Han apurado los tiempos, pero lo han conseguido. El Gobierno de Pedro Sánchez ha dado luz verde este viernes a los nuevos nombramientos del Consejo de Seguridad Nuclear. Lo ha hecho, tras agotar todas las vías, mediante un real decreto por cada uno de ellos.

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Formado por un presidente y cuatro vocales, nombrados por el Congreso para un periodo de seis años, el CSN se encarga de, según explican sus estatutos, velar por la seguridad nuclear y la protección radiológica de las personas y del medio ambiente; garantizándolo en cada una de las centrales nucleares que operan en España. Ahora, y por fin de mandato, había que renovar a cuatro de los cinco miembros del consejo.

Así, el Gobierno ha nombrado un nuevo presidente -hasta ahora era Fernando Martí, que fue elegido a propuesta del PP- y ha renovado los nombres de tres de los cuatro vocales, a saber: Fernando Castelló, también propuesto por el PP, y Rosario Velasco y Jorge Fabra, propuestos por el PSOE. Sólo Javier Dies, del PP, conservará su puesto hasta 2021.

Así, el Ejecutivo ha aprobado los nombres de Elvira Romera, catedrática de Física; María Pilar Lucio, diputada socialista y portavoz de Energía del PSOE -propuestos estos dos por el PSOE-; el de Josep María Serena i Sender, ingeniero industrial, ocupará el puesto de presidente del CSN, propuesto por el PdeCat; y el de Francisco Castejón, propuesto por Unidos Podemos, el nombre que más polémica ha suscitado por ser, además de físico, miembro de Ecologistas en Acción.

El organismo donde todos quieren estar

Lo cierto es que, con el cierre nuclear ya programado, el CSN tendrá mucho que decir durante los próximos meses. En este sentido, las compañías energéticas ya firmaron junto con Enresa, la empresa pública encargada de la gestión de residuos radiactivos, un protocolo que incluía el calendario de cierre de cada uno de los siete reactores activos.

Estos cierres incluyen, además, un plan de negocio que recoge las inversiones necesarias para mantener activa la planta durante los años para los que se pida autorización. Así las cosas, es aquí donde el CSN, una vez valore las operaciones, puede reclamar inversiones diferentes para garantizar la seguridad de las plantas.

"Estamos en una fase crítica para el futuro de las centrales nucleares en España", recordaban a este periódico fuentes parlamentarias hace unos días, cuando insistían: "Nada puede llevarse a cabo si el CSN no da su visto bueno".