José Antonio Álvarez, CEO del Santander, en su comparecencia en el Congreso.

José Antonio Álvarez, CEO del Santander, en su comparecencia en el Congreso.

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El Santander pide a Sánchez prudencia porque hay riesgos para la economía

El banco Santander ha vuelto a la carga contra los globos sonda impositivos que ha lanzado el Gobierno en las últimas semanas. Ha sido de nuevo su consejero delegado, José Antonio Álvarez, el que ha reclamado al Gobierno ser “responsables y prudentes en la toma de decisiones para no generar incertidumbres”.

Para el CEO del mayor banco de España la economía española lleva seis años creciendo, pero “hay riesgos cada vez mayores”, por lo que es necesario “mantener la competitividad empresarial” y la confianza de los inversores internacionales. Su receta para que las finanzas del país sigan creciendo pasan por “atraer inversión con un marco estable de inversión a largo plazo”.

Esa confianza que reclama Álvarez pasa por evitar evitar grandes subidas impositivas, en especial a los bancos, porque de hacerlo “no se ayuda a que la banca haga su labor de financiar” el crecimiento de la economía española. Además, ha insistido una vez más en que la banca española paga un tipo en el impuesto de sociedades del 30%; cinco puntos más que el resto de compañías.

Sin beneficios

Unas palabras que ha pronunciado ante la comisión de investigación del sistema financiero que se celebra en el Congreso de los Diputados. Allí ha explicado, como ya hizo en la presentación de resultados del primer semestre, que “el grupo Santander no gana dinero en España”, ya que al sumar la actividad bancaria, el centro corporativo y la división inmobiliaria el resultado es que “no generan beneficios”. Es decir, que los 7.516 millones de beneficio de la entidad provienen íntegramente del mercado exterior.

Según Álvarez, el Santander “es el banco con mayor carga fiscal en Europa”, al alcanzar el 36% frente al 25% de otras entidades comparables. ¿Y cómo contribuye la entidad que lidera Ana Botín a la economía española? Pues según Sánchez con 403 millones de IVA que no se puede repercutir; 455 millones en Seguridad Social; 60 millones por la prestación patrimonial sobre los DTAs; 80 millones por el impuesto sobre depósitos, y otros 132 millones en otro tipo de impuestos. En total, 1.130 millones de euros.

No es la única reivindicación que ha hecho el CEO del banco, porque al igual que han hecho el resto de sus competidores en el Congreso, ha defendido el papel del sistema financiero en estos años. Ha pedido “dejar de estigmatizar a la banca” porque “cumplen de manera eficiente sus funciones críticas”, ha sentenciado.

El origen de la crisis 

También ha insistido en que los bancos “han ayudado a la resolución de la crisis financiera” gracias al apoyo que brindaron al rescate de las cajas quebradas, pero también “sin pedir un solo euro de ayuda pública a su propia reestructuración”.

Sobre el origen de la crisis financiera, el máximo responsable del Santander cree que se sitúa en una doble vertiente: una crisis macroeconómica internacional, pero también en factores domésticos de España.

Más de 6.000 millones a las cajas 

Entre esas causas internas destaca el crecimiento concentrado en el inmobiliario; el hecho de que el 55% del sector financiero estuviera en manos de cajas de ahorro “con procesos de gobernanza ligeros”, y la excesiva dependencia del ahorro externo para financiar la economía española.

En cuanto a las cajas de ahorro, Álvarez ha recordado ante los diputados que su entidad ha contribuido con 6.100 millones de euros a su rescate. 

Lo que sí ha reconocido es que "tanto cajas como bancos fuimos excesivamente optimistas en la concesión de crédito, especialmente en el relacionado con el sector inmobiliario". Álvarez también ha señalado que "deberíamos haber sido más restrictivos, aunque no es fácil restringir el crédito en épocas de bonanza".