El presidente de EEUU, Donald Trump.

El presidente de EEUU, Donald Trump. REUTERS

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La política de las zapatillas: Trump divide hasta a los fabricantes de deportes

Apoyar o criticar a Trump desde que fue elegido ha supuesto una constante fuente de boicots y contraboicots para las grandes marcas.

Lo comentaba con sorna el presentador del Daily Show, Trevor Noah. Muy pronto, en lugar de preguntar por la cámara de aire o si es para corredores pronadores o supinadores, los clientes de las tiendas de deportivas empezarán a preguntar a los dependientes por la inclinación política de la marca

No es tan difícil de imaginar. "¿Por favor, podría decirme si estas zapatillas están fabricadas en EEUU y son las favoritas de los neonazis locales porque en una ocasión el fabricante apoyó públicamente a Donald Trump?". La respuesta está clara: ¿de qué talla quiere sus New Balance?

"¿Podría ponerme unas carísimas zapatillas liberales para que pueda ir corriendo a quemarlas? Me interesan especialmente si la marca ha utilizado como imagen pública a un atleta de la NFL por arrodillarse durante el himno para expresar su condena al racismo. En este caso, toca comprarse unas Nike.

El anuncio de Nike, con Colin Kaepernick

Si queremos mirar al pasado, la política de las zapatillas se remonta al siglo XX, aunque muchas veces tenía más que ver con las guerras que con las redes sociales. Los hermanos Adi y Rudof Kessler, fundadores de Adidas y Puma, respectivamente, se odiaban como pocos empresarios en la historia de los negocios.

Ambos estuvieron inscritos en el partido nazi alemán, pero eso no les impidió fichar a Jesse Owens para la empresa que tenían entonces, la Gebrüder Dassler Schuhfabrik. Al parecer, Rudolf era el más nazi de los hermanos y fue encarcelado por las fuerzas aliadas, presuntamente por la información facilitada por Adi. 

De todos estos casos el más reciente es la elección de Colin Kaepernick para protagonizar el anuncio de Nike. Aunque la acción bajó un par de dólares tras convertirse en trending topic por los anuncios de boicot, lo cierto es que si los conservadores se han dado cuenta ahora de que se trata de una compañía liberal, es que no habían prestado mucha atención hasta ahora. O que no leyeron la carta en la que la compañía criticaba las políticas migratorias del presidente.

Motivos económicos para ser liberal

Nike no sólo es abiertamente liberal, sino que tiene motivos económicos para serlo. Arrodillarse ante el himno para criticar el racismo puede ser dañino para un baby-boomer, votante de Trump que viva en el cinturón del óxido de EEUU, pero lo es menos para la población joven que compra zapatillas caras, tiene mayor diversidad étnica y vive en zonas urbanas.

Eso por no hablar, claro está, del hecho de que las fábricas chinas de zapatillas de Nike y otras empresas están en el ojo del huracán de la guerra de tarifas iniciada por el presidente de EEUU.

Si Nike ha trabajado por la diversidad y ha apoyado tanto a Obama como al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, New Balance optó tras la victoria de Trump por apoyar al presidente.

Lo hizo tras las elecciones y fue una forma de agradecer al presidente por sus intenciones de renunciar a dicho acuerdo. New Balance, a diferencia de Nike, ha mantenido la fabricación en EEUU y ha utilizado el lema 'hecho en América' en numerosas campañas. 

Sin embargo, esto provocó que los extremistas de ultraderecha estadounidesen afirmasen que las New Balance eran las zapatillas del pueblo, y que los liberales boicoteasen a la marca del mismo modo que ahora se está haciendo con Nike. Y a río revuelto, ganancia de pescadores: Reebok se ofreció a regalar zapatillas a los clientes descontentos de New Balance. 

En este baile, quien peor lo ha tenido probablemente es Kevin Plank, el CEO de Under Armour. Inicialmente apoyó a Trump y formó parte de su consejo de asesores empresariales, lo que le provocó problemas con los liberales (y con su estrella Stephen Curry). Cuando reconsideró su posición, empezó el boicot de la extrema derecha. 

Quién es quién

¿Y qué hacen el resto de marcas? Asics también ha criticado a Trump por sus políticas migratorias. "No juzgamos a alguien si corre deprisa o despacio o si su entrenamiento es duro o sencillo, y desde luego no vamos a juzgar a nadie por dónde han nacido o cómo practican la religión", señalaron en un comunicado. Es, por cierto, una marca muy presidencial: la vistieron Clinton, Bush y Obama, aunque el primer presidente afroamericano utilizaba Nike para jugar al baloncesto.

Adidas, por su parte, juega a varias bandas. Sigue manteniendo la línea Yeezy de Kanye West, uno de los pocos fans del presidente entre las grandes estrellas del entretenimiento y un hombre capaz de decir que la esclavitud fue optativa. También fabrica las zapatillas Stan Smith que ha llevado en alguna ocasión Melania Trump. Putin le regaló uno de sus balones al presidente de EEUU, generando muchos titulares sobre el chip que llevaba en su interior. En Davos, Trump se sentó a la mesa con el CEO de la alemana, Kasper Rorsted. Sin embargo, eso no ha impedido a la marca criticar iniciativas como la ley migratoria que vetaba a musulmanes en EEUU. Curiosamente, Puma también criticó a Trump por lo mismo. ¿Qué habrían pensado de eso los hermanos Dassler?