Torres de electricidad, en una imagen de archivo.

Torres de electricidad, en una imagen de archivo.

Empresas ENERGÍA

Iberdrola pone el foco en las redes y avisa de una lucha europea por las inversiones hasta 2030

Encaminados todos los países hacia la descarbonización de sus economías, ofrecer condiciones atractivas a los inversores será esencial.

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España tiene un plan con el que descarbonizar su economía, pero también lo tienen el resto de los vecinos europeos. Así, el Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC), elaborado por cada uno de los países, detalla objetivos ambiciosos en los que las inversiones van a tener un papel protagonista. Por eso, es necesario ofrecer las condiciones para que el dinero quiera venir a España.

Es lo que defiende desde Iberdrola Ángeles Santamaría, la CEO de la eléctrica vasca, que insiste en que las redes españolas son "un caso de éxito". No obstante, en vista a los objetivos marcados por el PNIEC y en lo que a capital e inversiones se refiere, el reto es grande.

"Esas inversiones deben producirse en un ritmo suficiente como para llegar a los objetivos de los 2030, en un entorno en el que los países tienen retos similares y va a haber una lucha por las inversiones", explicaba este martes durante el I Congreso de Aelec Electrificación y redes.

No en vano, y tal como recoge el PNIEC, el Ejecutivo estima una inversión de 240.000 millones de euros en diez años, de los que 40.000 millones se centrarían en redes. Por eso, durante el congreso Santamaría hablaba de un marco incentivador que, partiendo de la retribución actual, fomente la eficiencia, incentive la digitalización y la automatización de la red y fomente la innovación.

En la gran importancia de las redes también coincide Rosa Mª Sanz, directora general de insfraestructuras EMEA de Naturgy, que comentaba: "Las redes de distribución son el elemento indispensable para poder facilitar el autoconsumo, al almacenamiento de energía, el recargar el vehículo eléctrico…", enumeraba, elogiando que la red española es "de referencia", pero, decía, "no es suficiente". En concreto, Sanz apuntaba a la tecnificación de la red, en especial la de media y baja tensión, y a la digitalización de todos los procesos de explotación. 

Todo, claro, de la mano de una regulación que lo facilite. "La tecnología siempre va por delante de la regulación, pero la regulación manda. Lo que necesitamos es una regulación clara y justa", señalaba el presidente y consejero delegado de Viesgo, Miguel Antoñanzas. Por su parte, el consejero delegado de EDP España, Rui Teixeira, reclamaba una reforma fiscal que facilite las inversiones y que sea "base de la transformación sostenible". 

Los contadores inteligentes, ¿aprovechados?

Al comienzo del congreso de Aelec, fue la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien llamó a realizar inversiones en las redes eléctricas y premiar el ahorro y la innovación. 

Durante su intervención, Ribera habló de la instalación de los contadores inteligentes, que alcanza los 28 millones en toda la red eléctrica del país, reconociendo que España está por delante en su instalación, pero no en aprovechar todo lo que ofrecen. "Acceso fácil, inmediato, interoperable, que el cliente pueda acceder y compartir cuando quiera para que le ofrezca servicios energéticos innovadores. Es un campo en el que queremos explorar" comentó, y fue clara: "Algunas distribuidoras están esforzándose para dar esa información, no todas". 

Poniendo el foco en las empresas, Ribera recalcó que España necesita actores "que piensen más allá de lo que han hecho siempre", invitando a las compañías eléctricas a "desarrollar nuevos modelos de negocio". No obstante, reconocía, el papel de lo público para "eliminar barreras artificiales" y "ser cautos".

Durante el primer congreso celebrado por la patronal de las eléctricas, Aelec (antigua Unesa), también intervino, entre otros, el presidente de la CNMC, José María Marín Quemada, que, con las competencias de peajes eléctricos devueltas por el Ejecutivo, insistió: "Pretendemos asegurar estabilidad regulatoria, que a su vez garantice un precio razonable a los consumidores y un marco estable y absolutamente predecible a los consumidores".

La mirada de todos está puesta, sin duda, en 2030; para entonces, y si los planes de Gobierno y empresas salen adelante, el panorama energético habrá cambiado considerablemente.