Telefónica ha lanzado este lunes su primera emisión verde por importe de 1.000 millones de euros y a un plazo de cinco años. La operación, que también es la primera que se realiza en el sector de las telecomunicaciones, se produce después de la presentación al mercado del marco de financiación sostenible de la compañía. Se trata también de la primera emisión de una compañía española en 2019.

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Según la operadora, la operación ha tenido "muy buena recepción por parte de los inversores institucionales", cuya demanda ha permitido fijar el cupón en el 1,069%, hasta 25 puntos básicos por debajo de las indicaciones iniciales de precio. La prima final pagada se sitúa en tan solo tres puntos básicos, significativamente por debajo de la media de emisiones del año. La emisión del bono tiene vencimiento el 5 de febrero de 2024.

"Cabe destacar el elevado interés de inversores verdes" -continúa la operadora- con una participación superior al 50%, lo que contribuye a ampliar la base inversora. En total, han participado más de 310 inversores, de los cuales más de 80% son inversores internacionales.

Reconversión hacia redes de fibra

La teleco ha indicado que con esta operación "continúa reforzando su posición financiera con financiación a largo plazo a tipos históricamente bajos al mismo tiempo que alarga la vida media de su deuda". El cierre y desembolso final de la operación será el próximo 5 de febrero de 2019.

Los fondos obtenidos servirán para financiar proyectos destinados a incrementar la eficiencia energética de la compañía gracias al proceso de transformación del cobre hacia la fibra óptica en España y podrán utilizarse, en cualquier caso, para iniciativas ya existentes (con una antigüedad no superior a tres años) y para proyectos futuros.

Los datos de la operadora indican que el FTTH (Fibra hasta el hogar) es un 85% más eficiente energéticamente en el acceso del cliente que la red de cobre. Y ha permitido ahorrar 208 GWh en los tres últimos años, lo que supone evitar la emisión a la atmósfera de 56.500 toneladas de CO2, equivalente al carbono secuestrado por más de 900.000 árboles. Además, el despliegue de fibra está permitiendo a la compañía cerrar una central de cobre al día, reciclando todo el material como parte de su compromiso con la economía circular.

Emisión de gases de efecto invernadero

La migración a la fibra sumada al uso de energía renovable y a otras iniciativas de eficiencia energética, "están permitiendo a Telefónica consolidar su red de telecomunicaciones como una de las más sostenibles del mercado en términos de energía y CO 2". Y así lo ha reconocido recientemente el CDP al incluirla en la Lista A de las empresas líderes en gestión del cambio climático por quinto año consecutivo.

A nivel global, más del 50% de la electricidad que usa Telefónica procede de fuentes renovables. Y ha estabilizado su consumo de energía a pesar de que el tráfico ha crecido un 107% en los tres últimos años, de este modo ha mejorado su eficiencia en más del 50%. Todo esto lo ha logrado con dos ejercicios de antelación a lo establecido en sus objetivos.

Telefónica se ha marcado como objetivo reducir un 30% la emisión de gases de efecto invernadero en 2020 y un 50% en 2030. Además, el compromiso de la compañía es que el consumo eléctrico sea 100% renovable en 2030.