Italo, el operador ferroviario privado de alta velocidad italiano, tiene decidido entrar en España. Aunque la liberalización del sector en nuestro país se espera para 2020, la batalla ha comenzado ya. Si la semana pasada Acciona y Air Nostrum anunciaron que habían llegado a un acuerdo para lanzar un proyecto de alta velocidad, ahora es el turno de la empresa italiana.

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Fuentes cercanas a la compañía italiana han confirmado a EL ESPAÑOL que la decisión es firme y que España es, junto con el Reino Unido, la siguiente estación en el viaje empresarial de Italo.

El operador italiano ya ha solicitado la licencia en el Reino Unido y, en estos momentos, se encuentra cerrando los detalles de su estrategia para el mercado español.

Mucho dinero y mucha experiencia

Desde el sector ferroviario explican que las claves para operar en el negocio del transporte de personas en servicios de alta velocidad son dos: dinero y experiencia. Italo cumple con ambos requisitos ampliamente. La compañía acaba de ser comprada por el fondo estadounidense GIP por 1.980 millones.

Si sólida es su posición financiera más lo es aún su experiencia en el negocio. Desde 2012 Italo es el único operador privado que compite con Trenitalia. Seis años que le han permitido convertirse en una de las empresas de transporte, dentro del sector ferroviario y fuera de él, con una mayor eficiencia operativa.

Esta fue la razón clave para que GIP apostase por comprar la compañía. En el análisis de la empresa la capacidad de Italo de generar un 35% de margen sobre ebitda fue clave. 

¿Por qué España?

Italo ha decidido apostar por España como uno de los mercados para lanzar su expansión internacional basándose en el potencial de su mercado ferroviario. Para la compañía italiana, Renfe es la operadora europea que se encuentra en una mayor situación de debilidad para protegerse de la competencia.

Fuentes cercanas a la operación señalan que "si se compara en tamaño con SNCF, Deutsche Bahn o incluso Trenitalia la empresa española tanto en lo que respecta a su plantilla como a su parque de trenes está muy lejos de otros operadores".

La situación interna de Renfe también es una oportunidad. Desde el sector ferroviario español señalan que "Renfe cuenta con una plantilla muy envejecida, una fuerte presión sindical interna y poca flexibilidad operativa. Tiene por hacer todo el trabajo que han realizado Trenitalia e Italo desde hace seis años. Por tanto, la empresa italiana llegaría a España con ese trabajo hecho".

La posición de Renfe no es la única de las razones que han llevado a Italo a apostar por nuestro país. Si se compara con el mercado italiano, el número de frecuencias en las principales rutas es mucho menor.

Las infraestructuras españolas están infrautilizadas y se les puede sacar un provecho mucho mayor al actual. Algo que en los próximos años, gracias a la evolución del sistema de señalización ERTMS, crecerá aún más. Las siguientes versiones van a permitir meter más frecuencias. 

Ante este argumento podría pensarse que no hay demanda para que haya más trenes. En Italia creen que la liberalización ferroviaria de su país demuestra lo contrario. Desde que Italo comenzó a operar en competencia con Trenitalia el número de pasajeros se ha duplicado y el precio del billete ha bajado más de un 30%. Además, generando un mercado en el que tanto Trenitalia como Italo ganan dinero.

Las tasas, el precio que los operadores pagan por usar las vías, podrían ser una traba para la entrada de un operador externo. Ahora mismo Italia, tras seis años de liberalización, cuenta con una política en este aspecto muy competitiva.

Al ser preguntadas sobre si el Gobierno español podría utilizar las tasas para dificultar la entrada de un operador privado, fuentes del sector ferroviario italiano creen que esto no sería un problema. "En un mercado liberalizado las tasas serán las mismas para todos los operadores. Unas tasas altas pueden ser una ventaja a largo plazo para Italo ya que su eficiencia operativa haría más fáciles para ellos conseguir el margen del negocio aunque fuera pequeño".

Impacto económico más allá de los pasajeros

La entrada de un operador ferroviario en España implicaría irremediablemente la compra de trenes. La expansión internacional de Italo traería buenas noticias a los constructores.

Además, la clave para conseguir una explotación comercial eficiente está en el mantenimiento, una necesidad que asegura la creación de puestos de trabajo cualificados en el país. 

A lo largo de su historia Italo ha apostado por Alstom para suministrar sus trenes. Pese a ser la empresa que fabricó los primeros modelos de alta velocidad en España, los S100 de la línea Madrid-Sevilla, la compañía no ha vuelto a recibir un pedido de alta velocidad en nuestro país. La llegada de un operador como Italo podría dotar a la compañía de carga de trabajo tanto en lo que respecta a la fabricación como en el mantenimiento.

Estrategia de entrada

Una vez confirmado el interés de Italo en el mercado español queda saber cuál será la fórmula elegida para su desembarco. Desde el sector señalan que Italo cuenta con la capacidad económica y la operativa para entrar solo en el mercado. Dicho esto, la entrada en un sector recién liberalizado siempre es un movimiento delicado y contar con un socio local puede dulcificarlo.

Por último, con respecto a los plazos para la puesta en marcha de este servicio podrían rondar los dos años. Desde la petición de los trenes hasta que estos estén listos para operar se necesitan unos 24 meses para la fabricación y la homologación de los vehículos.

El calendario marca 2020 como el momento del pistoletazo de salida de la liberalización del transporte de personas por ferrocarril. Un tiempo que podría llegar a encajar con los planes de la italiana. Los plazos le permitirían estar lista a finales de 2020 o principios de 2021. Lo que ya es seguro es que la cuenta atrás ha comenzado.