Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España.

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España. BdE

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El Banco de España quiere que la fusión de Unicaja - Liberbank sume también a Ibercaja en 2021

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El baile en la banca mediana ha comenzado. El Banco de España, siguiendo instrucciones del Banco Central Europeo, quiere pocas entidades financieras pero de gran tamaño. Así que, una vez terminada la reforma de las cajas de ahorro, toca consolidar el sector con fusiones entre los bancos más pequeños. 

La intención es conseguir entidades más resistentes a problemas, y para ello se necesita tener una gran generación de capital; algo mucho más sencillo en bancos grandes. El primer paso en todo este baile pasaba por una fusión a tres de Unicaja, Liberbank e Ibercaja. 

Se trata de una operación que tendría sentido industrial, como suele decir José Ignacio Goirigolzarri. Son negocios complementarios. Unicaja tiene gran implantación en Andalucía, Castilla y León, Ceuta y Melilla. Liberbank, por su parte, es fuerte en Cantabria, Asturias, Extremadura y Castilla La Mancha. Ibercaja tiene su mayor presencia en Aragón, La Rioja y Extremadura.

El BdE choca con la realidad

Con esa distribución de oficinas las sinergias podrían ser máximas y los ajustes mínimos. Tan sólo habría que cerrar algunas oficinas en Madrid, Castilla La Mancha y Extremadura. Poca cosa después del cierre generalizado en el que se encuentra el sector, que ha echado la persiana a más de 18.500 oficinas desde 2008, según datos del Banco de España. 

Sin embargo, las intenciones del Banco de España se han topado con la realidad. En primer lugar, por la dificultad de aplacar los ánimos regionalistas; en segundo, por la complicación de articular cuál sería la entidad “compradora” y, por último, por la dificultad de articular una fusión entre dos entidades cotizadas y una no cotizada. 

A todo ello hay que sumarle otro hecho más: Ibercaja, liderada por Víctor Iglesiasinsiste en que es una entidad que puede seguir sola a medio o largo plazo, y que no se plantea la fusión en este momento con ninguna otra entidad. 

Dos años para prepararse

Ante esta situación el organismo que preside Pablo Hernández de Cos ha optado por rebajar sus expectativas a corto plazo, pero ya ha hecho saber a Unicaja, Liberbank y Unicaja que en 2021 la operación tendrá que llevarse a cabo sí o sí. 

Para ir preparando el terreno, el regulador ha decidido dar su brazo a torcer y alentar la fusión entre Unicaja y Liberbank que ya está en marcha. Si nada se tuerce, Manuel Azuaga y Manuel Menéndez deberían tener listo todo el proceso antes del primer semestre de 2019, dando lugar a la sexta entidad por activos por delante de Bankinter. 

En paralelo, (y con el visto bueno del Banco de España) Ibercaja sigue dando sus pasos para salir a Bolsa durante 2019. La intención es que pueda llevarse a cabo durante la primavera, y para ello la entidad aragonesa ya ha contratado a sus asesores y está contactando con distintos bancos de inversión, según han publicado distintos medios. 

Con estas dos operaciones se consiguen distintos objetivos: incrementar el capital de ambas y fortalecer sus balances. Al mismo tiempo se allanan los planes del Banco de España de cara a esa fusión a tres tan deseada por el regulador. 

El 2019 sería el año de las operaciones, Unicaja - Liberbank tendría un año y medio para completar su proceso de fusión mientras que Ibercaja podría continuar como independiente. En ese tiempo deberían fraguarse las conversaciones que culminen, como exige el Banco de España, con un matrimonio entre dos bancos cotizados en el 2021. 

Sea como sea, desde el Banco de España su gobernador decía hace unos días en un encuentro financiero organizado por EY e IESE que las fusiones pueden ser una opción para la banca mediana de cara a superar las dificultades surgidas por las exigencias de capital.

Sin embargo, recordaba que deben ser los equipos directivos quiénes son los que deciden las opciones que escogen, y que el regulador no interviene en estos procesos. 

Las otras medianas

La cuenta atrás está en marcha, pero todavía hay varios cabos sueltos dentro del panorama de la banca mediana. Está por ver el futuro de Abanca en solitario, y si finalmente entra también en algún proceso de fusión. A principios de año Bank of America Merrill Lynch publicaba un informe en el que dejaba entrever la posibilidad de que Sabadell se hiciera con el banco gallego. 

Una vez más, como ocurre con Ibercaja, el hecho de que no cotice en Bolsa es un lastre para una operación corporativa. De hecho, el banco presidido por Juan Carlos Escotet rastrea el mercado en busca de oportunidades para crecer. Este año se ha hecho con el negocio de la Caixa Geral de Depósitos en España. Sin embargo, no descarta una salida al mercado en los próximos meses. 

También está por ver el futuro de Kutxabank, a la que el mercado ve más complicado encajar en alguna operación corporativa por su estructura. Sin embargo, su presidente, Gregorio Villalabeitia, insistía esta semana en que la presión de los reguladores es tan fuerte que no se puede descartar nada. 

"Nosotros solteros estamos bien, pero si encontráramos a algún príncipe o princesa azul con una importante dote", Kutxabank "no sería refractario a nada" porque "está en el mercado", si bien "no tomaría la iniciativa por modas" sino que habría que analizarlo "con mucha racionalidad", sentenciaba.

Veremos cómo evoluciona el mapa financiero en España, pero lo que sí parece claro es que en los próximos años el sector bancario español va a cambiar radicalmente. Una nueva vuelta de tuerca a un mercado que en los últimos años se ha convertido, según datos del Banco Central Europeo, en el tercero más concentrado de Europa por detrás de Holanda y Bélgica.