Jaime Elizondo, presidente de Cemex y Christian Gut, CEO de Prosegur.

Jaime Elizondo, presidente de Cemex y Christian Gut, CEO de Prosegur.

Empresas El merodeador

A LOS LEONES: Jaime Elizondo (Cemex) y Christian Gut (Prosegur)

Jaime Elizondo se enfrenta a más despidos y futuro muy incierto para Cemex en España

Cemex ha ratificado el cierre de dos de sus siete fábricas de cemento en España y el ERE para sus 200 trabajadores. La compañía, de la que Jaime Elizondo es presidente para Europa, ha aceptado no implementar este ajuste hasta fin de año y participar durante este tiempo en una "mesa de trabajo" con el Ministerio de Industria para "buscar alternativas de industrialización que permitan paliar los efectos" del cierre.

Cemex ha optado finalmente por formar parte de dicha mesa de trabajo con Industria, pero no para replantear su ajuste, sino para contribuir en la "búsqueda de proyectos industriales alternativos" para las dos fábricas en las que dejará de producir cemento, situadas en Gádor (Almería) y Lloseta (Baleares), y soluciones que "minimicen el impacto en el empleo".

La multinacional mexicana, que emplea en España a un millar de trabajadores, no levanta cabeza. En los años 2012 y 2013 acometió una serie de recortes en el país, que supuso dos EREs para un total de 436 trabajadores, y la venta de una fábrica de Barcelona. Ahora atribuye el ajuste "a la drástica y continuada caída de la demanda de cemento" y al "incremento de los costes de operación por al cambio de normativa europea del CO2”. Unos argumentos que no adelantan nada bueno para el futuro de la compañía en España

Christian Gut (Prosegur) se topa con la hebilla de un cinturón y con las divisas.

Christian Gut, el consejero delegado de Prosegur, se topaba estos días con un problema inesperado: una hebilla de cinturón con forma de granada ha puesto en jaque a sus agentes en la estación de Sants y ha hecho dudar sobre la fiabilidad de los protocolos de seguridad que aplican. En teoría, los agentes de Prosegur a los que contrata Adif tendrían que haber notificado a los Mossos la incidencia en lugar de esperar media hora para hacerlo, lo que provocó que la pasajera de la hebilla con forma de granada pudiese subirla en su maleta al tren.

Lo peor no es que fuese una falsa alarma, es que se detectó un objeto sospechoso y se le franqueó el paso, lo que forzó a revisar los trenes y provocó retrasos en la estación. Hasta la llegada a Atocha no se descubrió el 'fregado'.

A la crisis de la hebilla se suma el anuncio de movilizaciones por los trabajadores de seguridad de la estación de Delicias de Zaragoza, a partir del 5 de diciembre, para quejarse por la retirada de un complemento salarial. 

Asimismo, Prosegur anunciaba recientemente un beneficio de 155 millones de euros en los nueve primeros meses de 2018, un 2,2% menos comparado con el mismo período de 2017, debido principalmente al fuerte deterioro de las divisas y el empeoramiento macroeconómico en Iberoamérica.

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