Cartel de la campaña llevada a cabo.

Cartel de la campaña llevada a cabo.

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Los fisioterapeutas piden que hacer bien su trabajo sea el único "final feliz"

Han lanzado una campaña, en la que se incluyen testimonios, para acabar con el acoso al colectivo y, principalmente, a las mujeres. 

Las mujeres son el colectivo más expuesto al acoso, y cuando estas jóvenes y guapas, más todavía. Precisamente esto es lo que denuncia el Colegio de Fisioterapeutas de Galicia (Cofiga), que ha lanzado la campaña ‘Neste conto só cabe un final: Respecta o meu traballo’’ (En este cuento sólo cabe un final: Respeta mi trabajo) para sensibilizar sobre la discriminación y acoso sexual que sufren estos profesionales en su entorno laboral.

Esta campaña se dirige principalmente a los pacientes y usuarios de clínicas de Fisioterapia ubicadas en Galicia, y hace hincapié en el respeto hacia la labor de los profesionales, reivindicando también, en segundo plano, el apoyo entre compañeros o superiores del mismo sector.

Su objetivo principal es mostrar a la comunidad fisioterapeuta unida frente al acoso y la discriminación que sufren, especialmente las mujeres, en el desempeño de su trabajo.

Para ello, el Colegio de Fisioterapeutas de Galicia ha anotado una serie de testimonios en los que se muestra esta discriminación. Entre los más preocupantes se encuentra el de Susana, una fisioterapeuta de 28 años de A Coruña que cuenta cómo le han denegado un puesto de trabajo como fisioterapeuta de un equipo de hombres.

“A mí me han dicho que no puedo ser la fisio de un equipo masculino porque iba “a revolucionar” el vestuario por ser “nueva y guapa”. De ser la profesional más formada no dijeron nada, de tener a un hombre de unos 50 años sin la carrera de fisio en el equipo femenino tampoco”, cuenta.

Otro caso lo cuenta Alicia, de 46 años. “Un hombre llamó por teléfono, y cuando le respondí me preguntó si allí hacíamos ‘final feliz’. Colgué sin responder nada, no volvió a llamar”. 

Con tal motivo, el Colegio de Fisioterapeutas ha elegido este lema, con el que trata de desexualizar la profesión y que hace referencia a que el único final posible en la fisioterapia es el tratamiento profesional del paciente, lo que requiere que éste tenga claros los límites de la labor del fisioterapeuta y un respeto máximo a su labor. De esta manera, se destierran ideas erróneas e intolerables sobre finales erotizados o sexuales que en ningún caso deben consentirse.

Y es que no son aislados los casos en los que los clientes superan el límite de lo permitido. Alejandra, una fisioterapeuta de Luego de 39 años cuenta que "era la tercera sesión de un paciente que venía a tratarse por dolor en el abductor derecho, le dije que se acostara y en cuanto lo hizo me preguntó si hoy no le iba la toquetear más arriba. No sabía cómo reaccionar y me quedé callada, me lo volvió a preguntar y yo le apreté el abductor todo lo fuerte que pude durante toda la sesión. Al terminar se lo conté a mi jefa. Al día siguiente llamó a la clínica para decir que le había hecho muchísimo daño y que no tenía pensado volver. Puede que no fuera lo más correcto por mi parte, pero nadie te prepara en la carrera para estas cosas. Por lo menos me libré de él”

Con esta campaña el COFIGA responde a una de las demandas de sus asociados, llevar a cabo más acciones públicas para sensibilizar sobre esta situación a los usuarios y a la opinión pública en general.