Imagen de un coche autónomo de Uber.

Imagen de un coche autónomo de Uber.

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Los coches autónomos ponen a prueba al sector en los próximos diez años

El año 2040 es la fecha en la que el sector de los automóviles se ha marcado para dar el paso definitivo para la implantación del coche. Y casi todas las firmas europeas y mundiales se han puesto el mono de trabajo para que el asfalto esté inundado de la nueva realidad a la que se enfrenta la automoción.

Pero, aunque de primeras, puede parecer una fecha lejana, según el  informe de Oliver Wyman "La futura estructura de la industria del automóvil - FAST 2030” desvela las siete tendencias que cambiarán drásticamente la industria del automóvil de aquí a 2030. Esto provocará que estos 12 años serán de actividad frenética para el sector.

En dicho estudio se asevera que la producción de coches se aumentará un 30% en la próxima década, es decir que habrá hasta 120 millones de unidades más que hasta ahora. Sin contar, claro está, los que acaban en el desguace. En este sentido, y ante la avalancha de nuevos conceptos que tendremos que aprendernos, en el informe se resaltan siete desafíos que deben enfrentarse fabricantes y proveedores.

Movilidad eléctrica y compartida

De todo lo que se lleva hablando y escribiendo a cerca de la movilidad del futuro, lo que parece claro es que compartiremos coche y ese vehículo será eléctrico. Se espera que, para 2040, Europa aumente en un 95% el uso del vehículo compartido, tanto en alquiler como bajo demanda, como Uber, en comparación con el uso del vehículo en propiedad, el avión o el tren.

En EEUU este porcentaje llegará a representar un 114%, por debajo de 358% que se prevé que aumente el uso del vehículo compartido en China. Aun así se espera que el impacto global de esta tendencia en las ventas de vehículos en propiedad en 2025 sea muy limitado, en concreto se prevé una disminución de un 1% en el total de las ventas.

Grandes gigantes digitales han anunciado la introducción de vehículos autónomos en el futuro cercano. Es probable que la cadena de valor en la conducción autónoma se desplace desde la fabricación tradicional de automóviles hasta la introducción de bienes y servicios tecnológicos ofrecidos por compañías tecnológicas y de telecomunicaciones. En este contexto la convergencia entre industrias, es decir, cooperaciones bilaterales y multilaterales entre fabricantes de automóviles y proveedores que no son de automóvil (gigantes tecnológicos), así como la cooperación académica con universidades y centros de investigación será de suma importancia.

En este sentido, Joern Buss, socio de Oliver Wyman y autor del informe "La industria del automóvil se enfrenta a una tormenta perfecta entre la nueva tecnología transformadora y un cambio en el comportamiento del cliente". "Existirán momentos complicados en el futuro, que no solo afectarán a los fabricantes sino también a los proveedores, muchos de los cuales deberán reevaluar sus estrategias de negocio actuales para seguir siendo competitivos en el futuro".

Si bien el crecimiento de la industria del automóvil global será positivo, irá acompañado de importantes cambios estructurales y un aumento en la presión de los costes para los cuales la industria no está preparada.

China gana terreno en el segmento premium

La creación de valor en la industria automotriz mundial cambiará significativamente a favor de los mercados emergentes. Según el estudio, América del Norte, Europa, Japón y Corea perderán 10 puntos porcentuales de su participación en la creación de valor en los mercados emergentes para 2030.

En palabras de Joern Buss "China superará en un periodo relativamente corto a Europa y tomará una posición de liderazgo en la fabricación”.

Europa continuará dominando el segmento premium en 2030, manteniendo el 50% de la creación de valor total y contará con la participación de China en el segmento premium que aumentará su presencia del 13% al 20%.