Santander

Los bajos tipos de interés, e incluso los tipos negativos, no son la única mala noticia que va a tener que asumir la banca española en los próximos meses. El temor a que España vuelva a recaer en los errores del pasado con una nueva burbuja de crédito hace que la banca ya esté preparada para que el Banco de España anuncie en el cuarto trimestre la activación de una de las herramientas con las que cuenta para evitar un recalentamiento excesivo de los precios. Se trata el llamado colchón de capital anticíclico (CCA) aplicable al crédito que conceden las entidades en determinados sectores, como puede ser el inmobiliario y el consumo.

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El pasado lunes, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernánez de Cos, afirmó en un discurso pronunciado en Santander que "se observan recalentamientos" en el crédito al consumo. La institución lleva tiempo poniendo el foco en este tipo de préstamos que son los que más rentabilidad dejan a los bancos, pero los que más peligro de morosidad tienen al no estar respaldados por un activo duradero.

Otro de los elementos que Hernández de Cos considera "crucial" examinar es la cartera hipotecaria. El gobernador apuntó en ese discurso a que cuando el ciclo económico acompaña -como es el caso, con un crecimiento esperado para este año del 2,4%- es buen momento para "mejorar los niveles de exigencia a las entidades" con el fin de evitar futuras crisis.

Sus palabras fueron interpretadas por el sector financiero como la confirmación de que el colchón anticíclico que establece el Banco de España pasará pronto del 0% actual al 0,25%. Tanto es así que el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, reconoció este jueves, también en Santander, que el sector está mentalizado de que el próximo año tendrá que asumir ya ese recargo a su capital.

"El Banco de España tendrá que discutir sus decisiones, pero no debería sorprendernos que se active ese colchón anticíclico del 0,25%, afirmó Roldán. La fecha del anuncio sería ya el cuarto trimestre de 2019.

Poco antes de sus palabras, en el mismo foro organizado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de la ciudad cántabra por la Apie y BBVA, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, advertía que la evolución de los precios de la vivienda -y otros nichos inmobiliarios, como los locales comerciales- en determinadas zonas de España está siendo vigilada desde Fráncfort

Madrid y Barcelona son las ciudades que más preocupan por el recalentamiento de los precios inmobiliarios y desde la AEB se hacía una suerte de llamamiento a sus Ayuntamientos para que liberen suelo.

La banca no tiene interés en que en este momento se active ese colchón anticíclico porque supone una carga adicional en un momento malo para sus márgenes por los tipos de interés, que más allá de estar bajos, amagan con anquilosarse en terreno negativo (lo que significa que las entidades tienen que pagar por guardar dinero, algo complejo de trasladar al cliente).

Además, el hecho de que el mercado inmobiliario español presente una "notable heterogeneidad" en palabras de Hernández de Cos no ayuda. El propio De Guindos explicó ayer a los periodistas que los colchones anticíclicos pueden establecerse por segmentos -sólo para el crédito al consumo, hipotecario...-, pero no por regiones, dado que es una herramienta de aplicación nacional. Esto complicaría la concesión de crédito en zonas de España en las que todavía no se ha recuperado el precio de la vivienda.

Otros países ya lo tienen

España tampoco sería el único país del euro en imponer este recargo al capital de los bancos. Países como Alemania, Francia y Bélgica ya lo han aprobado, según recordaron tanto De Guindos, como Roldán.

Tan asumido tiene el recargo la banca española que el presidente de su patronal no dudó en decir que cuando mira "a los países de nuestro entorno, en la mayoría de ellos, se ha activado el buffer contra cíclico". Por ello, "las probabilidades de que se aplique en España son más altas".

Y todo ello a pesar de que el ratio del crédito en relación al PIB demuestra que el desapalancamiento que el sector privado inició con la llegada de la crisis económica continúa. Por ello, tanto en el BCE, como en el Banco de España se considera que no hay alarmas, lo que no significa que no se deban adoptar medidas para evitar que se forme una burbuja cuando todavía no hemos olvidado los efectos devastadores del estallido de la última.