Carlos Mateo, presidente de la Asociación Española de Start-ups.

Carlos Mateo, presidente de la Asociación Española de Start-ups.

Empresas Entrevista al presidente de la Asociación Española de Start-ups

Carlos Mateo: “Las ‘start-ups’ nos ilusionamos con Francisco Polo y hoy estamos defraudadas”

El empeño del PSOE en una "nación emprendedora socialdemócrata" ha retrasado medidas para el sector que ya son urgentes.

Entrevistamos a Carlos Mateo, presidente de la Asociación Española de Start-ups, pocas horas antes del anuncio de elecciones generales para el 28-A por parte del PSOE. Teniendo en cuenta todo lo que nos contó, sólo podemos pensar que estará en parte aliviado, dada la incapacidad de los socialistas de poner en marcha todas sus promesas de convertir España en una “nación emprendedora”, y en parte preocupado, porque cabe la posibilidad de que tenga que volver a empezar de cero.

Le hacemos una foto junto a una cita de Yoda: “Imposible nada es, difícil muchas cosas son”. Es especialmente oportuna, teniendo en cuenta lo complejo que está resultando para las start-ups españolas conseguir un marco de actuación estable, cuando en teoría todos los partidos están de acuerdo en que es una necesidad.

P. ¿Cómo ha sido la experiencia de estos meses con el PSOE en el Gobierno?

R. Justo llegó la nueva junta de la Asociación cuando Francisco Polo entró en el Gobierno, así que mi experiencia de primera mano ha sido con el Gobierno actual. Desde toda la industria ha habido mucha expectación por el hecho de que fuera un emprendedor el que fuera a estar en ese cargo y lo recibimos con ilusión.

Pero tenemos la sensación de que todo el mundo se siente defraudado porque no se ha llegado a concretar ninguna medida y no se terminan de aterrizar las cosas. No sabemos si se debe a que es una Secretaría de Estado, que debería estar más para ejecutar una política del Gobierno que para impulsarla.

Si de verdad queremos apostar por una nación emprendedora, esto se tiene que plantear desde la Presidencia del Gobierno, arrastrar a todos los ministerios y poner de acuerdo a todo el Ejecutivo y a los distintos grupos parlamentarios.

Carlos Mateo en The Cube.

Carlos Mateo en The Cube.

Francisco Polo dice, de forma recurrente, que el concepto de “nación emprendedora” es una misión que le vino encomendada por el propio Pedro Sánchez. En teoría no ha podido tener más apoyos…

Si eso es así, no entendemos por qué no se mueven las cosas. Por qué hemos tardado seis meses en lanzar una consulta pública previa al proceso legislativo. Si de verdad es una apuesta del Gobierno, no entendemos por qué no se está avanzando o por qué se está avanzando tan lento. Nos preocupa a todos, porque la idea de “nación emprendedora” o “país start-up” llevamos pidiéndo a todos los partidos desde que se fundó la Asociación, hace cuatro años. Pero el país necesita medidas ya.

Tampoco hubiera sido por dinero. Si te crees lo que dijo Polo en su última comparecencia parlamentaria y lo que transmitió su gabinete, había 130 millones de euros en el presupuesto sólo para este propósito. Algo se hubiera podido hacer.

No nos terminaban de salir las cuentas porque de ese presupuesto sólo había, de gasto nuevo, siete u ocho. No tenemos ni idea de cuáles van a ser la medidas.

Y por ahora no lo vamos a saber, porque no tenemos presupuesto.

El problema es que ni siquiera recibimos información del Gobierno sobre qué pensaban hacer. Con la última consulta pública sabemos que se está escuchando a los agentes de la industria, pero no sabemos si nos oyen.

Se trata de que todo el sector hable: start-ups, inversores, universidades, departamentos de innovación de grandes empresas… Que nos sentemos en la misma mesa y avancemos para que esas medidas se hagan realidad. Está muy bien anunciar cosas o ideas, pero nadie tiene información de lo que ha estado pasando.

¿Qué medidas consideráis imprescindibles para fomentar el crecimiento de las start-ups en España?

Hace dos años se aprobó una PNL por unanimidad y hubo un consenso en lo que se tenía que hacer. Desde el reconocimiento de la singularidad de las start-ups, con sus peculiaridades y característicos, hasta la reducción de la burocracia para crear, invertir o cerrar una start-up. En Estonia ya está claro qué se tiene que hacer, con un modelo online. Conozco el caso de un fondo estadounidense a cuyo CEO le exigieron venir a una comisaría de Carabanchel para sacarse un NIE y poder invertir sus millones. Es un disparate.

¿Sigue siendo obligatorio el sello de caucho?

El sello de caucho, el papel y, si me apuras, la sangre de unicornio (risas) Hay que quitar barreras si quieres atraer inversión. Sólo pedimos que no nos pongan palos a las ruedas.

También pediréis medidas fiscales…

Tenemos que tomar la decisión si lo que queremos es que el crecimiento del país sea por el ladrillo o innovar. Tenemos que fomentar que la inversión vaya donde queremos. No hablo de ayudas públicas, sino que la financiación privada pueda llegar. Hay cosas sangrantes. No tiene sentido que un emprendedor que monta su start-up tenga que pagar su cuota de autónomos de 380 todos los meses, facture o no. Probablemente no vaya a tener ingresos durante años y tenga que financiarlo con sus ahorros. ¿Tienen que poder emprender sólo los ricos?

A nivel regulatorio, no tiene sentido que la definición de I+D+i está igual que en el siglo XVIII, totalmente enfocada a temas industriales. No tiene sentido que alguien que crea una app o software no pueda patentarlo.

Carlos Mateo en The Cube.

Carlos Mateo en The Cube.

Así que estáis a favor de la patentabilidad del software, que en Europa no se practica.

Sí, totalmente. Es importante abordarlo. Hace veinte años era discutible, hoy no lo es. La normativa está anticuada y no podemos aceptar regulación que va contra la innovación. Aquí en España hablamos de la tasa digital. Es incompatible hablar de tasa digital y de nación emprendedora.

La tasa digital, en teoría, estaba destinada a empresas grandes, no start-ups

¿Quién paga el impuesto al diésel o el impuesto a las tabaqueras? El consumidor. La tasa digital la van a pagar todas las pymes y pequeños negocios que quieran digitalizarse o hacer marketing online. Les va a costar más captar un usuario que a cualquier otro ciudadano de cualquier otro país. Nos hace ser menos competitivos. Aunque nos vendan que lo va a pagar Google, lo van a pagar ellos y, al final, tú como consumidor.

Antes comentabas lo de que emprenden los ricos. Últimamente se habla mucho de que la figura de las start-up es una farsa precisamente porque entran muchos “hijos de papá”.

En Reino Unido cualquiera puede montar una start-up porque no tiene que pagar al Estado desde el día 1 todos sus ahorros y porque las leyes y la fiscalidad ayudan a que encuentre financiación. Estamos alineados los emprendedores, los inversores y los departamentos de innovación de las grandes empresas. La única que falta por apuntarse a este equipo es la administración pública a través de la regulación y de la fiscalidad.

Francisco Polo, desde el primer momento, ha hablado de una “nación emprendedora socialdemócrata”, y en ese adjetivo van muchas cosas. Pagar menos impuestos no parece una de ellas.

No nos gustan los apellidos, queremos una nación emprendedora a secas. Se trata de llegar a un consenso con las medidas que realmente necesita el país. Tiene que ser una política de Estado que beneficie a todo el mundo.

A veces ni siquiera con el apoyo del Gobierno se pueden hacer las cosas. Entre 2009 y 2015 se abrió la puerta a más licencias de VTC y entraron fondos que ahora ven amenazada su inversión.

No se trata sólo de sacar una ley, sino de cambiar la mentalidad de la administración y del Parlamento para darse cuenta de que todo lo que hacen afecta a las start-ups. Competimos a nivel mundial y, si queremos hacerlo, necesitamos seguridad jurídica.

También tenemos que hacer hincapié en la unidad de mercado. Que el Estado otorgue competencias de movilidad a las comunidades autónomas y los ayuntamientos lo dificulta todo. No puedes adaptarte a 8.000 reglas distintas en toda Europa.

La Propuesta no de Ley (PNL) de la que hablabas ya introducía medidas como las que solicitaban las start-ups. Llevamos un año perdido. ¿Estamos peor ahora que cuando entró el PSOE? ¿Es la 'nación emprendedora' menos emprendedora que cuando no éramos 'nación emprendedora'?

Es de lo que nos estamos dando cuenta. Mientras se habla de nación emprendedora, los hechos van en contra de la nación emprendedora en cosas como la tasa digital. No podemos ser el primer país con una tasa digital porque nos ponemos la bandera de ser antiinnovación respecto a otros destinos internacionales de inversión.

¿Somos menos emprendedores en la 'nación emprendedora' del PSOE?

Por parte del ecosistema desde luego que no. Cada vez está más maduro con ejemplos de éxito, pero si nos fijamos en Cabify y vemos que están atacando a una de las mejores start-ups que tenemos en el país, eso no es una nación emprendedora.

Hay un problema cultural con las start-ups. El mismo que tenemos en general con las empresas, con el dinero…

El empresario del monóculo, sí.

Precisamente. El caso es que el otro día publicamos una entrevista en EL ESPAÑOL que tuvo mucha relevancia porque un directivo de una aceleradora decía, básicamente, que para ser emprendedor tienes que convertirte en un obseso y que sólo pueden emprender los jóvenes que viven de su familia, los exdirectivos con colchón y los ricos. Las start-ups no se hacen muchos favores diciendo esas cosas.

Es como cualquier otro sector. Al final hay tantos estilos de emprendimiento como emprendedores. Tener una start-up también tiene ventajas, como los horarios flexibles o trabajar desde casa. Estas cosas de la cultura de Silicon Valley están funcionando y son mayoritarias.

Lo importante es que se permita a las start-ups dar a los empleados entrada en el capital social. Lo quieren tanto los empleados como los emprendedores. Y si no podemos hacerlo es por la fiscalidad.

Una vez se reconozca la especificidad de la start-up corres el riesgo de que haya empresas que quieran ser Peter Pan y no crecer nunca para no perder ciertas ventajas fiscales.

Lo que hay que hacer es entender la start-up y sus necesidades. No son las mismas las necesidades de un emprendedor en los tres primeros años, que las de la fase de crecimiento después de siete años. Y debes adaptar la fiscalidad a estas etapas.

¿Pero cuándo una start-up deja de serlo y pasa a ser una empresa? Porque una carnicería pueda alegar que también tiene estos problemas.

Una carnicería vende carne desde el primer momento, una start-up tiene que desarrollar un proyecto de innovación que, generalmente, no se consigue de un día para otro. A veces comienzan a monetizar después de años. Durante esa fase no tiene sentido pagar 380 euros de autónomos.

¿Y no existe ya la figura de la tarifa reducida de autónomos?

La tarifa plana de 50 euros se aprobó en la Ley de Emprendedores de 2013 -que sacó adelante el PP-, pero cuando te haces emprendedor te dicen que no puedes, porque es una ley para todos los autónomos menos para los autónomos societarios. No tiene ningún sentido. No es sólo la ley, es un tema cultural de la administración.

¿La PNL no lo resolvía si hubiera salido adelante?

Es el camino a seguir.

Si se aprobase la PNL tal y cómo la teníais, y con la aprobación por unanimidad de todos los grupos, ¿os valdría?

Nos daríamos con un canto en los dientes.

O sea, que estaríais contentos con una legislación que hubiera podido salir adelante sin oposición, ni siquiera la del PSOE, en caso de que el PSOE no hubiera gobernado.

Nos bastaría. Otra cosa es que el ecosistema sigue madurando y se podrían retocar algunas cosas y otros problemas que se han resuelto de otra forma. Por eso pedimos una mesa de trabajo conjunto en el que se vean la evolución y el impacto de estas medidas.

¿No ha habido ya ninguna reunión con la industria?

Hubo alguna iniciativa hace mucho tiempo, pero ahora mismo ya ni se convocan los mecanismos establecidos para el diálogo.

O sea, la primera mesa intersectorial de la nación emprendedora todavía no se ha producido. A pesar de que el secretario de Estado no deja de hablar de la nación emprendedora y cuenta con el apoyo del presidente para la nación emprendedora.

Eso es lo que estamos pidiendo todos desde la industria, pero parece que desde el Gobierno tienen otra idea, que no sabemos cuál es.

Supongo que más allá de las tres cosas que se dijeron en el South Summit: un cierto reconocimiento de la naturaleza de las start-ups, apoyo a las iniciativas de las grandes empresas y el impulso de eventos.

En la consulta pública seguro que hay cosas maravillosas, pero si se limitan a los tres anuncios del Gobierno no estamos hablando de una nación emprendedora, es un mal anuncio del Gobierno, algo casi simbólico. Para una nación emprendedora hacen falta medidas mucho más ambiciosas.

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El Gobierno, que terminó la consulta pública de su ley de emprendedores el 25 de enero, sigue trabajando en su borrador de anteproyecto de ley con el objetivo de ver qué pasa después de las elecciones.

Si el PSOE vuelve al Gobierno podría llegar a pasar por los procesos de audiencia pública, convertirse en un proyecto de ley que vaya al Parlamento y lograr su aprobación. Un proceso que, en el mejor de los casos, llevará meses.

Si Pedro Sánchez no hubiese sido presidente, o si no se hubiera empeñado tanto en tener su propio proyecto de “nación emprendedora”, las start-ups españolas estarían mucho más satisfechas. 

Medidas que pide la Asociación Nacional de Start-ups

  1. Reconocimiento jurídico de la figura de la start-up.
  2. Reforma de la fiscalidad para la atracción de inversión.
  3. Eliminación de cuotas de autónomos societarios en los primeros meses de vida de la start-up
  4. Reducción drástica de burocracia para que sea más fácil fundar, desarrollar y cerrar start-ups.
  5. Medidas para atracción y retención del talento. VISA para extranjeros y fomento de la entrega a trabajadores de participaciones en el capital social de la start-up.
  6. Una nueva regulación para fomentar el emprendimiento y la innovación
  7. Actualizar la definición de I+D+i en la nueva era digital. 
  8. Creación de una Mesa de trabajo permanente entre el Gobierno y el sector para consensuar medidas y evaluar su desarrollo.