El presidente de El Corte Inglés, Jesús Nuño de la Rosa, tiene claro cuál debe ser su objetivo a corto plazo: recuperar la unidad en los grandes almacenes, algo que debe ser “norma fundamental y base de nuestra fortaleza”, según dijo este domingo a sus accionistas durante la junta en la que se certificó que comenzaba una nueva era tras el adiós de Dimas Gimeno a los grandes almacenes.

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Su trabajo irá encaminado a restañar las heridas que ha dejado el pulso del expresidente contra las hermanas Álvarez (y la mayor parte de los accionistas) tras perder sus funciones ejecutivas el pasado mes de octubre. No sólo por el tiempo perdido para modernizar la estrategia de El Corte Inglés frente a sus rivales; también por el desgaste entre accionistas y empleados que han visto cómo el nombre de los grandes almacenes iba ligado a una guerra de poder que, en realidad, era el traslado de un enfrentamiento familiar a la empresa en la que invierten.  

El primer paso está dado con la renovación del consejo de administración aprobada este domingo. El economista Fernando Bécker acompañará a Manuel Pizarro como independientes; la familia Areces, representada por Corporación Ceslar, volverá al consejo de administración tras ser expulsados por Gimeno en 2015, tal y como avanzó EL ESPAÑOL; los históricos Florencio Lasaga y Carlos Martínez-Echevarría pasan a ser consejeros externos y Paloma García Peña, representante de Cartera Mancor, renueva el sillón en el consejo.

Con estos mimbres, con los que Nuño de la Rosa quiere profesionalizar el consejo de administración (pero contando con los principales accionistas) toca ponerse a trabajar. Se trata de un órgano que cuenta con el respaldo del 99% de los accionistas, por lo que tiene legitimidad suficiente para tomar decisiones de calado que transformen El Corte Inglés; aunque lo más importante en este momento será convencer a las agencias de rating de que la paz ha vuelto a la sede de Hermosilla 112.

¿Para qué la necesita? Básicamente para lograr cerrar con éxito una emisión de 1.200 millones de euros que está paralizada desde hace meses. Un dinero que debe sustituir el crédito que recibió el grupo fruto de la refinanciación de los 3.600 millones de euros de deuda que tienen los grandes almacenes.

Una vez que consiga lanzar esa emisión, El Corte Inglés debería ser, prácticamente, una balsa de aceite. En especial porque, poco a poco, el nuevo presidente va confeccionando su equipo de dirección y, al mismo tiempo, trabaja con los representantes sindicales para trasladarles cuáles son las directrices que regirán el trabajo de los grandes almacenes en los próximos meses.

El plan estratégico

El plan estratégico de Nuño de la Rosa, confeccionado junto al consejero delegado, Víctor del Pozo, contempla tres puntos básicos. El primero, seguir apostando por ser el referente para las marcas internacionales, de modo que todas quieran tener presencia en la compañía. Para ello avanzarán en los acuerdos con marcas "líderes o relevantes" en las diferentes áreas. Algo lógico si se tiene en cuenta que cerca de un 70% de la facturación de los centros comerciales proviene de los corners que alquilan a las diferentes firmas.

Un segundo pilar será el de avanzar con paso firme en la estrategia digital de la compañía, pero apostando al mismo tiempo por la omnicanalidad. Es decir, exprimir al máxima las oportunidades del canal online y el canal tradicional, pero intentando también que ambos trabajen de forma conjunta para ofrecer nuevos servicios a los clientes.

El tercer y último pilar será la internacionalización. Sin descartar que, en un momento dado, se pueda abrir algún centro de El Corte Inglés en otro país, parece que la idea inicial es la de apostar por la exportación de las marcas propias. Hasta el momento ya envía al exterior productos de alimentación, moda y hogar.

Por ejemplo, el pasado mes de julio los grandes almacenes firmaban un acuerdo con el grupo alemán Karstadt para vender allí las marcas deportivas Boomerang y Mountain Pro, iniciativa que se quiere incentivar de cara a los próximos meses.

Con esta estrategia El Corte Inglés confía en poder hacer frente a sus rivales tradicionales, pero también en ser capaz de plantar cara a nuevos operadores como Amazon en el canal online. Todo ello con el objetivo de equilibrar su salud financiera, reducir su deuda (para lo que también ha puesto en marcha un plan de desinversiones de locales) y conseguir una marca que atraiga a nuevos públicos.

Un trabajo arduo y complejo el que tiene por delante el nuevo El Corte Inglés de Nuño de la Rosa, que -al menos- ha logrado ya acabar con la batalla judicial en la que Dimas Gimeno había embarcado a la compañía. Tras el acuerdo alcanzado con el expresidente, que cobrará un finiquito cercano a los ocho millones y medio de euros, éste se compromete a retirar las demandas presentadas contra los grandes almacenes por su cese como presidente.

¿Saldrá a Bolsa?

Ahora mismo la respuesta es no. Es cierto que el jeque Al Thani tiene una opción para forzar que se estudie esa posibilidad, pero eso no significa que se tenga que llevar a cabo. Fuentes consultadas en el consejo de administración reconocen que en el corto plazo es imposible que se produzca: ni el recorrido económico en los últimos años ni los cimientos actuales de la empresa son propicios. Así que, por el momento, El Corte Inglés continuará operando como una empresa familiar que, a buen seguro, tratará de recuperar el espíritu de Isidoro Álvarez sin guerras en el horizonte.