empresa.

Dentro de esta nueva tricefalia, la cara visible para los inversores será el futuro ex presidente del grupo. Nuño de la Rosa seguirá llevando el peso de la gestión y Víctor del Pozo se centrará en el desarrollo del negocio retail, de las tiendas.

El matiz de quién será el responsable de lidiar con los mercados no es baladí. Con una deuda neta que supera los 3.700 millones de euros, abaratar los costes de financiación es uno de los puntos claves para el futuro de una compañía, cuyas ventas alcanzaron en el primer semestre del año 7.585 millones de euros y su Ebitda fue de 335 millones de euros.

Precisamente uno de los legados que dejará el actual presidente cuando cambie de cargo será la colocación en el mercado de una emisión histórica para el grupo con sede en Hermosilla. No sólo por la imperiosa necesidad de financiación que tenía la compañía cuando colocó el pasado septiembre más de 600 millones de euros en el mercado. También porque por primera vez realizó una colocación de deuda con rating.

La nota que logró de las agencias internacionales no fue del todo satisfactoria para el grupo, puesto que no consiguió el aprobado, si bien la española Axesor calificó su deuda con un visto bueno de 'BBB-', que dio aire al grupo.

La reacción de los bonos, listados en la Bolsa de Irlanda, no fue positiva al paso atrás que dará Nuño de la Rosa, aunque la caída de su precio (que se traduce en un aumento de la rentabilidad) fue limitada.

Planes sin ejecutar

Desde el pasado enero, la evolución de la deuda de El Corte Inglés había sido buena, pese a que la compañía no ha logrado cumplir con alguno de los objetivos fijados en su folleto de emisión, como el estudio de cierre de centros comerciales no rentables o la venta de inmuebles.

Según algunas fuentes, la no consecución de esos objetivos podría haber estado tras el movimiento de Nuño de la Rosa. Sólo tratándose de un hombre de la casa, y de una casa como es El Corte Inglés, puede entenderse este cambio en un primer espada de una de las mayores compañías del país.

Fuentes oficiales de El Corte Inglés resaltaban ayer que "Nuño de la Rosa ha cumplido su mandato y permanecerá como consejero delegado y presidente de las principales filiales del grupo". 

Una declaración que intenta aplacar las dudas que se han generado en el sector por el movimiento que se materializará el próximo julio.

"No se entiende que una compañía cambie de presidencia tres veces en un año. Además, con una presidenta que es desconocida en el sector", señalaba a EL ESPAÑOL el experto en marketing, Jacinto Llorca.

El giro de la compañía consiste en volver al modelo que quería imponer en 2017, cuando el conflicto entre Dimas Gimeno y sus primas colocó a la empresa en el disparadero, forzando a los accionistas a pedir a de la Rosa que ejerciera el papel de 'pacificador'.

Una mujer presidenta

Como punto positivo del nombramiento de Marta Álvarez, Llorca resalta el hecho de que Álvarez Guil se convertirá en la primera mujer que presidirá la compañía.

La hija adoptiva de Isidoro Álvarez es una mujer discreta y amante del arte. Licenciada en Derecho, Marta Álvarez lleva algo más de 20 años vinculada a la cadena de grandes almacenes. La futura presidenta de El Corte Inglés trabajó en las tiendas del centro comercial del Paseo de la Castellana y ha pasado por varias áreas de la compañía, entre ellas la de Viajes."Conoce todas las facetas del negocio", señalan en su entorno.

Esa carrera en la empresa familiar no le ha impedido vivir fuera de España, en concreto, en Londres, donde trabajó para la casa de subastas Sotheby's cuando terminó sus estudios.

Ese perfil discreto -seña que los Álvarez comparten con los Ortega- se ha visto empañado por el conflicto aún abierto con la familia de su padre adoptivo. De hecho, pese a que se han archivado algunas causas y se han firmado acuerdos millonarios con Gimeno, las hermanas Álvarez Guil están a la espera de la vista en la que se enfrentarán a su tía, María Antonia Álvarez, a cuenta de la sociedad patrimonial Cartera de Valores IASA que heredaron del fallecido presidente de la compañía, Isidoro Álvarez.