Torres de La Caixa en Barcelona en una imagen de archivo.

Torres de La Caixa en Barcelona en una imagen de archivo.

Empresas

Andalucía, Madrid y Valencia concentran la mitad del ajuste de plantilla de Caixabank

La entidad catalana ha planteado un ERE que afectaría a 2.157 trabajadores, aunque todavía hay negociaciones encima de la mesa. 

Caixabank se encuentra inmersa en las negociaciones del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que ha planteado a los sindicatos. En total, 2.157 puestos que para los representes de los trabajadores son excesivos, y que son el resultante del ajuste de oficinas que el banco estima que tiene que llevar a cabo en los tres próximos años. 

Aunque los representantes de los trabajadores estiman que podrán rebajar la cifra, la realidad es que hasta el momento el banco se ha mantenido firme en sus pretensiones. De hecho, en la última reunión (la sexta que mantienen desde que se anunciara la ronda de negociaciones) entregó la distribución de cómo se efectuará el ajuste de trabajadores a lo largo de toda la red. 

Andalucía, Madrid y Valencia serán las autonomías donde el ajuste será mayor. En concreto, suman 1.116 personas lo que supone cerca del 52% de las bajas previstas en el Expediente de Regulación de Empleo. En concreto, en Andalucía está previsto un excedente de plantilla de 401 personas; en Madrid de 477 y en Valencia de 238. 

Despidos forzosos

A estas tres comunidades les siguen Cataluña, Canarias y Castilla y León. Las condiciones en las que se ejecutarán las salidas todavía no se han acordado, aunque Caixabank ya ha planteado que se haga mediante un procedimiento de jubilaciones anticipadas, con un convenio negociado con la Seguridad Social. Es decir, afectaría a aquellos que sean mayores de 55 años.  

En caso de que quisieran suscribirse menores de 53 años, Caixabank ofrece 33 días por año trabajado con un máximo de 24 meses. Y en caso de que no se cubriera el ERE con salidas voluntarias, el banco ha comunicado a los sindicatos su intención de llevar a cabo despidos forzosos. Una opción que los representantes de los trabajadores rechazan en rotundo, y que está siendo el punto de discusión en el que permanecen atascados desde hace varias semanas. 

La necesidad de llevar a cabo un ajuste de plantilla viene motivado por la transformación de la red comercial a las nuevas necesidades de los clientes. Según datos de la propia entidad, entre 2014 y 2018 las tareas operativas en las oficinas han disminuido. Así, por ejemplo, los ingresos de cheques han caído un 52%, los ingresos un 42% y las transferencias un 35%. 

Mano tendida

Para hacer ese cambio en la atención al cliente se van a cerrar más de 800 oficinas tradicionales, y se va a duplicar la red de las llamadas ‘Store’, un nuevo concepto de agencia bancaria con horario extendido, mayor especialización en la atención, etc. También se van a potenciar las oficinas unipersonales (S1) en zonas rurales con el objetivo de evitar la desconexión financiera de las localidades más pequeñas. 

Este jueves las partes volverán a reunirse para intentar acercar unas posturas que, por ahora, están muy alejadas. Aunque tanto sindicatos como trabajadores tienden la mano al acuerdo, la posibilidad de que existan despidos forzosos si no se alcanzan las 2.157 salidas es algo en lo que no parece sencillo acordar una postura conjunta.