La CNMC, Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, ha comenzado el procedimiento para sancionar tanto a Adif como a Adif Alta Velocidad. El motivo de la sanción sería el inclumplimiento de la resolución del 27 de septiembre de 2018 sobre la propuesta de cánones para 2019.

Los cánones por utilización de las líneas ferroviarias son las tarifas que las empresas que operan la red abonan a los administradores de las infraestructuras cuando utilizan la red ferroviaria. La CNMC avisó a Adif de que parte de lo que estaba introduciendo como costes directos no estaba permitido por la regulación europea.

La CNMC analizó las propuestas de cánones de Adif y sacó la conclusión de que no se ajustaban a la regulación vigente. La comisión redujo los costes que podían recuperarse a través de los cánones ferroviarios en más de 43 millones de euros sobre los cálculos propuestos por los gestores de infraestructuras.

Adif remitió al Ministerio de Fomento una propuesta omitiendo las modificaciones señaladas por la CNMC, por lo que, en opinión del órgano de competencia, existen indicios de su inclumplimiento. Con esa propuesta presentada a Fomento, Adif habría recaudado 26,67 millones de euros más de lo que permite la normativa. 

El régimen sancionador previsto por la actual Ley del Sector Ferroviario establece una posible sanción máxima de 6.300 euros para esta conducta. Una cantidad con la que difícilmente el órgano que vela por la competencia puede hacer cumplir la normativa a Adif. Este motivo ha llevado a la CNMC a pedir al Gobierno que modifique la cuantía de las sanciones que puede pedir por estos inclumplimientos.

Cambios necesarios antes de la liberalización

Desde la CNMC actualmente se tiene en consideración los pasos dados por el Ministerio de Fomento y Adif para poner en marcha los pilares de la liberalización. Del mismo modo, avisan de que queda mucho camino por hacer para que el mercado esté en las mejores condiciones posibles para que entren nuevos operadores a competir.

Desde competencia señalan tres ámbitos donde los gobernantes pueden hacer más de cara a que la liberalización sea lo más efectiva posible: el régimen sancionador, los cánones y la estrategia de mantenimiento.

En lo que se refiere al régimen sancionador, la CNMC pide otras cuantías de las sanciones para que las medidas que tome sean realmente atendidas. De cara a la próxima liberalización de sector, el órgano de Competencia cree que es fundamental contar con herramientas que le permitan defender los intereses de los distintos interesados ante potenciales decisiones regulatorias que afecten a la competitividad o la competencia del mercado ferroviario.

En lo que tiene que ver con los cánones, para la CNMC es fundamental que su aprobación se separe de la Ley de Presupuestos Generales del Estado. Cuando el mercado liberalizado esté en marcha no se pueden permitir situaciones en las que, por un supuesto parón político, los cánones que los operadores pagan se congelen. Desde la CNMC apunta que Fomento ya tendría una primera versión de este cambio y que su diseño es similar al del sector aeronáutico.

Por último, el tercer punto que ven clave de cara a la liberalización tiene que ver con el mantenimiento de los trenes. La CNMC considera básica la capacidad que van a tener los operadores para poder mantener sus trenes, tanto en lo que tiene que ver con el día a día como con los procesos de mantenimiento más profundos que necesitan estos vehículos. Los nuevos operadores tendrán que construir estas instalaciones, unas obras que pueden llevar más de dos años.

En ese periodo, hasta que los nuevos jugadores tengan listas sus instalaciones, la CNMC cree que la compañía de Renfe de mantenimiento tendrá que jugar un papel durante los meses de transición que permita operar a los trenes de los nuevos operadores hasta que terminen sus instalaciones. 

Quedan menos de dos años para que llegue la apertura a la competencia del mercado ferroviario, prevista para diciembre de 2020. En este periodo, políticos, órganos de competencia y operadores (nuevos y viejos) tendrán que poner mucho por su parte para que, además de un proyecto ilusionante, la liberalización ferroviaria sea una realidad empresarial.