Mathias Bulach, director ejecutivo de intervención, control de gestión y Capital; Gonzalo Gortázar, CEO de Caixabank, y María Luisa Martínez, directora ejecutiva de Comunicación.

Mathias Bulach, director ejecutivo de intervención, control de gestión y Capital; Gonzalo Gortázar, CEO de Caixabank, y María Luisa Martínez, directora ejecutiva de Comunicación.

Empresas

Gortázar (Caixabank) insiste en que haya un diálogo que lleve a un acuerdo en Cataluña

El CEO de Caixabank confía en que el nuevo Gobierno se fije como prioridad apuntalar el crecimiento y reformar el mercado laboral. 

Valencia

El consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, reclama al nuevo Gobierno que busque una solución de diálogo para Cataluña. Un mensaje que ya ha expresado en más de una ocasión porque "dentro del respeto a la Ley, se puede llegar a un gran acuerdo para Cataluña y el conjunto de España". 

Unas palabras que llegan mientras se forma el nuevo Gobierno, a la espera de que se conozca si el PSOE decide optar por gobernar en solitario con apoyos puntuales o si, por el contrario, busca algún tipo de alianza. Bien con Podemos (la más probable) y los partidos independentistas o con Ciudadanos. 

Gortázar no ha querido decantarse por una opción u otra. Lo que sí ha reclamado es que Sánchez se ponga como prioridad "mantener el crecimiento o incluso se acelere". Para él ésta es la única manera de tomar las medidas que necesita nuestra economía, que requiere también "alcanzar la disciplina presupuestaria" para que pueda "converger" a niveles de tranquilidad. 

A partir de ahí pide que se avance en una reforma del mercado laboral "porque el paro es inaceptablemente alto", y se intenten reducir las desigualdades. A medio plazo el CEO de Caixabank cree que es importante "dejar fuera de la vorágine electoral" temas como las pensiones o la educación (de los jóvenes y de los parados de larga duración). 

Impuestos 

En lo que sí ha querido ser tajante el máximo responsable de Caixabank es en pedir al futuro Ejecutivo que se plantee bien el subir los impuestos a los bancos para recuperar el coste del rescate. "No podemos pensar que la manera de recuperar las ayudas a entidades que ya no están o han cambiado de manos" es gravar "a los bancos que ayudaron a rescatarlas". 

Sólo Caixabank reconoce haber pagado 4.700 millones en rescatar cajas de ahorro a través del Fondo de Garantía de Depósitos, la devolución de preferentes de Cívica, la aportación a Sareb y el Fondo de Resolución. 

"No somos los responsables de los errores de otros", ha dicho Gortázar, quien ha pedido separar las responsabilidades a la hora de reclamar ayudas. Además, ha insistido en que la banca ya paga suficientes impuestos. Sólo Caixabank pagó 712 millones en el Impuesto de Sociedades, lo que supone un 25%, ha dicho. Una cantidad que sube al 38% si se suman las participadas. 

Los resultados 

Durante el primer trimestre del año Caixabank ha ganado 533 millones de euros, lo que supone una caída del 24,3% si se compara con el mismo período del año anterior. Un descenso motivado por la ausencia de extraordinarios, así como por la desaparición de ingresos procedentes de Repsol y por la reclasificación contable de la participación en BFA, que asciende a 76 millones de euros. 

Aumentan los gastos de explotación en 55 millones de euros, un 4,7% y sitúa el ratio de eficiencia en el 54,4%. Según Gortázar esto se debe a los incrementos de los costes laborales y de la transformación de la red de oficinas, que está ahora mismo centrándose en la creación de nuevas Store. 

Por eso Gortázar ha tendido la mano a los sindicatos para que haya un acuerdo antes de mediados de mayo, que es cuando terminan los plazos legales. "Lo conseguiremos, quedan días y noches de negociación", ha dicho, antes de agradecer a "todas las partes el esfuerzo que están haciendo para buscar un punto de encuentro" porque quieren "lo mejor para Caixabank".

El coste de la reestructuración

Dentro de ese marco de negociación, la entidad ha decidido renunciar a los despidos forzosos si se alcanza un acuerdo en el resto de materias. El objetivo es reducir la plantilla en 2.157 personas, ya que se van a cerrar 800 oficinas a pie de calle. 

En función de cómo acaben las negociaciones con los sindicatos, el CEO de Caixabank ha explicado que la entidad tendrá que registrar el impacto del coste en las cuentas. Cómo se haga dependerá del tipo de acuerdo al que se llegue, ya que en este momento no pueden hacer provisiones sobre el coste definitivo porque las normas contables no lo permiten.