Imagen de los nuevos modelos de Harley Davidson.

Imagen de los nuevos modelos de Harley Davidson.

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Harley Davidson persigue la salvación aunque le cueste la furia de Trump

La firma muda parte de su producción a Europa en menos de un año.

Cumple 115 años este año. Y ha decidido que ya es lo bastante mayor como para independizarse y salir de casa. Lo hace, además, tras discutir con su ‘tutor’. La mítica Harley Davidson se ha enfrentado, nada más y nada menos, que al presidente de Estados Unidos.

Donald Trump -una vez más- está enfurecido. La última víctima del presidente ha sido Harley Davidson, una de las compañías más representativas de Estados Unidos. La mítica firma de motociclismo, santo y seña de la libertad durante el siglo XX, asegura que tiene que salir del país norteamericano para fabricar una parte de sus modelos. De lo contrario, sus cuentas seguirán tiñéndose de color rojo. Hecho que choca con el patriotismo y con el férreo proteccionismo del presidente de Donald Trump.

Entre la espada y la pared

La guerra comercial desatada por Estados Unidos, con Asia primero, y con Europa después, ha provocado que la fabricante tenga que acometer una de sus decisiones más importantes desde su fundación. En un plazo de entre 9 y 18 meses, Harley Davidson pasará a ensamblar parte de sus motos en nuevos territorios.

La compañía con sede en Milwaukee (Wisconsin) explicó en una presentación con accionistas que se verá obligada a fabricar fuera del país debido a los altos costes que tendrá que hacer frente si la Unión Europea o los países asiáticos siguen acribillando a las empresas estadounidenses con altos impuestos por importar sus productos. Unas tarifas consecuencia a los impuestos estadounidenses al acero.

Para Harley no es plato de buen gusto, ni mucho menos. Según Jesse Cohen, analista de investing.com, marcharse no es “la gran prioridad de la firma, pero representa la única opción sostenible para que sus motocicletas sean accesibles para los amantes de la marca”. La diferencia es grande: varios miles de euros por cada burra.

Para Harley Davidson, a pesar de mamar la cultura estadounidense desde su fundación, Europa es territorio sagrado. De hecho, es la segunda región que más peso tiene en sus ventas. Durante 2017, se adquirieron 39.800 unidades, lo que representa un 7,4% más que en el año 2016. Lo mismo pasa con Asia, que consiguió 'colocar' un total de 30.300 motos por las 24.500 del año anterior, mejorando sus datos en un 24%. Estados Unidos sigue siendo su hábitat principal (148.000 unidades vendidas), pero su porcentaje se contrajo hasta un 8,5%, como si de una premonición se tratase.

Las alarmas, por tanto, están encendidas. Y más aún tras la presentación de unos resultados anuales poco alentadores. Harley Davidson cerró el año pasado con un beneficio neto de 521,75 millones de dólares (unos 419 millones de euros al cambio actual), lo que supone una caída del 24,6% respecto al 2016.

Y Donald Trump sintió herido su orgullo

Las necesidades que tiene Harley Davidson para volver a las ganancias no casan con el presidente Trump debido a que el republicano considera una traición que una empresa estadounidense se vaya fuera de su territorio para ganar dinero.

Y el presidente de Estados Unidos hizo constar su enfado a través de su medio favorito: Twitter. “Harley debería quedarse al 100% en Estados Unidos”, escribió. En otro tuit, Trump volvía a la carga amenazando con un “no olvidaremos; y tampoco lo harán sus clientes”.

Hecho que demuestra que Donald Trump, según Olga Rodríguez, especialista en Estados Unidos, “no ha valorado que muchas empresas estadounidenses son grandes por sus negocios fuera”. No obstante, recalca que, por el momento, aún tiene un colchón en la confianza de sus votantes y "no se pone en duda su figura mientras sea algo únicamente de Harley Davidson que por estrategia empresarial decide deslocalizarse”.

Esta deslocalización, precisamente, ya comenzó hace meses cuando la firma de motociclismo hacía oficial, el pasado mes de marzo, que cerraba la planta de Kansas City, dejando en el paro a más de 800 personas que trabajaban en dicha fábrica.

Pero el orgullo del presidente de Estados Unidos ha quedado muy tocado. Este hecho puede marcar precedente en la ‘Era Trump’. “Podría haber un antes y un después. Si otras empresas tan unidas a la marca EEUU se acaban yendo, sí que puede que la gente empiece a cuestionarse cuál es la estrategia del Gobierno estadounidense, que por un lado rehuye tratados internacionales y por otro, tampoco mantiene más empleo en territorio nacional”, explica Rodríguez.

La relación actual de Harley y Donald Trump no parece que sea, por tanto, la mejor para ninguno. De hecho, la firma de motociclismo ya dejó un recado al inquilino de la Casa Blanca cuando en la presentación de los resultados anuales achacaba los malos datos “a la nueva política fiscal” que se implantó a finales de año.

El conflicto con el presidente de Estados Unidos es algo que preocupa a Morgan Stanley. En un reciente análisis, la entidad financiera considera que es “preocupante” que se haya “enfrascado en una estrategia negativa de relaciones públicas con Trump”.

Malos tiempos en bolsa

La mudanza al extranjero y el cruce de declaraciones con el presidente de Estados Unidos ha provocado que la inestabilidad se haya pasado al parqué.

Sus acciones descendieron hasta un 8% después de que Trump escribiese en Twitter que Harley Davidson pagaría cara la espantada a Europa. De hecho, Morgan Stanley rebajó en el informe a la compañía su precio objetivo hasta los 53 dólares, un dólar menos de lo que viene cotizando en las últimas sesiones.

Jesse Cohen, en ese sentido, apuesta porque los directivos de la firma “estudiarán a fondo las consecuencias e implicaciones que puede conllevar su traslado a Europa en el precio de las acciones y sus negocios antes de tomar decisiones definitivas”.