La renovación del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) es inminente. Así lo creen los partidos políticos, que esperan que el Consejo de Ministros dé este viernes el visto bueno a los nombramientos. Unas designaciones que no han estado exentoas de polémica, razón por la que ahora van a contrarreloj.

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Así, esta semana se cumple un mes desde que, durante la Comisión de Transición Ecológica del Congreso, se postergara la renovación del presidente y los consejeros del CSN, después de que Ciudadanos abandonara la reunión por considerar el método de elección "un intento de cacicada". En concreto, el partido naranja critica el interés de los partidos en tener personas "de su cuerda" en el organismo. 

Formado por un presidente y cuatro vocales, nombrados por el Congreso para un periodo de seis años, el CSN es el encargado de decidir en última instancia -de la mano del Gobierno y de las diferentes compañías- cuál es el futuro de cada una de las centrales nucleares que operan en España. El CSN ha de nombrar un nuevo presidente -ahora es Fernando Martí, que fue elegido a propuesta del PP- y renovar los nombres de tres de los cuatro vocales, a saber: Fernando Castelló, también propuesto por el PP, y Rosario Velasco y Jorge Fabra, propuestos por el PSOE. Sólo Javier Dies, del PP, conservará su puesto hasta 2021.

Los nombres que ahora se ponen sobre la mesa recogen mejor las diferentes "sensibilidades" del arco parlamentario, aseguran a este periódico fuentes conocedoras de las nuevas propuestas. En este sentido, el PSOE ha defendido los nombres de Elvira Romera, catedrática de Física, y María Pilar Lucio, diputada socialista y portavoz de Energía del partido; el PdeCat, el de Josep María Serena i Sender, ingeniero industrial, quien previsiblemente acabe ocupando el puesto de presidente del CSN; y Unidos Podemos el de Francisco Castejón, el nombre que más polémica ha suscitado por ser, además de físico, miembro de Ecologistas en Acción. No en vano, el actual presidente, Fernando Martí, remitió una carta a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, alertándole de sus declaraciones “reiteradas” y “públicas” en contra de la energía nuclear y a favor del cierre de las centrales.

En la comisión en la que estaban previstos hace un mes los nombramientos, convocada a dos semanas de que se disolvieran las Cortes, se discutió y votó la aceptación o veto de los candidatos y la idoneidad o conflicto de intereses de acuerdo a la legislación vigente. Entonces, la Comisión, formada por 57 miembros necesitaba el voto de tres quintas partes, es decir, de 34 diputados para que la renovación del CSN saliera adelante. Con el abandono de Cs, se registraron 19 votos a favor y 14 en contra.

Ahora, los partidos interesados confían en que los nombramientos salgan adelante "sobre la bocina". Es decir, que lo haga el Gobierno este mismo viernes, a golpe de decreto.

Un organismo "jugoso" con el cierre nuclear

Lo cierto es que, con el cierre nuclear ya programado, el CSN tendrá mucho que decir durante los próximos meses. En este sentido, las compañías energéticas ya firmaron junto con Enresa, la empresa pública encargada de la gestión de residuos radiactivos, un protocolo que incluía el calendario de cierre de cada uno de los siete reactores activos.

Estos cierres incluyen, además, un plan de negocio que recoge las inversiones necesarias para mantener activa la planta durante los años para los que se pida autorización. Así las cosas, es aquí donde el CSN, una vez valore las operaciones, puede reclamar inversiones diferentes para garantizar la seguridad de las plantas.

"Estamos en una fase crítica para el futuro de las centrales nucleares en España", recuerdan a este periódico fuentes parlamentarias, que insisten: "Nada puede llevarse a cabo si el CSN no da su visto bueno".

Por eso, en un momento como este, nadie quiere quedarse fuera del organismo que, finalmente, decide. El Ejecutivo de Sánchez tratará de, in extremis, dar la vuelta al CSN y convertirlo en el más antinuclear que haya existido.