Escaparate de una entidad financiera.

Escaparate de una entidad financiera.

Empresas BANCA

Temor en la banca a que la ley hipotecaria genere una guerra por robarse hipotecas

La nueva norma suaviza las condiciones para trasladar el préstamo hipotecario.

La nueva ley hipotecaria viaja ya rumbo al Senado en donde debe recibir el visto bueno tras su aprobación en el Congreso. Una norma que amenaza con embarrar un poco más el campo de juego por las hipotecas entre los bancos. Y es que el texto va acompañado de una enmienda que facilita el que un cliente pueda cambiar su hipoteca de un banco a otro. 

Se trata de una iniciativa de Ciudadanos que busca acabar con la anterior legislación. En ella se establece que, cuando un cliente quiere cambiar su hipoteca de banco, la entidad financiera en donde la tiene contratada puede contraofertar. Si iguala las condiciones, el cliente está obligado a quedarse en el banco; algo que ahora el texto elimina y deja a la libre elección del cliente la decisión. 

Así que entre algunos bancos existe cierto temor a que haya una batalla más que librar en el mercado hipotecario. Ya no se trataría sólo de captar nuevas firmas, ahora también se trataría de quitarle a la competencia las que ya tiene contratadas. Así que ya hay quien mira con cierta suspicacia los movimientos que puedan hacer sus rivales.

Según el cristal

Hay discrepancias entre los propios bancos acerca de lo que puede suceder. Algunos piensan que habrá entidades dispuestas a ‘pescar’ en casa ajena para incrementar su cuota de mercado. “Si ofreces unas buenas condiciones, puedes atraer a clientes con cierta solvencia a los que, además, vas a poder vincular”, explican desde una de ellas. 

Otras, sin embargo, piensan que será todo lo contrario. Creen que habrá un aumento de traslados de hipotecas, pero no ven que se vayan a lanzar ofertas concretas para ‘robar’ en las carteras del vecino. 

En lo que sí parecen coincidir todas es que la nueva ley hipotecaria que debe entrar en vigor en los próximos meses debería servir para simplificar el mercado. Lamentan, sin embargo, que la normativa incluya algunos puntos que va a incrementar las “rigideces” dentro del sector hipotecario. 

Apuntan, en concreto, a las ejecuciones en caso de que el cliente deje de pagar las cuotas de la hipoteca. El nuevo texto contempla que no se pueda proceder al embargo de un piso hasta que haya 12 cuotas impagadas o el importe adeudado suponga el 3% del dinero que el banco ha prestado, siempre que sea en la primera mitad del préstamo. Si es en la segunda mitad de la vida de la hipoteca, se amplía a 15 cuotas o el 7% del importe. 

Otras cuestiones

También contempla que el banco tenga que realizar un examen de idoneidad al cliente. El objetivo es conocer la solvencia de esa persona. El objetivo es eliminar que el principal factor para otorgar una hipoteca sean los avalistas que el cliente presenta a las entidades financieras. 

Por último, el texto que va camino del Senado permitirá también que se abaraten los reembolsos anticipados de las hipotecas; facilita el cambio de variable a fijo; reduce los intereses de demora y permite retribuir a los trabajadores de los bancos en función del número de contratos hipotecarios que firmen. 

Otras de las cuestiones que aborda la normativa es la limitación de productos que pueden venderse vinculados al crédito hipotecario. Sin embargo, expertos hipotecarios creen que la norma, aunque quiere prohibirlos, es tan ambigua que va a permitir  a las entidades financieras seguir haciendo esta actividad.  

En definitiva, una normativa que debería dar claridad al sector tras los últimos reveses judiciales y que tendría que permitir que los despachos de abogados que luchan contra la banca tengan más complicado hacer su trabajo.