El ministro italiano de Finanzas, Giovanni Tria, abre su cartera en Bruselas.

El ministro italiano de Finanzas, Giovanni Tria, abre su cartera en Bruselas. Francois Lenoir Thomson Reuters

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Los mini-BOT, la ocurrencia italiana para acabar con el Euro y (de paso) con las empresas

Ocurrencias, como la de pagar a los proveedores del Estado con un papel que se pueda cambiar por gasolina de ENI, disparan el coste financiero.

Cuando creíamos que habíamos aprendido todo en el léxico financiero de las crisis de la Eurozona, Italia ha conseguido colar en la prensa diaria europea un nuevo concepto que podría originar un terremoto en los mercados, las empresas y su debilitada economía. Se trata de los mini-BOT, un instrumento que ha sido denunciado por la patronal italiana Confoindustria y numerosos empresarios del país transalpino.

Con la prima de riesgo italiana rozando los 260 puntos, frente a los 75 de España o los 86 de Portugal, las empresas del país mediterráneo llevan padeciendo ya un año un exceso en sus costes de financiación frente a sus competidoras en el mercado europeo. Una compañía, como Telecom Italia, paga por su deuda a cinco años, emitida el pasado enero, un cupón del 4%, mientras que la española Telefónica paga por sus bonos de renta fija a 10 años emitidos este año poco menos de 1,8%.

Con los mini-BOT (por sus siglas en italiano Buoni Ordinari del Tesoro) la situación podría ir a peor para Italia. Este instrumento ha entrado en el debate público a partir de la amenaza populista de crear una moneda paralela al euro.

En concreto, se trataría de una especie de títulos emitidos por el Tesoro italiano con un valor que oscilaría entre los cinco y 100 euros. Ese papel no tendría ni intereses, ni vencimiento y sería utilizado por el Estado para pagar a las empresas y ciudadanos y saldar así las deudas de la Administración Pública. Esto es, un Plan de Proveedores por el que el Gobierno de la Liga y el Movimiento Cinco Estrellas trataría de saldar sus deudas con las empresas sin recurrir al efectivo o cash.

La pregunta es, ¿qué podría hacer la empresa con esos mini-BOT? La idea es que se utilicen para pagar al Estado impuestos o servicios públicos, como la gasolina de los surtidores de la empresa estatal ENI. Se consumaría así el plan de lanzar una moneda paralela con limitaciones y una denominación eufemística.

La idea ha generado un importante revuelo en el mundo económico, empresarial y político. No sólo en Italia, también en Bruselas y Fráncfort. 

Papel ilegal en la Eurozona

En la última reunión de tipos, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ya advirtió al Gobierno italiano que sus mini-BOT serían ilegales para los países que forman parte de la zona euro y además, se considerarían deuda pública italiana. El economista italiano ponía así el dedo en la llaga.

Italia padece un descontrolado problema de deuda pública. Tanto es así que ultima la apertura de un procedimiento de déficit excesivo tras recibir la recomendación de la Comisión Europea (CE) de hacerlo. La deuda pública italiana rebasó en 2018 el 132% del PIB, según la CE. Pero Bruselas teme que ese porcentaje se incremente hasta el 135% en 2020.

Con la economía italiana en recesión, las empresas empiezan a tomar decisiones estratégicas. Sin ir más lejos, este mes el grupo italiano Mediaset ha creado una nueva sociedad con su filial Mediaset España para crear un gran gigante audiovisual capaz de competir con Netflix o HBO. 

Pero la sede del nuevo gigante, que se llamará MFE-MediaForEurope, ya no estará en Italia, sino en Países Bajos. Aunque seguirá sometida a la fiscalidad italiana, el movimiento no ha pasado inadvertido en el mundo empresarial, donde la preocupación es cada vez mayor por las ocurrencias de su Gobierno y sus daños en la economía.