Un parque eólico en pleno mar, una instalación fotovoltaica en India o una prospección petrolífera en África. Las empresas del sector energético ponen en marcha cada año decenas de proyectos en distintas partes del mundo. Lo hacen gracias a equipos que contratan en el país de destino pero también de sus propios trabajadores desplazados a terreno.

Noticias relacionadas

Para 2019, se espera que el incremento del precio del petróleo y las tensiones comerciales den un empujón a los precios de los viajes de las empresas del sector energético, razón de más para poner la lupa sobre los presupuestos y mantenerlos controlados.

Esta es una de las conclusiones del informe de 'Previsiones de viajes para los sectores de la energía, minería y recursos naturales' que elabora la división Energy, Resources y Marine de Carlson Wagonlit Travel (CWT). Otra es que este repunte del precio del crudo ha hecho que las energéticas se mantengan "optimistas" respecto a sus planes de inversión y los proyectos que ya tienen en marca, pero "con cautela y enfocadas en la reducción de costes y en lograr mayores eficiencias”.

Los viajes corporativos son un coste y un desafío para las empresas de estos sectores. Implican un complejo equilibrio entre el confort de sus trabajadores en el destino al que se desplazan con un estricto control del gasto para mantener las eficiencias logradas en los últimos años. 

“Trasladar al personal a lugares remotos puede ser complejo. Damos fe de que nunca se trata de un proceso sencillo, requiere muchos pasos. En ocasiones, nuestros clientes tienen que combinar reservas comerciales con desplazamientos terrestres locales, vuelos chárter, viajes en helicóptero, gestión de campamentos o barracones…”, explica a EL ESPAÑOL Raphaël Pasdeloup, vicepresidente senior y director global de la división Energy, Resources y Marine de CWT.

La firma especializada en viajes corporativos cuenta con una división específica para los clientes de estos sectores y, según su principal ejecutivo, en la mayoría de las ocasiones la logística para la gestión de estos equipos que hay que desplazar tiene margen para ser optimizada.

“Las personas encargadas de los viajes de negocios y los responsables de la gestión no comercial de la fuerza de trabajo son distintas y el software que utilizan para esta gestión también suele ser diferente”, explica en referencia a las herramientas tecnológicas que ha desarrollado CWT para “integrar lo sistemas externos de gestión de personal y logística de las empresas con los sistemas de reserva comerciales”.

Además de reducir los errores en el proceso, esta herramienta “ahorra dinero a las empresas”, asegura el ejecutivo. ¿Y si surge un imprevisto? “Es esencial tener un plan B y recursos que puedan dar respuesta a lo inesperado”, asevera. “Una interrupción en un vuelo puede implicar que la tripulación de una plataforma petrolífera no pueda rotar y eso puede detener o retrasar el tiempo de trabajo en una planta, algo que puede terminar costando millones a una compañía”, agrega.

Más viajes, coste controlado

Según el estudio de CWT, “el alza de precios anticipa más inversiones”. En consecuencia, es más que posible que las empresas destinen más recursos a desplazar a sus trabajadores, consolidando el repunte que desde la gestora de viajes dicen haber observado ya este año.

“Este año hemos visto una recuperación de los viajes. Si miramos nuestra cartera de clientes, la tendencia que estamos viendo es de un incremento en las transacciones/viajes del 8% y de entre un 2% y un 25% en función de los clientes”, indica Pasdeloup.

Aunque hay más movimiento, se hace con cautela, asegura el ejecutivo de CWT. “Las empresas siguen centradas en controlar sus costes y conseguir mayores eficiencias”, señala Pasdeloup en referencia a una postura que fue necesario adoptar tras las vacas flacas de 2016 y que les ha servido para ganar agilidad y eficiencia.

Además, aunque las perspectivas del mercado son optimistas, agrega, la inseguridad que causan tanto tensiones políticas -entre las que destaca la amenaza de romper acuerdos comerciales por parte de Estados Unidos-, como la inestabilidad económica de ciertos mercados mantienen las alertas activas. “Estos factores dificultan dar una previsión del número de pasajeros (que se prevén para el próximo año) ya que cualquier cambio (en la coyuntura internacional) tendría un efecto dominó sobre la economía”, remata también con cautela Pasdeloup.

Billetes y hoteles más caros

Para las energéticas, 2019 será un año en el que equilibrar el optimismo con este control de costes. Si bien el alza del precio del petróleo es bueno para el negocio de muchas, les pasará factura a la hora de comprar billetes de avión para sus viajes corporativos por el encarecimiento del combustible.

De forma global, CWT estima este incremento de precios del pasaje aéreo en un 2,6%; en España, el repunte se situaría en un 6,7%, por encima de la media europea. Pero hay otro factor al que se enfrentan en la batalla por contener los costes: la “creatividad” que han demostrado las aerolíneas para diseñar costes complementarios que elevan el precio de sus ‘tarifa chollo’. ¿Qué pueden hacer las empresas para controlar esta partida de gasto? Buscar las tarifas que salgan más económicas sin dejarse llevar por la que parece más barata.

“Las tarifas más bajas tienen muchas restricciones (sin equipaje facturado o con pago por elección de asiento, por ejemplo) y, a menudo, los costes adicionales hacen que aumente el precio final”, señala el ejecutivo de CWT que pone sobre la mesa la necesidad de atender a la política de cambios y cancelaciones, que en las tarifas más baratas no se permite y lleva a perder la reserva completa. “Una tarifa menos restringida puede ser una mejor opción”, apunta.

La segmentación de las tarifas de las aerolíneas ya da sus frutos, agrega el experto. Desde 2015, el número de asientos reservados en premium economy, a caballo entre la clase business y la turista, ha pasado de 1,23% del total -dentro de los datos que gestiona CWT-, a un 7% en 2017. “Es probable que la tendencia evolucione este año y en 2019”, sostiene Pasdeloup. Lo curioso está, destaca, en que este aumento de la clase premium economy no se ha dado “en detrimento de la clase business, sino de la turista”. 

“En función de la empresa, las diferencias son notables, pero la tendencia general parece ser un mayor respeto por la comodidad y las preferencias del viajero. Esta es una tendencia saludable que probablemente conduzca a un mayor cumplimiento de las políticas y a una población de viajeros más satisfecha”, considera.

Otro aspecto a tener en cuenta es el alojamiento. En un entorno de precios hoteleros al alza, con un repunte del 3,7% a nivel global y de 8,5% en España para el próximo año, Pasdeloup recomienda a las empresas tener claras sus necesidades a través de análisis periódicos y, salvo que se reserven más de 150 noches por año en un determinado país, no perder el tiempo en negociaciones con el hotel y utilizar servicios integrados que les ayuden a "lograr las mejores tarifas en establecimientos en que el volumen de reservas sea bajo”.

¿Y cómo gestionan los viajes las grandes energéticas? En el caso de Repsol, un departamento propio gestiona directamente con las agencias de viaje para que utilicen "las mejores tarifas". Se controla, además, que se apliquen unas normas de viaje, explican desde la compañía.

"Repsol negocia de primera mano acuerdos dinámicos con compañías aéreas, hoteles, agencia de alquileres de coche, etc.", indican. Esta relación directa les permite contratar los servicios que mejor se adaptan a su negocio y al "presente de los distintos proyectos internacionales". "La compañía tiene la certeza de que la opción escogida es siempre la mejor", sostienen estas fuentes.

Seguridad de los trabajadores desplazados

Pero además de los desplazamientos o dónde alojar a los trabajadores, su seguridad en el destino es clave para las empresas. “La seguridad y protección son siempre motivo de preocupación para los sectores de la energía, recursos naturales y marinos”, agrega el ejecutivo de CWT debido a que muchos de sus mercados clave o centros de producción están situados en áreas “volátiles”.

Como ejemplo pone la situación en varios países de Latinoamérica, donde los Gobiernos o las economías son inestables: “Venezuela es el ejemplo más flagrante en este momento”, apunta. Otro ejemplo son las zonas mineras en África, donde los trabajadores están en regiones amenazadas por grupos islamistas.

El abanico de circunstancias de las que ocuparse es amplio: desde la evacuación de grandes plataformas hasta la expatriación, localización y asistencia de viajeros en todo el mundo. La agencia cuenta con procesos de gestión de crisis, con alertas y seguimiento de los viajeros, pero en muchos casos son las propias empresas las que desarrollan sus propios protocolos de actuación.

Desde Siemens Gamesa indican a este periódico que dado su gran número de empleados moviéndose por todo el mundo o que han sido trasladados a otro país, "una adecuada planificación de la seguridad es prioridad para la compañía".

El fabricante de aerogeneradores evalúa el riesgo de cada país "y proporciona a los empleados directrices y consejos de seguridad adaptados a su destino". Por ejemplo, la compañía aconseja viajar siempre de día y tiene servicios de transporte homologados para los distintos países, señala. Y, en caso de emergencia, tiene un equipo disponible 24 horas que monitoriza posibles riesgos y advierte a los empleados.

Para Repsol, presente en 37 países, la seguridad es un "factor primordial" y opera con las "compañías referentes en su sector". Desde su departamento de seguridad corporativa, además, se encargan de validar los alojamientos en los que se quedan sus equipos en cada país, agregan desde la compañía.