Varapalo al reglamento del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) con el que Ada Colau quiere regular la presencia de vehículos de alquiler con conductor (VTC). La Autoridad Catalana de la Competencia (ACC) recomienda que la norma no sea aprobada, dado que considera que buena parte de su articulado es contrario a las normativas que promueven la competitividad. 

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En un informe de diecinueve páginas el organismo, dependiente de la Generalitat, 'tumba' uno a uno los principales elementos con los que el AMB quiere regular a los coches de Uber y Cabify. ¿El primero? El plazo mínimo de 60 minutos entre la contratación y la prestación efectiva del servicio. 

"Constituye una grave restricción de la competencia que no se encuentra justificada en base a ninguna razón de interés general o motivo legítimo". Apunta, de hecho, a que lo único que produce esa medida es "amplificar" los "graves" efectos que el decreto de la Generalitat provocó sobre los usuarios y compañías de VTC. En él se exigían quince minutos de precontratación, pero daba facultades a los Ayuntamientos a ampliarlo, como ha hecho Barcelona. 

El registro de VTC

También considera la autoridad de competencia que se trata de un punto "discriminatorio" para las VTC. A su juicio esos 60 minutos deberían aplicarse también al sector del taxi dado que presta servicios en régimen de "precontratación" a través de las emisoras. Además, insiste en que los taxistas inciden en la congestión del tráfico y el medio ambiente, que es en lo que se sustenta la justificación para aplicar ese tiempo de adelanto a la hora de pedir un coche de Uber o Cabify. 

El reglamento que prepara Ada Colau establece también que todas las VTC tienen que estar registradas en un archivo de ámbito metropolitano. "Una restricción injustificada" que sólo busca "dificultar todavía más" la prestación de un servicio urbano por parte de Uber y Cabify durante el período de 'gracia' otorgado por Fomento en su decreto del pasado mes de noviembre. 

La Autoridad de Competencia también carga contra la limitación horaria para operar una licencia VTC, así como a la obligatoriedad de descansar dos días a la semana. También pone en duda que se puedan exigir unos requerimientos técnicos a los vehículos. Medidas ambas que "sólo aproximan las VTC al Taxi en lugar de modernizar" la legislación y los requisitos que se pide a los taxistas. 

Esos dos últimos apartados son de obligado cumplimiento para todas las VTC que operen en Barcelona, excepto aquellas que fueran concedidas antes de 1998.Una decisión que supone, para la ACC, un "trato discriminatorio injustificado que no tiene apoyo en ninguna de las normas" que componen la regulación metropolitana. 

Cabify se adapta

Se trata de un informe muy duro que, sin embargo, no es vinculante. Es decir, que el AMB seguirá adelante con sus planes para ordenar las VTC en la ciudad. De hecho, si nada se tuerce la norma será aprobada el próximo 30 de abril. Algo que es esperado por los taxistas de Barcelona, que hace unos meses colapsaron la ciudad exigiendo una medida de este tipo por parte de Ada Colau. 

Aunque el sector del Taxi catalán ha evitado pronunciarse y prefiere esperar a la aprobación definitiva de la norma, fuentes del sector explican a EL ESPAÑOL que no les sorprende un informe tan sumamente crítico. 

Está por ver cómo puede afectar la norma al nuevo modelo de Cabify, que desde hace semanas está operando en la ciudad acorde con el decreto exigido por la Generalitat. Para ello ha decidido configurarse como una empresa de Alquiler de Vehículos con conductor, en lugar de como agencia de viajes -que era lo que venía realizando-. 

En los próximos días se espera que Cabify pueda sumar en Barcelona la flota de coches de GAT Inversiones, una de las principales flotas de VTC que adquirió el pasado 6 de abril.