El director de Seguridad del BBVA, Julio Corrochano, afirma en una grabación con el excomisario José Manuel Villarejo que Ángel Cano, su director como responsable de Recursos Humanos y Servicios, era el objetivo de sus informes, así como el entonces presidente del banco, Francisco González, que le llamaba cada diez o quince días para recabar información.

Según Corrochano, sus jefes querían de él "acciones agresivas y desestabilizadores que han permitido con seguridad cambiar… Pam, pam, pam, pam y además adjuntas… lo que salió en tal periódico. La reunión que tuvo este tío en Zurich con fulano con mengano mengano y mengano. Que se pasó información puntual. Eso metido en una novela es difícil sonsacarlo pero… dices joder ha hecho el trabajo. Esa línea yo creo que es lo más acertado. Que además Ángel (Ángel Cano), mi director, lo ve así también…".

En la grabación, publicada hoy por Moncloa.com, y por directo que sea el lenguaje utilizado, no se ofrece ninguna constatación explícita de que Corrochano no se estuviera excediendo en sus funciones ni se afirma que esas acciones “agresivas y desestabilizadoras” que le pedían sus jefes tuvieran que ser conseguidas por métodos ilegales. 

Lo que desde luego sí hacen estas grabaciones es desmentir la versión que Corrochano había dado hasta ahora, según la cual firmó un contrato con el socio del excomisario, Rafael Redondo, también imputado en el caso Tándem. El responsable de seguridad señaló en declaraciones a El Independiente que “daba por hecho” que el controvertido Villarejo “estaba dedicado exclusivamente a sus labores en el Ministerio del Interior” y que, personalmente, “nunca pisó el banco”. Ángel Cano es consejero y accionista de dicha cabecera.

Corrochano, en la picota

La figura de Corrochano queda ya absolutamente desacreditada, ya que cuando Villarejo le habla de pinchazos ilegales en una guerra empresarial en Italia cuyo eje es Silvio Berlusconi, él se limita a hacer una pregunta: “¿Tenéis la cinta?
Asimismo, Corrochano expresa su interés por una documentación “que ha encontrado o que alguien le ha dado de Chile contra el de Endesa”, y que Villarejo se ofrece a intentar fotocopiar. 

El momento más complicado para la imagen de Francisco González tiene que ver con una parte de la conversación en el que el jefe de Seguridad de BBVA pide a Villarejo que le proporcione “bombas” contra sus rivales. ““Sobre todo para cuando me llamen, porque me llama cada diez o quince días el presi. Para tener yo tres o cuatro historias preparadas, que vean que estamos…”. 

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Corrochano: Vete dándome.

Villarejo: Si, te quería dar

Corrochano: En diez o quince días…

Villarejo: …un ‘avancito’ de cuatro

C: …de cuatro cosas

V: Por ejemplo…

C: …para ir a ver a mi jefe.

V: Por ejemplo, el Montilla (ministro de Industria en aquel momento).

C: Sobre todo para cuando me llame, porque me llama cada 10 o 15 días el presi… Tener yo, las tres o cuatro historias y dárselas.

V: Preparadas.

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Este diálogo tiene, en todo caso, un lado positivo para la versión de González. El entorno más cercano del expresidente del BBVA, contactado por EL ESPAÑOL, nunca ha negado que despachase con Corrochano ocasionalmente en esta época. Lo que siempre han manifestado es que la información que recibía no fue de utilidad en la operación y que en las reuniones de estrategia se utilizaba, básicamente, datos recogidos de los periódicos.

Además, si tan crucial era el trabajo de Corrochano para las actividades del BBVA, parece extraño que su trabajo pudiera resumirse en una llamada de teléfono cada varios días. Todo el proceso duró menos de cuatro meses. Asimismo, esta conversación tiene lugar cuando la operación de Sacyr está casi desactivada. En las conversaciones se reconoce que el banco vivía “un momento dulce” y que Miguel Sebastián vivía mustio, paranoico y deprimido, 

El siguiente fragmento demuestra que ambos hablaban con tranquilidad de la factura por los servicios prestados por Villarejo, y casi más importante, que Corrochano no mostraba mucho respeto por González. Incluso afirma que el presidente del banco había juzgado con dureza su trabajo y que llegó a decirle: “escribes mucho de oído, como diciendo de internet…”

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Corrochano: El día 1, perdón, preparamos la factura.

Villarejo: Ah, sí, sí. Claro, claro, preparamos adecuadamente.

C: Pues, el informe, ¿cuándo?

V: El informe, vamos, debe estar ya hecho. Lo que pasa es que estoy con los últimos retoques porque…

C: Para… el jefe…

Corrochano: “No, yo no sé escribir, pero sí estoy acostumbrado a separar la paja de la chicha…(…) Y eso lo leen… Vamos a ver, un comentario que me hizo el presidente al principio, que escribes mucho de oído, como diciendo de internet…”

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Corrochano le insistirá en este punto: “Por eso te decía yo en tema de conclusiones, aunque haya una parte de literatura y tal, que hay gente que le gusta el cine, no tiene tiempo para eso. Yo no, y mi presidente, nada. Bueno, mi presidente ni las conclusiones lee… Hay que decirle pim, pim, pim y pim”.

Si González, efectivamente, no leía las conclusiones, obviaba la literatura y sólo se centraba en la información signiticativa que le ofrecía Corrochano, que al final ni siquiera terminó siendo importante, esta parte de la conversación podría jugar a su favor. O no. Dependerá de qué nuevas sorpresas se desvelen durante los próximos días.

La biografía de Caínzos

Corrochano también reconoce en la grabación haber leído una biografía preparada por el equipo de Villarejo sobre Jesús María Caínzos, quien fuera vicepresidente del banco hasta su dimisión en 2003, y que poco después abandonó su puesto en el Consejo. Durante un tiempo hubo quien consideró que Caínzos era considerado como uno de sus enemigos por González, a pesar de haber venido de la mano de Rodrigo Rato y de haber llegado, como FG, de Argentaria.

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Corrochano: Oye, he estado viendo lo otro…

Villarejo: ¿Lo de las biografías?

C: Lo de las biografías. Caínzos, ¿tenéis constatado que vive en Serrano? Si vive en La Moraleja, macho.

V: No, tiene un domicilio ahí en Serrano. Le hemos…

Corrochano: ¿Pero cuándo le han seguido, de dónde ha salido?

Villarejo: Le hemos seguido y casi siempre ha salido de una oficina, que no me acuerdo ahora dónde está.

C: Sí, hay ahí una oficina, que está ahí por (..).

V: Y tiene un domicilio en Serrano también, que en alguna ocasión se le ha seguido y ha idoallí.

C: Pero donde tiene a la familia  y todo el rollo es en la Morajela.

V: Bueno, pero se ha rastreado.

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