El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas en una imagen de archivo.

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Tranquilidad para el verano: la suspensión de los 737 MAX no causará el caos en Europa

Las aerolíneas reclaman que las compensaciones por retrasos y cancelaciones no las asuman únicamente ellas.

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El presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Javier Gándara, considera que la decisión de las autoridades aeronáuticas de dejar en tierra a los aviones Boeing 737 MAX 8 y prohibir las operaciones con este modelo de avión, tras los accidentes de Indonesia y Etiopía, no afectará al tráfico aéreo en Europa este verano, cuando se prevé un aumento de capacidad del 3,2%.

Gándara ha asegurado que es imposible de predecir realmente lo que pasará en las compañías aéreas, tanto las que tienen este avión en sus flotas como en las que lo tienen en pedido, hasta que las autoridades aeronáuticas internacionales tomen una decisión concreta respecto a su seguridad, pero ha añadido que las aerolíneas tienen "cierta capacidad de flota" para hacer frente a esta situación.

Boeing ha suspendido también las entregas pendientes de su modelo 737 MAX, una vez que Estados Unidos decidió cerrar también su espacio aéreo al modelo, a la espera de conocer las causas de los dos accidentes.

"Lo esperable es que todo se pueda operar y que estas perspectivas de capacidad se cumplan. Todo dependerá de las decisiones que se tomen con este avión respecto a su futuro y en función de eso cada operador tendrá que revisar su plan de flota", ha dicho Gándara en rueda de prensa para hacer balance de la temporada de invierno.

De cara al verano, las previsiones de la asociación, que aglutina a más de 40 aerolíneas que operan en España, es que la capacidad en Europa se modere y crezca hasta el 3,2% siendo en España del orden del 2,5% superior al verano anterior.

Capacidad de reacción y flexibilidad para afrontar la crisis

"Creo que la acción decidida que tomaron las autoridades aeronáuticas tanto la Agencia de Seguridad Aérea Europea (EASA) como la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos demuestra que el transporte aéreo es una de las industrias más seguras", ha defendido Gándara.

"Creo que no hay ningún otro modo de transporte y casi ninguna otra industria que ante unos indicios de que algo pueda ser así paralice toda una flota de aviones, tenga el impacto que tenga. La seguridad es absolutamente prioridad para todos", ha dicho.

En este sentido, ha asegurado que los operadores lo que tienen que hacer es estar atentos a lo que las distintas autoridades aeronáuticas les indiquen. En cualquier caso, aclara el mayor impacto lo tendrán las aerolíneas de fuera de la Unión Europea.

Gándara confió en la flexibilidad de las aerolíneas afectadas para afrontar la situación generada con la paralización de vuelos del modelo de Boeing buscando soluciones de lo más diversas, desde ampliación de los aparatos bajo 'leasing' ya existentes o alquileres de otras aeronaves a corto plazo.

"A corto plazo hay una serie de acciones que cada aerolínea dentro de su programación de flota puede hacer. Yo creo que es pronto para decir el impacto que puede tener en sus capacidades, pero sabrán reaccionar seguro", ha concluido.

Las aerolíneas reclaman ayuda a Boeing

Por su parte, las aerolíneas españolas han reclamado hoy que las compensaciones y derechos de los consumidores en el caso de situaciones de retrasos y cancelaciones, que generan costes millonarios, no sean asumidos íntegramente por ellas sino que también se repercutan en las diferentes organizaciones causantes del retraso o la cancelación.

El presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Javier Gándara, ha calificado de "desproporcionados" estos costes derivados del reglamento CE 261/2004 "teniendo en cuenta lo que actualmente valen la mayoría de los billetes aéreos". "Desde las compañías aéreas consideramos que esto debería revisarse cuanto antes", aseguró.

"Aunque estos costes son actualmente asumidos por las compañías aéreas habría que empezar a pensar en repercutirlos en las organizaciones causantes del retraso o las cancelaciones", ha afirmado Gándara.

El número de retrasos debido a la gestión del tráfico aéreo en 2018 se ha incrementado en un 61,2% frente al año anterior. Así, una media de 1.250 vuelos al día han tenido un retraso por gestión del tráfico aéreo en ruta de más de 15 minutos en 2018, un 115% más que el año anterior. "Cada minuto de retraso en un vuelo supone unos 70 u 80 euros para las compañías, y eso suponen muchos euros de impacto", ha asegurado el directivo.

La previsión inicial de Eurocontrol es que los retrasos por gestión de tráfico aéreo en ruta se podría duplicar en 2019. El objetivo es que con las medidas, que esperan aplicar desde mayo, la media se rebaja hasta los 1,9-2,8 minutos por vuelo.

Situación complicada en España

Entre las medidas se encuentran las de cambiar la ruta de unos 1.000 vuelos al día para que evitar sobrevolar el espacio aéreo francés y alemán, que son los más congestionados y conflictivos.

España asumirá del orden de entre 150 y 160 sobrevuelos adicionales en su espacio en el marco de este plan. Además, si la meteorología es igual que el pasado año "esto complicará todo más", aunque no se puede realizar ninguna previsión en este aspecto con certeza.

La situación en España es "más complicada", teniendo en cuenta que su situación geográfica la hace más vulnerable a la congestión europea. Según ha explicado, En España sólo el 30% de los retrasos por gestión del tráfico aéreo son causados por el proveedor de navegación aérea ENAIRE, que además ha tomado una serie de iniciativas para reducir el problema de la congestión aérea.

Revisión de la normativa europea

No obstante, las aerolíneas aseguran que ellas están empleando una gran cantidad de recursos para evitar estas situaciones y en el caso de esto no sea posible, mitigar sus consecuencias. Entre estas medidas están la mayor disponibilidad de aviones y tripulaciones de reserva, alquiler de aviones adicionales, refuerzo de recursos en los aeropuertos, así como la automatización de procesos.

Además de la asunción de cada organización de su parte de responsabilidad y en consecuencia de los costes derivados de los retrasos o cancelaciones, desde ALA se proponen que las distintas organizaciones involucradas trabajen conjuntamente a través de iniciativas como el impulso del 'Cielo Único Europeo', el uso flexible del espacio aéreo, el equilibro de derechos ante conflictos laborales, así como la comunicación puntual y precisa ante disrupciones operacionales.

"Asumir los costes adicionales, no es fácil, pero creemos que es lo justo y lo razonable buscar fórmulas para hacer eso, el cómo todavía no lo sabemos", aseguró Gándara, que confía que el Reglamento CE 261/2004 sobre derechos de compensación cuya revisión quedó parada se retome y active tras las elecciones europeas.

Crecimiento moderado de cara al verano

Y es que las previsiones de la asociación de cara al verano es que la capacidad en Europa se modere hasta un 3,2%, siendo en España el crecimiento de la oferta del orden del 2,5% superior al verano anterior.

"Este dato hay que ponerlo en valor teniendo en cuenta que llevamos varios años de crecimiento, por ello en el entorno actual que la capacidad crezca del orden 2,5% son noticias buenas. El tráfico dependerá del factor de ocupación", ha apuntado el presidente de ALA.

Este crecimiento viene tras un invierno de aumentos moderados. Así según indicó el directivo el tráfico creció este año en España un 7,1%, un aumento saludable pero menor que otros años donde los crecimientos han llegado a situarse en el 11,6% (en invierno 2015-2016).