Ana Botín, presidenta del Banco Santander durante la IV Conferencia de Rectores de Universia celebrada en Salamanca.

Ana Botín, presidenta del Banco Santander durante la IV Conferencia de Rectores de Universia celebrada en Salamanca.

Empresas

Botín defiende la Educación como la clave para lograr una sociedad próspera e inclusiva

  • La presidenta del Banco Santander reclama un mayor compromiso de empresas e instituciones en la formación de las personas. 
  • Universia, la red de universidades respaldada por el Santander celebra la IV Conferencia de Rectores en Salamanca. 
  • El Rey Felipe VI pide una Educación que sea la base de la integración y la cohesión social.
Salamanca

Ana Botín, la presidenta del Banco Santander, ve en la Educación una de las claves para el desarrollo futuro de la sociedad. Una sociedad que tenga como "referente imprescindible" a la Universidad. Y para ello, es necesario que se 'renueve' el "contrato que cada generación firma" entre ambas partes. 

Una Educación que debe ser diversa, igualitaria, multidisciplinar y global. Unos ejes que deben vertebrar esa relación entre la sociedad y la Universidad. Máxime en un contexto en el que la globalización, la desigualdad y la digitalización son los principales retos a los que nos enfrentamos a la hora de educar a las nuevas generaciones. 

Sobre todo porque, como dice la presidenta del Santander, la Educación debe ser "parte de la respuesta para formar ciudadanos globales que nos alejan de la visión localista" y promoviendo valores universales como la "tolerancia y la inclusión social".

Unas palabras que ha pronunciado en la inauguración del IV Encuentro de Rectores Universia que se celebra en Salamanca. Y en ese papel también es importante la presencia de la empresa en la contribución a la Universidad, para "articular" una determinada razón de ser. 

Objetivo: crecimiento inclusivo 

De hecho, Botín ha puesto como ejemplo los objetivos que se ha fijado la entidad que preside: ganar la confianza de las personas con una conducta ética; acompañar los cambios sociales de la transformación digital; apostar por un crecimiento inclusivo y sostenible. Incluyendo aquí también el cambio climático y el reto demográfico. En definitiva, "contribuir al progreso de empresas y personas de forma justa y sencilla".

Asimismo, ha argumentado que la universidad debe aspirar a "generar excelencia", pues "ningún individio, ninguna institución, ningún país puede prosperar si no aspira a la excelencia, individual, desde luego, pero sobre todo colectiva", una excelencia que "debe ser inclusiva y contribuir al interés general y a la equidad".

Una apuesta que ha hecho ante más de 700 rectores universitarios de Europa y Latinoamérica, a los que ha pedido que sean capaces de "adaptarse" para lograr la "aspiración de llegar a cuantos más mejor", porque la "Educación es casi todo, ya que nos transforma personalmente, culturalmente y económicamente. Sin olvidar que formamos parte de una comunidad más amplia". 

Algo vital en un momento como el que vivimos en el que la digitalización hace que todo transcurra de una forma rápida, y que obliga también a estar en un proceso de formación continua. De ahí que la presidenta del Santander se haya preguntado algunos retos que tiene la Universidad encima de la mesa: la atracción de los adultos a la formación continua y, sobre todo, cómo formar para trabajos que no existen. 

Así que, a su juicio, lo importante es conseguir que las universidades sean capaces de "enseñar a aprender y dar herramientas para tener competencias en el futuro". Y lanza también un mensaje claro a quienes ahora mismo están en activo: "no podemos asumir que lo aprendido nos será suficiente para toda la vida", por lo que les insta a actualizarse y buscar la educación de forma sistemática.

Una apuesta de Estado

Junto a Botín también ha estado el Rey Felipe VI, quien también ha destacado que la educación es la base para lograr la cohesión social. Algo en lo que ha coincidido el presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, quien considera que las universidades deben potenciar la investigación, desarrollando la capacidad de anticiparse a medio plazo. Pero, por supuesto, buscando políticas que "no cambien con cada gobierno y cada legislatura, ya que educar no es tarea de un gobierno o un político, sino que es la tarea de un país porque es un objetivo universal".

Unas conclusiones planteadas en la IV Cumbre de Rectores de Universia, de donde saldrá la "Declaración de Salamanca". Un compromiso con la Educación que buscará "articular" el futuro de la educación superior, y que continúa el legado de los encuentros anteriores celebrados en Sevilla en 2005, Guadalajara, México en 2010 y Río de Janeiro en Brasil en 2014.