Santander

Ana Botín vuelve a abrazar la bandera de la igualdad. La presidenta del Santander está convencida de que el banco tiene que ser “responsable” y estar comprometido con la sociedad. Lleva años reclamando el ascenso de las mujeres en las empresas, y ha decidido que el banco sea uno de los referentes en esta materia. 

Reconoce la presidenta que todavía queda mucho por hacer, sobre todo porque el 55% de la plantilla son mujeres y sólo ocupan el 20% de los cargos directivos. Así que el objetivo es ir avanzando progresivamente hacia un concepto de ‘paridad técnica’. ¿Qué es eso? Pues que la representación de hombres y mujeres no esté nunca por encima del 60% - 40%, entendiendo que esa proporción debe ser flexible entre ambos géneros. 

Botín se compromete a que el número de mujeres directivas en el Santander alcance el 30% en el medio plazo, “evitando siempre cualquier situación de brecha salarial de género”. Un compromiso adquirido ante la Junta de Accionistas del banco celebrada este viernes en Santander. 

Presidenta del Gobierno

Aunque ese proceso de relevos en los puestos directivos llevará tiempo, Botín ya ha puesto fecha para que esa ‘paridad técnica’ llegue en el corto plazo al consejo de administración: 2021. Ese año ya se habrá conseguido el 60% - 40%, lo que debe servir para impulsar al resto del Grupo. 

Pero para Botín la mujer debe seguir avanzando en posiciones de poder y rompiendo techos de cristal. Preguntada por la coyuntura electoral y el resultado de las elecciones en un encuentro previo a la junta con accionistas, la presidenta del Santander aseveraba que la pregunta debería ser: “¿Para cuándo una presidenta del Gobierno?”. 

En cuanto a la posible formación de un Ejecutivo tras las elecciones del 28 de abril, Botín instaba a los políticos a hablar claro y lanzar una agenda reformista para garantizar el crecimiento inclusivo. Eso sí, explicaba que la volatilidad política ha venido para quedarse y eso es algo con lo que hay que contar a la hora de dirigir el negocio. 

UBS, un banco amigo

En la junta de accionistas la presidenta del Santander también daba explicaciones sobre el por qué optó por descartar el fichaje de Andrea Orcel como consejero delegado. Su llegada costaría 54 millones de euros y, tal como adelantó EL ESPAÑOL, se consideraba una cantidad “injustificable” para un banco comercial como la entidad cántabra. 

Los 54 millones vienen justificados por la prima de fichaje que el Santander debía abonar al italiano por su salida de UBS. Sin embargo, como explicó el responsable de la comisión de nombramientos, confiaban en que la entidad suiza “un banco amigo” se hiciera cargo de parte de esa cantidad abaratando la operación. Sin embargo, no fue posible el consenso. 

El frustrado fichaje de Orcel puede terminar en los tribunales si, finalmente, el italiano opta por denunciar a la entidad. Por el momento ya ha contratado los servicios de un despacho de abogados, De Carlos Remón, para que estudie todas sus opciones. ¿Habrá acuerdo previo? Por ahora resulta difícil predecirlo, pero en estos momentos parece que no está encima de la mesa de Botín. 

Noticias relacionadas