Carlos Torres, próximo presidente del BBVA y Onur Genç, futuro consejero delegado de la entidad.

Carlos Torres, próximo presidente del BBVA y Onur Genç, futuro consejero delegado de la entidad.

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Los 6 retos que la dupla Torres - Genç tiene ante sí al frente del BBVA

Carlos Torres, presidente in péctore del BBVA, ya tiene pareja de baile al frente del banco. Se trata de Onur Genç que hasta ahora se ocupaba de dirigir la filial del BBVA en Estados Unidos. En concreto, era el CEO de BBVA Compass y country manager de BBVA en el país. 

Será a partir del 1 de enero cuando los dos ejecutivos tomen las riendas del BBVA, una vez que Francisco González dé un paso al lado y deje las manos libres a su sucesor y su nuevo hombre fuerte. Una pareja que tiene ante sí el reto de seguir impulsando al segundo mayor banco del país en un entorno en el que lograr unas décimas de rentabilidad es poco menos que una guerra diaria.

Transformación digital

Esa batalla por la rentabilidad es la que libra el BBVA a través, en parte, de la tecnología. Con Torres como máximo exponente de la digitalización del banco durante sus años como número dos, ha logrado mejorar su eficiencia; es decir, abaratar sus costes.

El nombramiento de Genç va en esa línea, ya que también es uno de los mayores defensores de la transformación tecnológica. De hecho, ha impulsado la digitalización de la filial en Estados Unidos, y cuando abandonó Turquía en 2017, la división en ese país era una de las que mayor desarrollo llevaba en el apartado tecnológico. 

La eficiencia

Esa palanca de costes, el llamado ratio de eficiencia, se sitúa en el 49,6% Es decir, que para lograr 100 euros necesita gastar algo más de 49 euros. Cuanto más bajo sea, más eficiente se es. Así que ese será uno de los capítulos que Torres y su nuevo consejero delegado tendrán que seguir impulsando de cara a los próximos meses.

Los costes serán vitales dado que no se prevé que la mejora de los tipos de interés vaya a llegar a corto plazo. En el 0% en este momento, el Banco Central Europeo podría comenzar a subirlos el año que viene. O no. Una situación que lastra los ingresos de buena parte del sector financiero, ya que -entre otras cosas- no permite repreciar las hipotecas.

Torres y Genç tendrán también que hacer frente al riesgo emergente del BBVA. Es decir, a su presencia en México y Turquía, dos países que en estos momentos le están generando más de un quebradero de cabeza a la entidad.

México

El caso de Bancomer, en México, es el más delicado. Actualmente supone el 40% del beneficio del grupo, y allí su modelo está en jaque ante el riesgo de que el Congreso pueda limitar las comisiones que las entidades financieras cobran a sus clientes.

Cierto es que el presidente López Obrador quiso tranquilizar al sector financiero hace unos días asegurando que los cobros a la clientela no desaparecerían a corto plazo. Sin embargo, la Comisión Federal de Competencia económica Mexicana ha instado al Senado a pedir un informe detallado acerca de las comisiones que deben eliminarse.

Cuestión aparte será la que tendrán que lidiar los flamantes presidente y consejero delegado del BBVA en Turquía. Allí, a través del Garanti (49,8%) el banco azul se juega parte de la reputación de la nueva dirección. Aunque de la mano de Francisco González, el nuevo presidente ha sido el máximo impulsor de la apuesta por un país que está resultando más complejo de lo previsto inicialmente.

Turquía

“Es un gran banco y estamos muy cómodos allí”, decía Torres en la última presentación de resultados. No obstante, reconocía que el trimestre del BBVA (con 4.323 millones de euros, con influencia de la venta del negocio en Chile) se había visto afectado por la debilidad de la lira turca, así como por las condiciones macroeconómicas del país.

Sin embargo, Torres tiene confianza en que las últimas medidas adoptadas por el Banco Central de Turquía (con un aumento de tipos hasta el 24%) ayuden a frenar el ‘calentón’ de una economía que cuenta con una inflación que cerrará el año por encima del 11%, en parte por la burbuja crediticia que se vive en el país fruto de su evolución económica.

La llegada del nuevo CEO, que conoce francamente bien el negocio en el país, será de ayuda para tratar de avanzar en el crecimiento de una filial que en este momento aporta el 10% de los resultados del grupo. 

Carlos Torres y Onur Genç tendrán que decidir también, a partir de ahora, cómo debe crecer el banco. Es cierto que México y Turquía  están dando dolores de cabeza, pero también lo es que la internacionalización juega a su favor y le permite compensar los ciclos de las distintas economías.

Como muestra, un botón: España supone ahora mismo el 23% del beneficio, mientras que México supone el 40%. Así que no sería extraño que buscase probar suerte en otros mercados. ¿Comprando bancos? No parece que le interesen al nuevo presidente, pero sí es posible que se decida a hacer apuestas digitales a través de neobancos que le permitan entrar en nuevas geografías.

España

Evidentemente, tanto Torres como Genç tendrán que mirar a nuestro país. El BBVA ocupa la tercera posición en el mercado por detrás del Santander y Caixabank en depósitos. Para recuperar posiciones, la entidad lleva meses ya tratando de captar recursos fuera de balance que le permitan crecer en nuestro país.

De hecho, en este momento -y según datos de Inverco- el BBVA es el segundo mayor grupo de gestión de fondos y sociedades de inversión. Cuenta con un patrimonio de 65.300 millones de euros en activos bajo gestión, sólo por detrás de Caixabank, que gestiona 75.383 millones de euros.

Una opción, aunque descartada siempre por Torres -al igual que en el mercado internacional- es la de comprar alguna entidad mediana. De hecho, los rumores (al igual que con Caixabank) de una posible fusión con Bankia siguen estando encima de la mesa.

La bolsa 

El otro gran frente al que Torres y su consejero delegado tendrán que hacer frente es el de la Bolsa. Evidentemente en un entorno de tipos de interés al 0%, con márgenes cada vez más reducidos y con problemas en dos de sus principales mercados internacionales, parece complejo que el precio de la acción acompañe.

No es algo exclusivo del BBVA, es algo con lo que todo el sector financiero debe luchar, pero la entidad azul se ha dejado un 27% en lo que llevamos de año.

Torres señalaba hace unas semanas que los inversores no valoran lo suficiente las fortalezas del banco: aumentos del beneficio, una de las mejores ratios de eficiencia del mercado, y los ingresos suben a ritmos del 10%.

¿Por qué? Para el todavía consejero delegado del BBVA se debe, sobre todo, a factores externos como la inestabilidad generada en México por las medidas proteccionistas de Trump; la situación en Turquía y las dudas que hay alrededor de todo el sistema financiero. “Incertidumbre y miedos que el mercado tiende a exagerar”, sentenciaba.